Junto con la tasa de empleo adecuado, se derrumba el discurso de recuperación

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18 Abr 2017

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) publicó esta mañana los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) correspondiente a marzo de este año. En un boletín de prensa firmado conjuntamente por el INEC, el Ministerio Coordinador de la Política Económica y el Ministerio de Trabajo, se señala: “La recuperación económica que vive el país se evidencia en el sistema laboral con resultados positivos y consistentes. El desempleo a nivel nacional muestra un claro descenso, el más importante de los últimos cinco años, ubicándose en 4,4% en marzo de 2017 comparado con el 5,7% de marzo de 2016, lo cual representa una caída de 1,3 puntos porcentuales. Esto significa que aproximadamente 94 mil personas han salido del desempleo (…). Ecuador es uno de los países con la tasa de desempleo más baja de la región”. Más allá de que el INEC, en su rol de instituto estadístico, debería limitarse a entregar las cifras sin darles una interpretación política, conviene analizar lo que señala el boletín y contrastarlo con lo que muestran otras cifras de la misma encuesta.

Como viene siendo una costumbre desde hace varios meses, el Gobierno pretende limitar el análisis a la evolución de la tasa de desempleo, cuando en realidad ese indicador, en el caso ecuatoriano, contiene muy poca información relevante sobre la situación del mercado laboral, ya que, ante la ausencia de un seguro general de desempleo (el actual sólo cubre a personas que hayan venido aportando al IESS), son muy pocos los ecuatorianos que pueden “darse el lujo” de dedicarse a tiempo completo a buscar trabajo; si mientras buscan un empleo formal generan algún tipo de ingresos (por ejemplo, vendiendo jugos o papel higiénico en las calles) ya no son considerados desempleados sino empleados inadecuados. Las propias cifras del INEC muestran que, desde que la metodología es comparable (diciembre de 2007), la tasa de desempleo se ha mantenido relativamente estable dentro de una banda que va del 3,8% al 6,5%. Las tasas que sí se muestran sensibles a la coyuntura económica son la de empleo adecuado, que actualmente está en 38,5%, su nivel más bajo desde que la información es comparable, y la de empleo inadecuado, que se ubica en 56,9%, su nivel más alto. En otras palabras, si bien la tasa de desempleo cayó a 4,4% en el último año, actualmente apenas 38 de cada 100 ecuatorianos que quieren trabajar lo hacen en condiciones “adecuadas” (es decir, tienen ingresos no menores al salario mínimo y trabajan la jornada legal de 40 horas semanales o, ganando al menos el salario mínimo, trabajan menos horas que la jornada legal pero no quieren trabajar más). En marzo de 2014 (primer marzo para el que se tiene información comparable) 45 de cada 100 ecuatorianos que querían trabajar lo hacían en condiciones adecuadas.

El boletín de prensa oficial resalta que 94.000 personas salieron del desempleo entre marzo de 2016 y marzo de 2017. Lo que no dice es que en el mismo período NO SE CREÓ UN SOLO PUESTO DE EMPLEO ADECUADO, de hecho, las estadísticas muestran una caída de casi 30.000 empleos adecuados durante ese período, aunque esa reducción puede ser no significativa estadísticamente. En todo caso, esas personas que según el Gobierno, “han salido del desempleo”, muy probablemente están actualmente en alguna de las dos categorías del “empleo inadecuado” que crecieron en el último año: el subempleo (es decir, personas que tienen ingresos menores al salario mínimo y/o trabajaron menos de la jornada legal y quieren trabajar más) o en el “empleo no remunerado” (por ejemplo, un joven que trabaja sin un sueldo en una tienda familiar).

Por cuestiones estacionales de los meses de diciembre (ventas navideñas, turismo, restaurantes), lo usual es que entre ese mes y el siguiente marzo siempre se reduzca la cantidad de empleos adecuados, incluso en años de alto crecimiento económico. Sin embargo, según las cifras de la última encuesta, eso no ocurrió entre diciembre de 2016 y marzo de este año, lo que resulta llamativo y podría estar mostrando una situación menos mala que la real. Pero asumiendo que no hay errores en las cifras, la evolución de la tasa de empleo adecuado en las principales ciudades del país (Quito, Guayaquil, Cuenca, Machala, Ambato) muestra una situación que no va de la mano con la supuesta recuperación económica que el Gobierno pregona desde hace varios meses. Entre marzo de 2016 y el mismo mes de 2017, cayó la tasa de empleo adecuado en cuatro de esas cinco ciudades y en todas ellas aumentó el subempleo.

El boletín de prensa del Gobierno añade: “Otro signo de recuperación de la economía es la capacidad de absorber empleo que se mide a través de la tasa de empleo bruto. A marzo 2017 esta tasa incrementa en 1,3 puntos porcentuales al pasar de 64,6% en marzo de 2016 a 65,9% en marzo de este año”. A la luz de las propias cifras oficiales, ese incremento en el empleo bruto no se explica por un crecimiento en el empleo adecuado (lo que sí reflejaría una recuperación genuina en el nivel de actividad y una mayor demanda laboral por parte de las empresas), sino del subempleo y el empleo no remunerado. El aumento en esas formas de trabajo no es un mérito de la política económica, sino que, por el contrario, refleja su ineficacia para generar empleos de calidad.

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