Los argumentos oficiales ante el aumento del encaje o el menosprecio por la inteligencia ciudadana

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8 Dic 2016

Ante la preocupación y las reacciones de rechazo que provocó la decisión de la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera (JPRMF) de aumentar el encaje bancario de 2% a 5% para los bancos con activos superiores a los $1.000 millones, las autoridades económicas del Gobierno salieron coordinadamente en las últimas horas a exponer sus argumentos para defender la medida. En distintos medios de comunicación, el ministro coordinador de la Política Económica (y también presidente de la JPRMF), Patricio Rivera, y el gerente del Banco Central (BCE), Diego Martínez, señalaron que el aumento del encaje bancario (es decir, el porcentaje de los depósitos de personas y empresas que captan los bancos y que debe ser depositado en el BCE) es una medida para forzar a los bancos a colocar más créditos.

Si bien ese argumento no resiste el menor análisis porque carece de toda lógica (el Gobierno inmoviliza una parte adicional de los recursos que los bancos podrían utilizar para otorgar créditos con el supuesto fin de forzar a esos mismos bancos a dar créditos), es importante desmontar con cifras las falacias del discurso oficial. Ambos funcionarios han resaltado la cantidad de recursos “ociosos” que los bancos, incluso antes del incremento del encaje, tenían ya depositados en el BCE (pese a lo cual, el mismo Gobierno está obligando a algunos bancos a repatriar recursos). En ese sentido, según dijo Martínez a El Comercio[1], aumentar el encaje es “una medida que desestimula justamente tener dinero ocioso. Si los bancos prestaran el dinero podrían tener mayor utilidad, mayores ingresos y por lo tanto incrementar su rentabilidad”. Por su parte, Rivera dijo en Ecuavisa[2]: “Estamos llevando adelante una política regulatoria que busca algo con claridad: que los bancos reactiven el crédito, que presten, que en lugar de estar generando recursos a través de cobrar estados de cuenta, se dediquen a hacer lo que tienen que hacer, intermediación financiera, crédito”.

A octubre de 2016, según las últimas cifras de la Superintendencia de Bancos, los siete bancos afectados por el incremento del encaje bancario (las autoridades no se molestaron en explicar por qué se dispuso un incremento discriminatorio y no se aplicó la misma medida a todos los bancos) generaron la mayor parte de sus ingresos por los intereses y las comisiones de los créditos que otorgan, y menos de una sexta parte por “ingresos por servicios”. En otras palabras, el negocio de los bancos es justamente hacer intermediación financiera y si en lo que va del año han colocado pocos préstamos ha sido principalmente por la caída en la demanda de crédito que se refleja en el último Reporte Trimestral de Oferta y Demanda de Crédito del mismo BCE. Según ese informe, “en promedio, el 16,5% de las empresas pertenecientes a las cuatro ramas de actividad económica analizadas (comercio, industria, construcción y servicios), consideraron al tercer trimestre de 2016 como un buen momento para endeudarse”. Dos años atrás, el porcentaje de las empresas que consideraba que era un buen momento para endeudarse era casi el doble: 31,4%.

Pese a esta evidencia, tomada de un informe oficial, para Rivera lo que existe es “un discurso de que los bancos no encuentran donde colocar crédito” y para desmentir ese “discurso” citó una encuesta del Banco Mundial que, según él, “dice con absoluta claridad que el 52,8% del 40% de los ecuatorianos más pobres (…) piensan que es imposible acceder a un crédito y el 17,2% creen que es muy difícil. Cuando a esos mismos ecuatorianos se les pregunta si en caso de emergencia pueden acceder a una entidad financiera, dicen ‘no’. El 50% recurre a su familia, el 20% recurre a su empleador y apenas el 3,1% a una entidad financiera”. Si bien en la misma entrevista el ministro Rivera ya dio muestras de confundir los conceptos al mencionar el elevado encaje bancario para depósitos EN DÓLARES vigente en Colombia, Argentina y Perú, omitiendo que en los países con moneda propia el encaje para depósitos en dólares constituye una suerte de castigo para desincentivar la acumulación de activos en moneda extranjera, la cita a la encuesta del Banco Mundial (que también utilizó en una entrevista con El Telégrafo[3]) es una evidente manipulación a ese informe.

El Banco Mundial tiene, en efecto, una encuesta sobre inclusión financiera, cuya última publicación corresponde al año 2014 (primera omisión relevante). Entre el 40% de los ecuatorianos más pobres, el 52% y el 17% que mencionó el ministro no corresponden al porcentaje de quienes consideran imposible o muy difícil obtener un crédito, sino a quienes consideran imposible o muy difícil conseguir recursos ante una emergencia. La pregunta no contempla la procedencia de esos fondos[4]. Sólo más adelante se pregunta de dónde provendrían esos recursos: ahorros, familiares o amigos, empleador, institución financiera, prestamistas informales, otras fuentes. Entonces sí, el 48% de los encuestados (no el 50%) dice que recurre a su familia, el 20% a su empleador y apenas un 3,1% a una institución financiera. Lo que omitió el ministro es que en Colombia, Perú, e incluso en un país tan bancarizado como Panamá, el porcentaje de personas que acude a una institución financiera para enfrentar situaciones de emergencia es muy similar: 4,4%, 3,7% y 2,1%, respectivamente. En el caso de las empresas –volviendo al informe del BCE– apenas entre el 3% y el 5% de los encuestados dice que su razón para no haber solicitado un crédito es que las instituciones financieras no brindan facilidades.

Si el aumento del encaje bancario ha generado preocupación y rechazo es por el temor a que esos recursos, que corresponden a los depositantes y que ahora los bancos grandes no podrán retirar del BCE, sean utilizados para que esa institución los preste al Gobierno (la semana pasada esos créditos aumentaron en $107 millones y llegaron a $4.264 millones, que según las autoridades habrían sido financiados sólo con depósitos públicos). En ese sentido, la noticia de la nueva emisión de bonos soberanos en los mercados internacionales ($750 millones, con un interés de 9,65% y vencimiento a diez años) no hace sino confirmar la necesidad de recursos que enfrenta el Gobierno para poder cubrir sus gastos y llegar a las elecciones repitiendo el discurso de la supuesta recuperación económica. Ante la falta de razones técnicas para defender el aumento del encaje, las autoridades económicas han optado por tratar de llevar la discusión al campo político (lo que ya advertimos en el último Cordes Opina[5]) y por esgrimir argumentos tan precarios y faltos de lógica que hacen pensar que en el Gobierno tienen un concepto muy pobre de la inteligencia de los ciudadanos.

 

[1] Ver: http://www.elcomercio.com/actualidad/diegomartinez-aumento-encaje-bancos-ecuador.html

[2]Ver: https://goo.gl/rA7q18

[3]  Ver: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/economia/8/la-banca-privada-es-un-actor-politico-en-campana

[4] En este link (http://documents.worldbank.org/curated/en/187761468179367706/pdf/WPS7255.pdf) está el cuestionario de la encuesta a partir de la página 85. Las preguntas 24 y 25 se refieren a la posibilidad para obtener recursos en situaciones de emergencia.

[5] Ver: http://www.cordes.org/images/publicaciones/2016/Cordes_Opina/Opina-01-12-2016.pdf

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