Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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El amor plantea nuevos retos a la comunidad judía de Nueva York

Monumento al amor. Foto de Archivo, La República.

Nueva York, 6 dic (EFE).- Zachary Sussman es un neoyorquino de 31 años que nació en una familia judía de Manhattan y, pese a que sus padres no siguen rigurosamente la tradición judía, asegura que su familia se vería “decepcionada” si no se casa con una mujer de su misma religión.


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“Aunque mis padres son diferentes, muchos de los padres de mis amigos los presionan. Y mi familia más extensa, mi tía y mis parientes más mayores, se sentirían de alguna manera decepcionados si no me caso con una judía”, dijo a Efe.

Esta situación se extiende a muchos jóvenes neoyorquinos judíos. Hoy en día el creciente número de matrimonios mixtos que no asegura la pervivencia de este influyente grupo, la comunidad judía más numerosa del mundo fuera de Israel.

Del los 8,2 millones de habitantes que tienen los cinco condados de Nueva York, según el censo municipal de 2010, algo más de un millón son judíos, como refleja un estudio de Federación de la Filantropía Judía en Nueva York (UJA Federation).

Otra encuesta de Pew Research reveló en octubre de 2013 que el 58 % de judíos de Estados Unidos se casan con personas de otras creencias, un porcentaje más elevado que el de 1990 (43 %) y 1970 (17 %), aunque no existen datos sobre esta tendencia en Nueva York.

Aunque hay una variedad de grupos diferentes de judíos en Nueva York, la mayoría acepta la Ley Judía que establece que es el vínculo de madre el que determina el origen judío. Si un judío se casa con una mujer no judía, sus hijos pueden no ser considerados parte de esta comunidad.

Cuando es sabbat en Nueva York, un centenar de judíos de Manhattan se reúnen para dar la bienvenida al día santo en el templo de Emanu-El, la mayor sinagoga del mundo, que reúne a la primera congregación perteneciente al judaísmo reformado que se instaló en Nueva York.

Los rezos de la bienvenida al día santo judío apelan a los asistentes “a agradecer la fuerza, el poder y el calor de la comunidad judía”.

Porque, como explica a Efe el historiador Boaz Vilallonga, ser judío en Nueva York no es una tarea ardua. “Hay dos lugares en el mundo en los que ser judío es fácil. Uno es Israel y el otro Nueva York”, asegura este ortodoxo moderno.

Vilallonga, nacido en Girona (España), considera que los neoyorquinos “entienden y permiten” los estrechos contactos entre la comunidad judía, por lo que se puede “reproducir los mecanismos comunitarios ancestrales en una sociedad abierta”, pero coincide con Sussman en señalar el principal obstáculo para la comunidad judía.

“Uno de los focos de la comunidad judía debe ser que los judíos se casen con judíos”, dijo el rabino Adam Mintz, que aseguró que en su comunidad de judíos ortodoxos el 95 % de los matrimonios continúa siendo entre personas de esta misma religión.

Después del holocausto y de las persecuciones, la idea de que la comunidad pueda desaparecer por sí misma les resulta aterradora. “Es un asunto sobre el que ponemos mucha presión”, indicó otro rabino de Nueva York, Ben Elton.

El director de la Comisión del Pueblo Judío de la UJA Federation, David M. Mallach, aseguró a Efe que las instituciones judías ven esta situación “como un gran reto para la comunidad judía”.

“Queremos trabajar con las parejas de fe mixta para hacer todo lo posible para que escojan una dirección judía para sus vidas. Hemos de hacer un gran esfuerzo para ello, porque la dirección que tome ahora la comunidad condicionará el incremento o el descenso de su tamaño”, apuntó.

El estudio de la UJA Federation pone en evidencia que las zonas con una tasa más alta de matrimonios mixtos, como el Lower Manhattan Este, son también en los que más desciende la población judía.

En el otro lado de la balanza, el matrimonio mixto es casi una utopía en feudos judíos ultraortodoxos de Brooklyn. Borough Park y Williamsburg han experimentado el mayor crecimiento de judíos -un 71 % y un 41 % respectivamente-, y también contienen el mayor número de niños.

En Borough Park, donde reside la comunidad jasídica, casi la mitad de los habitantes judíos en 2011 eran menores de 18 años (49 %). Pero estos barrios, en los que descansa en parte el futuro de la comunidad judía de Nueva York, son también en los que figuran las rentas más bajas por familia y los niveles más altos de voluntarios.

Así, un 62 % de los judíos de Borough Park manifestó en 2011 que no puede llegar a fin de mes y el porcentaje de familias pobres ha aumentado un 10 % en la última década. EFE