Ecuador. Martes 23 de Mayo de 2017
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Restaurante de Arizona lleva a sus comensales al mundo de las narcoseries

TUCSON (AZ, EE.UU.), 12/04/2016.- Fotografía sin fecha disponible hoy, martes 12 de abril de 2016, del interior del restaurante El Berraco, ubicado en el centro de Tucson, en el desértico estado de Arizona, que transporta a los visitantes a un "submarino" que ofrece un menú con referencias a las narcoseries que en los últimos años cautivaron a millones de personas con historias y leyendas de los narcotraficantes. Revestido con láminas de acero inoxidable, tanto en el interior como en el exterior, El Berraco recrea uno de los submarinos que se sospecha recorren la denominada ruta del Pacífico, uno de los corredores que utiliza el narcotráfico para cruzar la droga desde Suramérica a Estados Unidos. EFE/Paula Díaz

Tucson (EE.UU.), (EFE).- Un “submarino” que recorrió la ruta del Pacífico llegó al sur de Arizona para convertirse en restaurante y ofrecer un menú con referencias a las narcoseries que en los últimos años cautivaron a millones de personas con historias y leyendas de los narcotraficantes.

Revestido con láminas de acero inoxidable, tanto en el interior como en el exterior, El Berraco recrea uno de los submarinos que se sospecha recorren la denominada ruta del Pacífico, uno de los corredores que utiliza el narcotráfico para cruzar la droga desde Suramérica a Estados Unidos.

La decoración del restaurante, ubicado en el centro de Tucson, en el desértico estado de Arizona, transporta a los visitantes a un submarino, con una baja iluminación color azul, pantallas de televisión con imágenes de acuarios y las ventanas en forma de escotilla.

“Pensamos que a través de la ruta del Pacífico podíamos crear un restaurante de mariscos latinoamericano y a través de la ruta se crearon los vínculos con diferentes países de Centro y Sudamérica para crear un menú tropical”, dijo a Efe Benjamín Galaz, propietario de El Berraco.

El origen de la historia que Galaz cuenta a través de su particular submarino está en las series de televisión sobre conocidos narcotraficantes que engancharon a millones de espectadores en la región como “El cartel de los Sapos”, “La viuda negra”, “El señor de los cielos” o “La reina del sur”, entre otras.

A través de esas series, y especialmente “Pablo Escobar: El patrón del mal”, Galaz conoció de la vida del narco colombiano, y ahí surgió el nombre de El Berraco, palabra colombiana que a menudo usaba el protagonista de esta novela y que hace referencia a una persona que pone mucho empeño en llevar a cabo sus objetivos.

La cantina del restaurante tiene el nombre de La Caleta, término que usan los narcotraficantes para hablar del escondite donde guardan dinero y armas.

“Cuando están buscando a una persona le hablan por teléfono y dice ‘Acá estoy encaletado’, eso quiere decir que nunca lo van a encontrar, es un lugar que nadie conoce”, explicó Galaz.

Algunos de los platillos que ofrece este restaurante tienen nombres relacionados con el bajo mundo, como el encobijado y el amarrado, términos utilizados cuando una persona está secuestrada o pasó a mejor vida, respectivamente.

Sin embargo, Galaz aseguró que no quiso poner nombres de delincuentes a sus platos porque no quiere que sea el narcotráfico el que llame la atención de su negocio, sino los “diferentes platillos de los países de Latinoamérica” que ofrecen.

“No es la intención de nosotros involucrarnos en un tema delicado, aunque está en todos lados; los nombres que usamos en el menú como el encobijado y el amarrado no los pusimos asociándolos a Pablo Escobar ni a ‘El Chapo’ (Guzmán), ni a otros de esos personajes que están de moda”, sostuvo Galaz.

Los clientes que llegan al restaurante se sorprenden con el concepto, los cuadros y pósters que hacen referencia a las entregas de los cargamentos y expresiones tan cercanas a los sicarios colombianos como “Quiubo parce” (Hola, mi hermano) que figuran en sus posavasos.

Uno de estos comensales, Krishna Llanos, explicó a Efe que les llama la atención lo creativo de la decoración del local, que, dijo, provoca “sensaciones”, gracias también a la música, que los transporta a Latinoamérica.

“Desde el momento en que uno entra empieza uno con la atmósfera tropical, marítima, todo lo que es alrededor como un submarino y es como si estuvieras dentro del mar”, indicó Llanos. EFE (I)