Ecuador. viernes 24 de noviembre de 2017
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Topinambur, la planta “milagrosa” rescatada del olvido que florece en Chile

Topinambur

Desde la raíz a la flor se le atribuyen propiedades “milagrosas”. Se trata del topinambur, una planta que según los expertos posee extraordinarias cualidades nutricionales y curativas, y que hace un par de años una emprendedora chilena rescató del olvido.


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En San Vicente de Tagua Tagua, una localidad rural ubicada a 150 kilómetros al sur de Santiago, vive Rosella Ponce, una agricultora que descubrió el topinambur casi por casualidad, tras sufrir una fibromialgia, enfermedad que se caracteriza por los fuertes dolores musculares que soportan quienes la padecen.

“Empecé a investigar y descubrí que el topinambur era adecuado para mis problemas de salud y para otros como la diabetes. Esta planta me ayudó en mi enfermedad, pero además tiene un sabor muy rico”, señaló a Efe.

El tubérculo tiene un gran potencial medicinal debido a que es rico en inulina, un glúcido (azúcar) presente en las frutas que es tolerable por los diabéticos. Además, contiene lactobacilo, un estimulador de la lactancia materna, antitumoral y con propiedades anticolesterol.

Por esta razón, un grupo de académicos del Centro de Desarrollo Industrial (CDTA) de la Universidad de Concepción está estudiando el impacto, los beneficios y el potencial curativo de esta planta.

Según los científicos que han investigado la especie, el topinambur presenta una elevada dosis de inulina, “un azúcar que no es absorbido por el cuerpo, y que por lo tanto pasa por el tracto digestivo sin ser asimilado”, explicó el director de la CDTA, Rudi Radigrán.

Topinambur

Incluso, subrayó Radigrán, funciona como un prebiótico que ayuda a la flora intestinal, lo que a la larga facilita la absorción de los nutrientes por el organismo y reduce los dolores que provoca la artritis y el colon irritable.

Rosella Ponce cultiva la planta gracias a la financiación que le ha prestado la Corporación de Fomento (Corfo), una agencia del Gobierno chileno dependiente del Ministerio de Economía que tiene a cargo apoyar el emprendimiento y la innovación.

La agricultora también cuenta con el apoyo del Gobierno de la región de O’Higgins, donde se encuentra su parcela, enclavada en una zona de valles fecundos.

“La producción se lleva a cabo bajo la premisa de agricultura limpia, libre de agroquímicos y con un proceso de deshidratación a baja temperatura, lo que permite asegurar la preservación de los nutrientes de este alimento funcional”, resaltó el ingeniero en alimentos de la Universidad Católica de Valparaíso, César Quezada, asesor técnico de Nutramore, la empresa que comercializa el producto.

El topinambur es una especie originaria de Norteamérica que en los inicios del siglo XVII fue llevada a Europa, donde se empleo como alimento para el ganado y los seres humanos.

En el siglo pasado, su cultivo se empleó para paliar la dura escasez de alimentos tras la II Guerra Mundial, tal como ocurrió un par de siglos antes cuando la papa, natural de Suramérica, fue usada en los tiempos de hambruna.

En la actualidad, el topinambur, cuyas semillas pueden encontrarse en el sur de Chile, no dura más de cinco meses en estado natural.

Por este motivo, Rosella Ponce procesa el tubérculo a baja temperatura baja para evitar que pierda propiedades y ha logrado disponer de topinambur en polvo y en forma de hojuelas. EFE