Crecimiento económico del segundo trimestre: espejismo de recuperación y cifras llamativas

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29 Sep 2017

En el segundo trimestre de este año, según las cifras que dio a conocer esta mañana el Banco Central (BCE), la economía ecuatoriana registró un crecimiento de 3,3% frente al mismo período de 2016. Se trató, de acuerdo con las cifras oficiales, del tercer crecimiento interanual consecutivo y de la tasa más alta desde el 4,2% registrado en el primer trimestre de 2015. Frente al trimestre inmediatamente anterior (es decir, el primer trimestre de este año), el PIB del Ecuador alcanzó un crecimiento de 1,9%. Si bien estos resultados parecerían demostrar que la economía ecuatoriana se encuentra efectivamente en una etapa de recuperación (como sostiene el ex presidente Correa y también algunos miembros del equipo económico actual), varios factores nos llevan a pensar que, lamentablemente, el país aún enfrenta una situación muy complicada y que los últimos resultados (que generan varias dudas) son sólo un espejismo de recuperación.

Por el enfoque del gasto, el principal impulsor del crecimiento de la economía en el segundo trimestre de este año fue el consumo de los hogares, que, según el Banco Central, alcanzó un crecimiento interanual de 5,4%, el mayor desde el segundo trimestre de 2011. Al respecto hay varios puntos que conviene mencionar. El primero es que en el segundo trimestre del año pasado, según las cifras revisadas del BCE, el consumo de los hogares registró una caída interanual de 5,1%, por lo que el crecimiento del segundo trimestre de este año (en caso de ser correcto) apenas implica recuperar el terreno perdido. De hecho, el volumen del consumo privado del segundo trimestre de 2017 es casi igual que el del segundo trimestre de 2015, lo que, considerando el aumento de la población, implica una caída del consumo per cápita.

Un segundo elemento que conviene tener en cuenta es que en los últimos años, como se observa en el gráfico, el consumo privado ha mostrado una estrecha relación con el gasto público, relación que no se observaba en los primeros años de dolarización. Es decir, los aumentos en el consumo de los hogares observados en los últimos años parecen estar explicados en buena parte por el incremento del gasto público (cuyo peso en la economía casi se duplicó durante la gestión de Rafael Correa). Del mismo modo, cuando el gasto público se contrae, el consumo privado también decrece. En este sentido, conviene mencionar que, según el mismo BCE, en el segundo trimestre de 2017 el gasto del sector público no financiero registró un crecimiento interanual de 6,7%, el mayor desde finales de 2014. Ese aumento del gasto público (que implica una inyección de recursos a la economía) sería el principal factor detrás del repunte del consumo privado. Sin embargo, los anuncios de austeridad que ha hecho el Presidente Moreno anticipan que en los próximos meses el gasto público se contraerá o al menos dejará de crecer, lo que afectará al crecimiento del consumo privado y, por tanto, de la economía en su conjunto. Un recorte en el gasto público también afectaría al desempeño del consumo del gobierno, que también registró resultados positivos en los dos primeros trimestres del año y colaboró, por tanto, con el crecimiento del PIB.

Un tercer aspecto que hay que mencionar sobre el crecimiento del consumo privado se refiere a las revisiones que el BCE ha hecho en el último boletín de cuentas nacionales respecto a los resultados publicados en boletines anteriores. Según el boletín anterior, por ejemplo, en los tres primeros trimestres de 2016 el consumo de los hogares mostró caídas interanuales de 4,8%, 3,8% y 1,1%, respectivamente, mientras que en el cuarto trimestre registró un repunte de 2,3%, con lo que en el año completo el consumo de los hogares se contrajo 1,9%. El nuevo boletín muestra caídas mucho más pronunciadas del consumo privado en los primeros tres trimestres de 2016 (6,2%, 5,1% y 3,1%, respectivamente) y un crecimiento nulo (0%) para el cuarto trimestre, con lo cual en el año completo la contracción habría sido de 3,6%, casi el doble de la reportada previamente. También en la segunda mitad de 2015 las caídas del consumo privado habrían sido más pronunciadas que las que se reportó antes. En ese contexto, al crecimiento de 5,4% registrado para el segundo trimestre de este año (y que explica la mayor parte del crecimiento de la economía en su conjunto) conviene tomarlo con pinzas.

