El manejo poco transparente de las estadísticas económicas, otra similitud de los países del socialismo del siglo XXI

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16 Ago 2016

Según el calendario de publicaciones del Banco Central del Ecuador (BCE), el 29 de julio, hace más de dos semanas, se debió haber publicado el boletín de cuentas nacionales anuales con información (provisional) hasta 2015. Sin dar ninguna explicación, la institución oficial –cuyas autoridades parecen enfocadas únicamente en promocionar el dinero electrónico y en atender las necesidades de liquidez del Gobierno– no ha publicado ese informe que permitiría saber, no sólo a los analistas, sino a la ciudadanía en general, si el año pasado la economía ecuatoriana registró un leve crecimiento, como viene sosteniendo el Gobierno en base a los boletines trimestrales, o si, por el contrario, se contrajo, lo que reflejaría de manera ya irrefutable la absoluta dependencia de los supuestos “éxitos” del modelo económico aplicado en los últimos años hacia un contexto externo excepcionalmente favorable.

Lamentablemente, este manejo discrecional de las estadísticas económicas oficiales ya ha tenido otros episodios previos, no sólo de parte del BCE (que retrasó en dos semanas, también sin ninguna justificación, la publicación del informe de cuentas nacionales del primer trimestre de 2016, informe que refleja la gravedad de la crisis que atraviesa el país), sino también de otras instituciones públicas. El caso más grave acaso sea el del Ministerio de Finanzas, que, según ha denunciado el Observatorio de la Política Fiscal (OPF) en sus boletines de transparencia, viene sobrestimando los ingresos petroleros y, por tanto, subestimando la verdadera magnitud del déficit fiscal y de las necesidades de financiamiento. Según el OPF, en 2015 la sobrestimación de los ingresos petroleros (principalmente porque se contabilizan como tales a los pagos de ventas anticipadas de crudo) superó los $2.800 millones y en la primera mitad de 2016 bordea los $900 millones. En este punto cabe recordar que un reciente informe del Departamento de Estado de EE.UU. coloca al Ecuador entre los países con una insuficiente transparencia fiscal.

Este manejo poco riguroso de las estadísticas económicas oficiales, donde también se podría incluir el subregistro de la deuda pública (ya que el Ministerio de Finanzas no contabiliza como tal a las preventas de petróleo, los certificados de tesorería ni los préstamos del BCE al Gobierno, que ya suman más de $3.100 millones) o la decisión oficial de no autorizar por el momento que el FMI publique su evaluación sobre la situación de la economía ecuatoriana, parecen ser un factor común de los países gobernados por el socialismo del siglo XXI. En efecto, en Venezuela, ante la falta de información oficial creíble, instituciones independientes han tenido que empezar a medir el verdadero nivel de la pobreza; además, la inflación que calcula el Banco Central de Venezuela incluye productos con precios controlados, lo que implica una enorme distorsión ya que en muchos casos esos bienes no se consiguen a los precios oficiales sino a valores muchísimo mayores en el mercado negro. En Argentina, a partir de 2007 se empezaron a manipular las estadísticas de inflación y esa manipulación luego se extendió a los datos de crecimiento, empleo y comercio exterior, al punto que el FMI cuestionó las cifras macroeconómicas argentinas y que Mauricio Macri, al asumir la Presidencia, tuvo que declarar la “emergencia estadística” y depurar el organismo a cargo de las cifras económicas oficiales. En Brasil la Presidente Dilma Rousseff ha sido suspendida de su cargo y enfrenta un juicio político acusada, justamente, de manipular las estadísticas fiscales.

Recientes informes de instituciones internacionales como Bloomberg, The Economist Intelligence Unit y el Banco Mundial, colocan a Venezuela, Brasil y Ecuador entre los países con el peor desempeño económico en 2016. Es decir, los gobiernos del socialismo del siglo XXI no sólo coinciden en registrar pobres resultados económicos cuando el favorable contexto externo que les permitió mostrarse como exitosos se revierte, sino que también comparten la costumbre de pretender ocultar la grave situación que, como consecuencia de sus políticas económicas, ahora atraviesan sus países.

2 Responses para El manejo poco transparente de las estadísticas económicas, otra similitud de los países del socialismo del siglo XXI

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Jose J. Lopez

agosto 23rd, 2016 a las 09:51

Realmente es una verguenza como funcionan estos gobiernos, y lo que no deja de sorprenderme es que todavia hay gente, que ciegamente los apoyan y los quieren re elejir; es incredible cuanta ceguera politica existe en nuestros paises, y realmente no se que se deberia hacer para salir de esta situacion que detiene el crecimiento de los pueblos hacia un future major.
Dios mediante, la gente abrira los ojos y veran la realidad, y espero pronto, pues los que hemos dicho algo al respect, nos persiguen y encarcelan.

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César Arellano Acebo

agosto 25th, 2016 a las 23:11

La falta de transparencia es el principal indicio de corrupción. El daño que ésta ocasiona se ubica en el precedente que se crea y si éste gana, entonces, toda la sociedad estará de acuerdo con este tipo de corrupción.
ES GRAVE LO QUE OCURRE EN EL PAÍS.

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