Las cifras de empleo derrumban el discurso de la recuperación económica

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17 Oct 2016

Las cifras sobre la evolución del mercado laboral que publicó esta mañana el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) echan por tierra el discurso oficial según el cual en el segundo trimestre de este año la economía ecuatoriana entró en una fase de recuperación. Por el contrario, dan sustento a la opinión (generalizada entre los analistas independientes) de que se trata tan sólo de un repunte circunstancial, explicado por el agresivo proceso de endeudamiento que el Gobierno ha emprendido para inyectar liquidez a la economía antes de las elecciones, y no de una recuperación genuina, basada en el incremento de la actividad y, por tanto, de la demanda de empleo por parte de las empresas.

Entre septiembre de 2015 y el mismo mes de este año se perdieron, según el INEC, 340.000 empleos adecuados. En otras palabras, el número de puestos de trabajo adecuados se redujo en casi 10% en el último año. De hecho, la tasa de empleo adecuado reportada para septiembre de este año (39,2%, 6,8 puntos menor que en septiembre de 2015) es, junto con la de diciembre de 2009, la más baja desde 2007, cuando las estadísticas del mercado laboral se empezaron a calcular con la actual metodología. Los más afectados por la pérdida de puestos de empleo adecuado son los jóvenes de entre 15 y 34 años, que en septiembre de 2015 representaban el 42,6% del total de personas con un empleo de ese tipo (es decir, que trabajan la jornada legal y reciben un ingreso no menor al salario básico unificado) y en la actualidad representan el 38,5%.

La evolución del empleo adecuado no coincide con el dato, repetido por el Presidente y las autoridades económicas, de que a partir de agosto se incrementó el número de afiliados al IESS. En realidad, si se compara la cantidad de empleos plenos existentes en junio de este año con los reportados por el INEC para septiembre se registra una caída de 60.000 puestos de trabajo.

Lo que sí ha crecido, y de manera significativa, es el número de subempleados (personas que reciben un ingreso menor al salario mínimo y/o trabajaron menos horas de la jornada legal y quieren trabajar más), que pasó de 1.122.000 en septiembre de 2015 a 1.560.000 en septiembre de este año, es decir, un crecimiento del 39%, o de 438.000 personas. En menor medida, también se registró un aumento en las demás categorías que, junto con el subempleo, componen lo que el INEC denomina “empleo no pleno”: las personas con empleos no remunerados (que pasaron de 656.000 a 834.000) y las que tienen otro tipo de empleos no adecuados (de 1.962.000 a 2.064.000).

Respecto al desempleo, el INEC reporta un crecimiento importante en el número de personas en esa condición, que pasaron de 325.000 en septiembre de 2015 a 419.000 en septiembre de este año, es decir, actualmente hay 94.000 desempleados más que hace un año (lo que se refleja también en el aumento de la tasa de desempleo, que pasó de 4,3% a 5,2% en el período analizado). Casi la totalidad de este incremento en el desempleo se explica, además, por el aumento en el desempleo cesante, es decir, personas que tenían un trabajo y lo perdieron.

Entre junio y septiembre de este año la tasa de desempleo pasó de 5,3% a 5,2%, movimiento que, probablemente, sea destacado por alguna autoridad oficial poco rigurosa o poco honesta intelectualmente[1] como una nueva señal de la “recuperación de la economía”. Lo cierto es que entre ambos meses el número de desempleados habría crecido en más de 2.000 personas (dado que la variación es tan pequeña, lo más conveniente es hablar de una estabilidad en ese indicador). Si la tasa de desempleo mostró ese leve descenso, no se debe, entonces, a una reducción en el número de desempleados, sino al notorio aumento de la población económicamente activa (PEA), sobre la que se calculan las tasas de desempleo, subempleo y empleo adecuado. La PEA (conformada por las personas que están trabajando o están buscando activamente un trabajo) aumentó en casi 460.000 personas en el último año y en 225.000 personas en el último trimestre (mucho más que la población en edad de trabajar).

De hecho, el informe del INEC muestra que en la actualidad las tasas de participación bruta y global (es decir, PEA/población total y PEA/población en edad de trabajar, respectivamente) se encuentran en niveles máximos. Esto, lejos de sustentar la idea de una recuperación en el nivel de actividad, muestra que en los hogares ecuatorianos cada vez más miembros se vinculan al mercado laboral (lo que no significa que empiezan a trabajar, sino que empiezan a ofrecer sus servicios laborales) con la esperanza de colaborar con los ingresos familiares. Las cifras oficiales muestran, sin embargo, que en el mejor de los casos estos nuevos miembros de la PEA encontraron algún trabajo precario. Realidades de la situación económica que ni siquiera el insostenible y oneroso endeudamiento al que el Gobierno ha accedido en los últimos meses consigue ocultar.

[1] Ver: http://www.cordes.org/images/publicaciones/2016/Cordes_Opina/Opina-24-08-2016.pdf

 

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