Otro aspecto que nos hace suponer que el crecimiento de la economía es transitorio es el desempeño de la inversión. Según el BCE, en el segundo trimestre de 2017 la formación bruta de capital fijo (es decir, la inversión física principalmente en construcción y en maquinaria y equipo) registró la novena caída interanual consecutiva. Para encontrar un segundo trimestre con un volumen de inversión menor al del presente año, hay que regresar hasta 2011. Esa persistente caída de la inversión se refleja en las cifras del mercado laboral: según el INEC, en junio de este año la tasa de empleo adecuado (40,1%) fue la más baja para un mes de junio desde que se tiene información comparable. Esa falta de creación de puestos de empleo en el sector formal también pone en duda la calidad del crecimiento económico de los últimos trimestres.

Los resultados de exportaciones e importaciones que se presentan en el último boletín de cuentas nacionales también generan dudas. Según el BCE, en el segundo trimestre de este año las exportaciones (medidas en volumen) crecieron 1,1% frente a igual período de 2016. Sin embargo, según otra publicación del mismo BCE (la Evolución de la Balanza Comercial), entre el segundo trimestre de 2016 e igual período de este año las exportaciones de bienes (que explican la mayor parte de las exportaciones totales del Ecuador) registraron una caída de 1,6%. Salvo un desempeño extraordinario de las exportaciones de servicios (que no se observa en el boletín de balanza de pagos que también se publicó ayer), las exportaciones totales deberían haber presentado un resultado menos bueno que el que muestran las cuentas nacionales. Por el contrario, para las importaciones totales se registra un crecimiento interanual de 13,2%, pero según el mismo BCE las importaciones de bienes (medidas en volumen) crecieron 33,1% en el segundo trimestre de 2017 frente a igual período de 2016. Tampoco en este caso el boletín de balanza de pagos muestra una caída inusual de las importaciones de servicios. En este punto conviene aclarar que, desde el enfoque del gasto, un mayor crecimiento de las importaciones afecta negativamente al resultado de las “exportaciones netas” (exportaciones menos importaciones) y, por tanto, del PIB en su conjunto.

Las cifras de exportaciones e importaciones también sufrieron revisiones importantes respecto a los datos que se venían publicando. Si bien las cifras de 2015 son semidefinitivas y las de 2016 y 2017 aún son provisionales, llama la atención que el BCE haya corregido (hacia abajo) en casi 4 puntos porcentuales la caída de las importaciones en 2016 y, a la vez, haya revisado (hacia arriba) el resultado de las exportaciones en más de dos puntos. Esos movimientos “compensan” la corrección hacia abajo de la demanda interna en casi dos puntos y permiten que el resultado del PIB en su conjunto para 2016 no sufra mayores cambios. Otro componente del PIB por el enfoque del gasto, la variación de existencias, que se refiere principalmente a inventarios y trabajos en curso, mostró una revisión incluso más marcada. Sería conveniente que el BCE explique los cambios en las cifras previas, que se extienden incluso a los deflactores, para despejar las dudas que generan.

Durante la rueda de prensa en la que presentó los resultados de las cuentas nacionales, la gerente del BCE, para quien “la economía ecuatoriana muestra indicios de recuperación permanente”,  comparó el crecimiento de 3,3% que, según la institución oficial, registró la economía ecuatoriana con las tasas alcanzadas por los países vecinos. “Verónica Artola informa que la economía ecuatoriana de manera interanual presenta un mayor crecimiento que los países vecinos”, dice un tuit de la cuenta oficial del BCE. Esa comparación, sin embargo, no es adecuada, ya que, a diferencia del Ecuador, que en el segundo trimestre del año pasado registró una contracción económica, países como Colombia o Perú mostraron resultados positivos y, por tanto, su crecimiento en el segundo trimestre de este año no se trata de un rebote. Además, tomando en cuenta las enormes revisiones que el BCE ha hecho a las cifras de años pasados y los factores que explican el crecimiento del segundo trimestre de este año (crecimiento del consumo por un aumento insostenible del gasto público), sería más conveniente no jactarse demasiado de ese resultado.

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