Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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La alta moda camina sobre orquídeas y se impregna de recuerdos comunistas

Sobre una pasarela bajo la que yacían 25.000 orquídeas, Atelier Versace puso el broche final a esta primera jornada de la Semana de la Alta Costura de París, que recibió por primera vez en el calendario oficial a la firma rusa Ulyana Sergeenko y a la holandesa Ilja.


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A pesar de que se trataba de una colección pensada para el otoño-invierno, las flores parecían brotar en los vestidos diseñados por Donatella Versace como si la primavera estuviera a punto de regresar a la capital francesa.

Como la hiedra que se va abriendo camino, los filamentos con flores en relieve fueron rodeando el cuerpo, ya sea para descender por la manga, unir dos partes de una misma prenda, subir por el escote o coronar la cabeza.

El desorden de la maleza se plasmó en prendas compuestas por caóticas tiras entrecruzadas, que dieron lugar incluso a drapeados que ondearon hacia el suelo en vuelos de chifón.

Este ímpetu también fructificó en una rica muestra de encaje y en un intruso guipur, así como en fluidos vestidos de capas de desdén deshilachado, frente a las estrictas retículas de celosía en los corpiños.

La fluidez de las prendas y los tonos pastel, con colores que evocaron el agua y la naturaleza, fueron el hilo conductor de una colección que se abrió a las asimetrías, las transparencias e incluso a los volúmenes.

Versace fue la última en subirse a una pasarela oficial que abrió con Adeline André, y que atrajo a este exclusivo club de la alta costura a dos firmas que viajaron con sus países en la maleta.

La diseñadora Ulyana Sergeenko, nacida en la antigua Unión Soviética, se inspiró para su colección en la era comunista y, concretamente, en los apartamentos comunitarios en los que convivían personas de diferente extracción social, como especificó en un comunicado.

Estos espacios le llevaron a dibujar lunares de colores, en recuerdo de los “confetti” de Nochevieja, en un recital de volantes de plisados, faldas de tubo, escotes de corazón, abrigos de finas pieles y adornos de grandes geranios de tela.

Antes de fundar su propia firma, con la que desfiló por primera vez en el “off” de Paris en julio de 2012, ya era conocida por ser clienta de alta costura, círculo en el que entró tras contraer matrimonio con el multimillonario ruso Danil Khachaturov.

Entre sus principales admiradoras, y apoyos dentro de la industria, se encuentra su compatriota, la modelo Natalia Vodianova, quien aseguró antes de que comenzara el desfile: “Ulyana es la razón por la que toda las mujeres en Moscú se visten como princesas”.

Según Vodianova, Sergeenko ha hecho que las rusas “vuelvan a sus raíces” y a la “decencia”, dejando atrás un periodo en que primaban los modelos muy ajustados y sexis.

Sin embargo, su gusto para encontrar la originalidad en pequeños detalles, como en los bordados o en las pinceladas de color, y en actualizar elegantes cortes clásicos, además de innovar con texturas en volumen, también llamó la atención de actrices internacionales.

La italiana Ornella Muti calificó la colección de “muy bonita, muy elegante, muy sinuosa”, tras un desfile que compartió con la diva del burlesque Dita Von Teese y con la actriz estadounidense Michelle Rodríguez, quien llegó a la alta costura en busca de “un poco de arte, un poco de sueño”, como aseguró a Efe.

La diseñadora holandesa Ilja Visser también se inspiró en el espacio y en su país, aunque el resultado fue muy diferente. Combinó la “actitud” de su Ámsterdam natal con la idea de “bloques de edificios que crecen de forma orgánica como si fueran cristales o minerales”, como detalló después del desfile.

Sus patrones cortados con rígidas geometrías dieron lugar a un mono con forma de rombo, a un vestido de corte sirena con un poliedro alrededor de la cadera y a faldas asimétricas que se extendieron en voluminosas protuberancias.

Quien fundó su propia marca en 2009 combinó “materiales puntiagudos y cortes limpios” con flotantes prendas “románticas y brillantes” en una colección confeccionada con “todo tipo de sedas”. EFE (E)