Con las elecciones a la vista, el Gobierno nombra nuevos funcionarios en cargos estratégicos

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19 Dic 2016

A finales de noviembre, el Presidente Rafael Correa pidió la renuncia a todos los ministros, con el fin de “oxigenar su gabinete”[1]. Tras la salida de Fausto Herrera del Ministerio de Finanzas por motivos de salud, el Presidente hizo varios cambios en su equipo económico que, sin embargo, no representan una “oxigenación” del mismo sino apenas un reciclaje de sus integrantes, como ya ha ocurrido con otros altos funcionarios a lo largo de la actual administración.

Patricio Rivera, quien se desempeñaba como ministro coordinador de la Política Económica, pasa a encabezar el Ministerio de Finanzas. Diego Martínez deja la gerencia del Banco Central (BCE) para reemplazar a Rivera. Y Madeleine Abarca, hasta ahora viceministra de Finanzas, es la nueva gerente del BCE. Todos estos cambios, lejos de augurar un cambio en la política económica del Gobierno hacia un manejo más responsable de las finanzas públicas, anticipa una continuidad en lo que ha sido la estrategia oficial a lo largo del año: apelar irresponsablemente al endeudamiento para mostrar una presunta recuperación económica y postergar el necesario recorte en el gasto fiscal.

En su papel de ministro coordinador de la Política Económica, Rivera mantuvo el discurso de que el Gobierno “no gasta mucho, sino que invierte mucho”; además, avaló y defendió las operaciones de financiamiento llevadas a cabo en los últimos años que incluyen emisiones de bonos (la mayoría de ellas a plazos cortos y con tasas mucho más altas que las que pagan los países vecinos), preventas de petróleo (actualmente el país no sabe cuánto crudo no comprometido queda para las próximas administraciones), créditos con China en condiciones poco favorables para Ecuador y la adquisición de papeles del Ministerio de Finanzas por parte del BCE[2].

Durante la gestión de Diego Martínez al frente de esa institución se han usado intensivamente los depósitos que el BCE debería custodiar para financiar el gasto fiscal, lo que él, distorsionando el concepto, ha definido como una “política contracíclica”. Cabe recordar que en lo que va del año el saldo de esos créditos (supuestamente de corto plazo) ha aumentado en cerca de $3.000 millones y ya roza los $4.300 millones. Además, en distintos momentos de la gestión de Martínez los activos líquidos (reservas internacionales) del BCE no han alcanzado para cubrir las reservas bancarias privadas.

En esas condiciones asume la gerencia del BCE Madeleine Abarca, quien en su papel de viceministra de Finanzas no sólo debió conocer las diversas herramientas que el Gobierno ha venido utilizando para ampliar la deuda pública (varias de las cuales no figuran en los boletines de deuda del mismo Ministerio de Finanzas), sino que seguramente avalaba que la institución que ahora dirige se convierta en uno de los principales prestamistas del Gobierno. En su nueva función, Abarca será la responsable del buen o mal uso que se le dé al dinero electrónico y seguramente será la encargada de presentar, a finales de este mes, el informe de cuentas nacionales correspondiente al tercer trimestre del año. Cabe mencionar que durante la gestión de Martínez desde CORDES hicimos serios cuestionamientos a los resultados de crecimiento que presentaba el BCE, cuestionamientos que no han sido absueltos satisfactoriamente. Las cifras que deben publicarse a finales de este mes son importantes para el Gobierno porque deberían respaldar su discurso de la presunta recuperación económica.

En este punto cabe mencionar otro cambio de autoridades que ha recibido menos atención. Hace pocos días se nombró a David Vera Alcívar como nuevo director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en reemplazo de Jorge García, quien había asumido interinamente la dirección de la institución tras la renuncia de José Rosero. Esta sucesión también se da en condiciones especiales, ya que el próximo informe sobre la situación del mercado laboral (correspondiente al último trimestre de 2016), que incluirá también datos de pobreza, se publicará pocas semanas antes de la primera vuelta electoral y el informe correspondiente al primer trimestre de 2017, poco antes de una eventual segunda vuelta. Es necesario recordar que el informe del tercer trimestre de 2016 (el último de la gestión de Rosero), que mostraba un importante deterioro del mercado laboral, con una destrucción masiva de puestos de empleo adecuado y miles de personas incorporándose al desempleo y al empleo inadecuado, recibió críticas públicas de parte del Presidente Correa, según quien ese informe “no traducía la realidad”[3]. Dada la cercanía de las elecciones, los próximos informes sobre el mercado laboral resultan especialmente sensibles para el Gobierno, incluso más que los de crecimiento (o caída) del PIB. En ese sentido, es importante que los analistas, la prensa y la ciudadanía en general estén atentos a la puntual presentación de los próximos informes y que el nuevo director (que, según el comunicado de prensa sobre su incorporación, “es Magister en Matemática Aplicada e Ingeniero en Estadística Informática”[4], cuando el Código Ingenios establece que las máximas autoridades de los institutos de investigación, como el INEC, deben poseer un PhD acreditado en la Senescyt y “contar con publicaciones indexadas o patentes”) justifique cualquier cambio que se llegue a incorporar en los mismos.

El Ecuador enfrenta una situación económica muy complicada que el Gobierno en un inicio se negó a reconocer y que actualmente, apelando a un endeudamiento irresponsable y a estadísticas de dudosa veracidad[5], insiste en que ya está siendo superada. En ese contexto, es importante que los funcionarios que ahora asumen la dirección de las principales instituciones económicas y estadísticas del país actúen en función de los intereses nacionales y no de los del Gobierno.

 

[1] Ver: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/politica/2/el-presidente-rafael-correa-pidio-la-renuncia-a-todo-su-gabinete

[2] Al haber sido presidente de la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera, Rivera también está detrás de las últimas medidas en torno a los bancos, como el aumento del encaje o los cambios en el cálculo del coeficiente de liquidez doméstica que obligan a algunos bancos a repatriar dineros desde el exterior.

[3] Ver: http://www.cordes.org/images/publicaciones/2016/Cordes_Opina/Opina-24-10-2016.pdf

[4] Ver: http://www.ecuadorencifras.gob.ec/institucional/david-vera-alcivar-es-el-nuevo-director-del-inec/

[5] Se destaca, por ejemplo, el llamativo salto que la confianza del consumidor registró en septiembre y en octubre, e incluso en junio, cuando subió el IVA.

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