Ecuador. Jueves 29 de septiembre de 2016
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Crean envases biodegradables para lácteos resistentes a tratamientos térmicos

Un proyecto europeo coordinado por el español Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas) ha hecho posible el desarrollo, para el sector de los lácteos, de envases biodegradables resistentes a los tratamientos térmicos en forma de bolsas, botellas y sus tapones, según un comunicado de esta entidad.

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Las investigación ha hecho posible el desarrollo de nuevos biopolímeros a partir de los cuales se podrán fabricar nuevas botellas, bolsas y tapones biodegradables resistentes a la esterilización y la pasteurización, de forma que puedan contener productos lácteos como leche fresca, batidos y yogures con probióticos.

Tras su utilización, los envases podrán ser desechados junto al resto de residuos orgánicos y convertidos en abono en condiciones de compostaje.

Se trata del proyecto “Biobottle”, desarrollado dentro del séptimo Programa Marco de la Unión Europea y coordinado por Aimplas, y que cuenta con un presupuesto de un millón de euros (1,1 millones de dólares)

En el proyecto han participado siete empresas y centros tecnológicos de cinco países distintos: la alemana VLB, la belga OWS, la italiana CNR, las portuguesas Vizelpas y Espaçoplas, y las españolas Almuplas (Almussafes) y Aljuan (Ibi).

Actualmente los envases para este tipo de productos están fabricados a partir de polietileno, que aunque es fácilmente reciclable todavía acaba su vida útil mayoritariamente en vertederos por los problemas de olores que provocan los residuos de producto.

Por este motivo, y por la gran cantidad de lácteos que se consumen en la Unión Europea, resulta tan interesante el desarrollo de envases biodegradables y compostables, según las fuentes.

El objetivo del proyecto era lograr que los nuevos envases biodegradables, fabricados con los biopolímeros desarrollados en el proyecto, cumplieran con los requerimientos mecánicos y térmicos requeridos para estas aplicaciones y que superaran los análisis microbiológicos sin afectar a las propiedades organolépticas del producto.

El resultado han sido botellas y tapones monocapa y bolsas multicapa capaces de resistir temperaturas de hasta 95 grados centígrados.

Mediante un proceso de extrusión reactiva, se ha logrado modificar los materiales comerciales existentes de forma que cumplan todas estas expectativas y sean procesables mediante los métodos convencionales para obtener los distintos formatos de envase.

A partir de los nuevos biopolímeros desarrollados, que también han superado las pruebas de compostaj, se obtendrán los envases para lácteos descritos anteriormente.

Estos envases, aun con los precios actuales de los materiales biodegradables, incrementan en menos de un 10 % el coste final del producto envasado y situado en el lineal. EFE (I)

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