Ecuador. lunes 25 de septiembre de 2017
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Reportero mexicano exiliado, decidido a denunciar asesinatos de periodistas

El sombrero del periodista mexicano asesinado, Javier Valdez, descansa en su frente dentro de una funeraria antes de iniciar su camino hacia Culiacán, México, el martes 16 de mayo de 2017. Valdez, un reportero veterano que se especializaba en tráfico de drogas y crimen organizado fue asesinado el lunes en el norteño estado de Sinaloa, en la última ola de violencia que ha dejado más periodistas asesinados en uno de los países más peligrosos para ejercer el oficio en el mundo. (AP Foto/Rashide Frias)

El periodista mexicano Emilio Gutiérrez Soto, exiliado en Estados Unidos desde hace más de nueve años y a la espera del asilo político, está decidido a denunciar a las “mafias políticas y delictivas” de México que asesinan a los periodistas que ponen en peligro sus intereses.


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Gutiérrez alzará la voz a nombre de los reporteros de México durante la entrega del Premio a la Libertad de Prensa 2017 John Aubuchon, que otorga el Club Nacional de Prensa, el próximo 4 de octubre en la sede de dicho club en Washington.

En un año en el que los periodistas han sido explícitamente atacados por personas y fuerzas que ven a la libertad de información como una amenaza a su poder“, el Club Nacional de Prensa decidió conceder su premio a “dos grupos que han estado en primera línea de la lucha”: la prensa mexicana y la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, destacó la organización al anunciar sus premiados.

Gutiérrez fue invitado a la gala anual del Club Nacional de Prensa y adelantó hoy a Efe que durante su intervención expondrá la “urgente necesidad” de mostrar al mundo que en México hay grupos que asesinan a periodistas por destapar información que les perjudica.

Yo voy a destacar los casos de los periodistas desaparecidos, exiliados, asesinados. Van 130 periodistas asesinados desde 2006 y este año llevamos 10“, dijo el reportero, quien reside en Las Cruces (Nuevo México).

Los periodistas en México tienen que trabajar cada vez más en medio de un entramado de intereses y complicidades entre la mafia política y la delictiva, donde en ocasiones participan los dueños de las empresas periodísticas, aseguró.

“Las empresas periodísticas se han convertido, en mucho, en cómplices de los Gobiernos. Necesitan del dinero de los impuestos gubernamentales (…) Si hay un tema delicado ya va censurado, de inicio. La mayor parte de las empresas son manejadas por empresarios, no por periodistas”, dijo.

Afirmó que casi el 100 % de los casos de asesinatos y agresiones a periodistas sigue sin esclarecerse debido a que los grupos delictivos que están detrás de ellos defienden intereses de ciertos sectores tanto del Gobierno mexicano como del estadounidense.

Hay que seguir alzando la voz y siendo incisivos para poder darle otra ruta a México. Tenemos que evitar que nos hinquen para ser ejecutados“, agregó.

El periodista mexicano huyó a Estados Unidos en 2008 después de recibir informes de que militares mexicanos trataban de matarlo por sus reportes periodísticos, y desde entonces intenta obtener la condición de asilado en Estados Unidos.

El 13 de julio pasado, el juez de inmigración Robert S. Hough, de El Paso (Texas), rechazó la documentación presentada por Gutiérrez y le denegó el asilo, decisión que el reportero apeló.

Reporteros sin Fronteras considera a México como el país más mortífero del continente americano para los medios de comunicación.

Este año se han producido los asesinatos de destacados periodistas, como Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada durante más de 15 años y editora de El Norte de Juárez; Javier Valdez Cárdena, especializado en información sobre los carteles de la droga, o Cándido Ríos Vázquez, quien figuraba en un programa de protección gubernamental tras sufrir amenazas.

Hay otros periodistas, como Patricia Mayorga, que deben abandonar los lugares donde viven por las amenazas y la falta de seguridad para ejercer su trabajo.

Es el caso de Martín Méndez, un joven periodista de Acapulco que huyó a Estados Unidos tras haber sido amenazado de muerte luego de reportar sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía, y tras pasar meses en un centro de detención de El Paso, regresó a su país frustrado por el largo proceso para obtener el asilo. EFE

(I)