Ecuador. Lunes 5 de diciembre de 2016
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La nave tripulada rusa Soyuz MS-02 despega rumbo a la Estación Espacial

La nave rusa Soyuz MS-02, tras ser reparada, despegó hoy con tres tripulantes desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, rumbo a la Estación Espacial Internacional (EEI).

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El lanzamiento, previsto inicialmente para el pasado 23 de septiembre y pospuesto debido a un desperfecto en uno de los cables del sistema de aterrizaje de la nave, se efectuó a las 08.05 GMT con ayuda de un cohete portador Soyuz-FG.

El fallo obligó en su momento a retirar la nave del cohete para efectuar su reparación, lo que retrasó en casi un mes el comienzo de la misión.

En el vehículo espacial, el segundo de la nueva serie de Soyuz, viajan los miembros de la expedición 49/50 a la EEI: los cosmonautas rusos Serguéi Rízhikov (comandante) y Andréi Borisenko, y el astronauta estadounidense de la NASA, Shane Kimbrough, que cumplirán una misión espacial de más de cuatro meses.

Según el plan de vuelo, la Soyuz MS-02 se acoplará a la EEI a las 09.59 GMT del próximo viernes.

Al igual que con el lanzamiento de la primera nave de la nueva serie de Soyuz, Roscosmos, la agencia espacial rusa, ha optado por el “esquema lento” de aproximación y acoplamiento a la EEI, y no por el que venía utilizándose últimamente, que permite el enganche a la plataforma seis horas después del despegue.

Los dos días de vuelo permitirán verificar el funcionamiento de los sistemas de la nueva nave, que presenta importantes innovaciones respecto de los modelos anteriores.

En particular, la Soyuz MS-02 está dotada de un nuevo modelo del sistema de aproximación y enganche “Kurs-NA”, más pequeño y que redujo de tres a dos la antenas de la nave.

Además, el vehículo espacial cuenta con un nuevo sistema de televisión, digital, que le permite comunicarse por un canal de radio con la plataforma orbital.

Los tripulantes la Soyuz MS-02 serán recibidos en la plataforma orbital por sus actuales inquilinos: el ruso Anatoli Ivanishin, el japonés Takutya Onishi y la norteamericana Kathleen Rubens, quienes llevan más de tres meses en el espacio.

El programa ruso de la expedición 49/50 incluye más de 50 experimentos científicos en distintas áreas, incluidos el cultivo de pimientos en condiciones de ingravidez y el control remoto de aparatos para la exploración de otros planetas desde la plataforma orbital.

Los nuevos inquilinos de la EEI tendrán que ocuparse también de recibir varias naves no tripuladas con carga vital para la estación: la rusa Progress, la estadounidense Dragon y la japonesa HTV.

A bordo de la Soyuz MS-02 los cosmonautas rusos llevan un fragmento de las reliquias del santo ortodoxo Serafín de Sárov, que les acompañará durante su permanencia en el espacio y que traerán de regreso a la Tierra al término de la misión.

“Muchos cosmonautas son creyentes, y cuando un creyente emprende un largo viaje, y el viaje al espacio es largo y muy difícil, necesita apoyo físico y espiritual”, comentó Alexi Pestretsov, portavoz del episcopado de Nizhni Novgorod, región donde se encuentra el monasterio en que falleció en 1833 el santo ortodoxo.

Tras su “procesión” en torno a la Tierra, la reliquia quedará en custodia permanente en la catedral de la Transfiguración de la Ciudad de la Estrellas, en la afueras de Moscú, que alberga el Centro de Preparación de Cosmonautas Yuri Gagarin.

En ese centro también reciben instrucción los astronautas de otros países que son enviados en naves rusas a la Estación Espacial Internacional.

La EEI, un proyecto de más de 150.000 millones de dólares en el que participan 16 naciones, actualmente está integrada por 14 módulos permanentes y orbita a una velocidad de más de 27.000 kilómetros por hora a una distancia de 400 kilómetros de la Tierra.

La órbita de la plataforma es elevada cada cierto tiempo con ayuda de los propulsores de naves acopladas a ella, ya que la EEI pierde diariamente entre 100 y 150 metros de altura debido a la gravitación terrestre, la actividad solar y otros factores. EFE (I)

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