Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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Ejecutivo de Evernote ve una transformación “enorme” en el mundo laboral

Evernote. Foto de cloud.ticbeat.com

San Francisco (EE. UU.), 21 mar (EFE).- El tiempo medio que los trabajadores se vinculan a una empresa se reduce en todo el mundo, lo que representa un cambio “enorme, rompedor, revolucionario”, aseguró el consejero delegado de Evernote, Phil Libin.


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“El tiempo medio que un trabajador pasa en una empresa es mucho menor de lo que solía ser”, explicó en entrevista con Efe el responsable de Evernote, herramienta digital para organizar el trabajo y mejorar la productividad con más de 100 millones de usuarios en todo el mundo, unos 10 millones de ellos en Latinoamérica.

Libin explicó que la tendencia es especialmente acusada en el caso de los trabajadores de la “economía del conocimiento”, que incluye a programadores, médicos, arquitectos, ingenieros, académicos y, en general, a todos aquellos profesionales cuyo trabajo consiste en pensar para ganarse la vida.

“Yo soy programador. Si hace 10 años hubiese conseguido un trabajo en una gran empresa esa habría sido mi carrera, pero ahora un trabajador de la economía del conocimiento cambia de empleo 10 o 20 veces”, apuntó el ejecutivo.

Recordó que, en la actualidad, la estancia media de los empleados de Google en la empresa es de 1,1 años, mientras que en el caso de Apple ronda los dos años.

Libin reconoce que la movilidad laboral es más acusada en Silicon Valley que en otras partes del mundo pero insiste, con todo, en que las cosas están cambiando “de forma dramática” a nivel global.

Eso implica “que las empresas tienen que ofrecer a sus trabajadores herramientas atractivas y fáciles de usar”.

“Si uno va a cambiar de trabajo con frecuencia, no va a pasarse varios años aprendiendo el sistema de una empresa para quedarse después una o dos décadas trabajando allí”, señaló Libin, quien dice que las compañías ya no podrán permitirse el lujo de modelar la forma en la que trabajan sus empleados.

“Las herramientas de trabajo, tanto el ‘software’ como los dispositivos, ya sean computadoras u otros, tendrán que ser tan buenas o mejores que las que uno utiliza a nivel personal”, insistió.

Esa tendencia, explicó Libin, está vinculada con otro gran cambio en marcha: la fragmentación de todo lo que hacemos.

“Todo lo que hacemos, ya sea el trabajo, el entretenimiento, la comunicación es cada vez más breve y frecuente, es menos parecido a una gran comilona y más a un tentempié”, indicó Libin.

Puso como ejemplo las críticas gastronómicas, que solían centrarse casi exclusivamente en restaurantes y ahora se centran en platos, o el que ya no pasemos una hora en el teléfono con los amigos y en lugar de ello enviemos múltiples mensajes de texto.

Para el ejecutivo se trata de “una gran revolución” que exige cambiar la forma en la que se diseñan muchos productos.

Las prendas informáticas para llevar puestas, como el reloj inteligente de pulsera Apple Watch que saldrá a la venta en abril, son, cree Libin, la manifestación por excelencia de ese cambio en marcha.

Mencionó que la adaptación que Evernote ha hecho para el reloj de Apple está pensada para tareas que duren entre tres y seis segundos, recordatorios “muy rápidos” que ayuden al usuario con lo que es más importante en ese momento.

Ferviente defensor de la tecnología, Libin ha tratado de inculcar en Evernote un espíritu positivo, orientado a pensar en lo que puede funcionar y no en lo que puede ir mal.

“Hace un par de años me di cuenta de que los grandes errores que había cometido, tanto a nivel personal como profesional, fueron resultado del miedo”, dijo.

Apuntó que el cerebro humano tiene una tendencia natural a la negatividad que nos ha ayudado a sobrevivir históricamente, pero que ha perdido importancia en el mundo moderno, donde nuestra supervivencia no está en juego cada dos minutos.

“El pensar en términos negativos nos hace regresar a ese mundo primitivo en el que estamos luchando por la superviviencia”, explicó Libin, quien cree que el ser capaces de pronosticar lo que puede funcionar es más difícil y requiere mayor imaginación porque exige pensar en cosas que todavía no han ocurrido. EFE