Ecuador. viernes 17 de noviembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

El OIEA desarrolla mecanismos para prevenir algas nocivas en América Latina

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) está desarrollando mecanismos para prevenir la proliferación de algas nocivas en América Latina mediante la aplicación de tecnología molecular radiactiva.


Publicidad

“Es un tema global, donde todos los países costeros están afectados. Latinoamérica está muy afectada, sobre todo las costas chilenas”, informó a Efe Marie-Yasmine Dechraoui-Bottein, investigadora del OIEA.

El proyecto, centrado en la aplicación de tecnología molecular radiactiva para la monitorización de las especies marinas, se lleva a cabo en cooperación con el Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos de Cuba (CEAC).

Dado que América Latina exporta marisco a Europa y a Estados Unidos, “los países importadores también se ven afectados por este problema”, añade la científica.

Debido a la proliferación de algas nocivas, el año pasado se dañaron en Chile 40.000 toneladas de salmón, lo que causó pérdidas cercanas a los quinientos millones de dólares para la industria de pesca local y un aumento del precio de venta de este producto, según datos de la OIEA.

Sin embargo, sigue siendo difícil estimar el impacto socioeconómico que tiene la proliferación de algas nocivas en los países afectados, comenta Dechraoui-Bottein.

Explica que los causantes de estas algas tóxicas son algunos tipos de fitoplancton, un organismo que se encuentra en el agua y que produce más de la mitad del oxígeno del océano.

No es tan sencillo diferenciar los buenos de los malos, ya que “no puedes verlo siempre con tus ojos”, por eso es tan importante analizar las especies marinas y desarrollar herramientas que permitan identificar cuáles son las afectadas.

Para ello, el OIEA lleva a cabo diversos proyectos de investigación, capacitación y programas técnicos, que observan el fitoplancton y las especies, con el objetivo de establecer si son tóxicas o no, explica la investigadora.

Desde 1996, Cuba ha prohibido pescar trece especies de peces, entre las que se encuentran algunos meros, pargos o lucios, por la presencia de estas algas nocivas, informa el organismo.

Algunos de los países afectados, según la científica, tienen implementados estos programas de monitorización donde cada semana analizan el agua en busca de estas especies nocivas, con el objetivo de alertar a la población y los pescadores para que eviten el consumo de esos productos.

La presencia del ser humano en el área puede incrementar la proliferación de estos organismos, por la cantidad de residuos que generan, explica la investigadora.

Sin embargo, su aparición puede estar ligada también a otros “parámetros medioambientales como la temperatura”, aspectos que se están estudiando, añade.

Todavía no se puede predecir la aparición de estas algas nocivas ni cuándo se podrán mitigar, por eso “es importante tener herramientas que permitan detectar y cuantificar estas toxinas antes que la población las consuma”, concluye Dechraoui-Bottein.

El OIEA ayuda a los países a utilizar la tecnología nuclear para una amplia gama de aplicaciones, entre otros mediante los proyectos de capacitación sobre técnicas nucleares avanzadas en la monitorización del medio ambiente.

Además, ayuda a formular políticas ambientales adecuadas y estrategias viables que preserven el equilibrio ecológico de sistemas naturales sanos en la tierra y el océano. EFE