El Wimbledon vuelve a casa

Londres, 3 nov (EFE).- Dieciocho años después de haberse emancipado a la fuerza, el AFC Wimbledon vuelve a su casa, a Plough Lane, tras una aventura de cambios de estadio, problemas financieros y ascensos estratosféricos para un equipo rescatado por sus aficionados.

Esta historia se remonta a 2002, cuando la federación inglesa permitió que el club se mudara a la localidad de Milton Keynes, a unos 70 kilómetros de Londres.

El Wimbledon FC cambió de nombre y pasó a conocerse como el Milton Keynes Dons, que hace seis años eliminó al Manchester United en la Copa de la Liga liderado por Dele Alli, más tarde traspasado al Tottenham Hotspur.

Esta decisión no sentó nada bien a los que estaban acostumbrados a ver al Wimbledon en Londres, en el barrio de Merton, donde también se aloja el torneo de tenis, por lo que los aficionados refundaron el club como AFC Wimbledon y comenzaron la escalada desde la novena división del fútbol inglés.

Tras encadenar dos ascensos en la segunda y la tercera temporadas de vigencia del club, en 2009 llegaron a la National League, la quinta división de Inglaterra, y en 2011, a través de los ‘playoff’, a la League Two (cuarta división).

Pero todos estos viajes los tuvieron que hacer lejos de su barrio. Empezaron compartiendo el campo del Kingstonian, con capacidad para casi 5.000 espectadores en 2002, hasta que lo convirtieron en suyo en 2003.

Esa fue su casa hasta mayo del año pasado, cuando lo dejaron para dar el paso definitivo en la construcción del equipo.

Lo que habían querido todos los aficionados del Wimbledon desde que se refundó e incluso desde antes, era volver a Plough Lane, el estadio en el que durante más de 80 años jugó el equipo, hasta que los problemas económicos apartaron al Wimbledon de su hogar.

Con la puesta en marcha del plan Taylor, para la modernización de los estadios tras la catástrofe de Hillsborough en la que murieron 96 aficionados, el Wimbledon no tenía el potencial financiero para remodelar Plough Lane y convertirlo en un estadio en el que todo el mundo pudiera estar sentado y seguro.

La directiva llegó a un acuerdo en 1991 con el Crystal Palace para compartir Selhurst Park y, pese a que esto fue visto como una medida puntual, acabó siendo la solución durante doce años.

Mientras el Wimbledon acabó moviéndose hasta Milton Keynes y perdiendo sus orígenes, Plough Lane tampoco vivió tiempos mejores.

El estadio fue usado por los equipos reservas de Wimbledon y Crystal Palace y fue vendido a un cadena de supermercados en 2002 para construir un establecimiento.

El plan no salió adelante por la oposición de la comunidad, pero eso no evitó que fuera demolido y convertido en apartamentos.

Eso sí, el constructor al menos tuvo el detalle de poner a cada bloque de pisos el nombre de varios jugadores, entrenadores y un presidente histórico del Wimbledon.

En 2012, cansados de vivir en un estadio que no es el suyo, el Wimbledon inició los trámites para volver a Merton, aunque no fue una tarea sencilla.

Volver al antiguo Plough Lane era imposible, puesto que el verde había sido sepultado por bloques de viviendas, así que decidieron remodelar el antiguo canódromo.

Ubicado a tan solo unos metros de Plough Lane, el canódromo se presentaba como la oportunidad perfecta, pero al Wimbledon le llevó dos años presentar el proyecto, otro más conseguir la aprobación para la construcción y no fue hasta 2018 cuando comenzó a adecuarse el sitio para cimentar el campo.

Sin embargo, el Wimbledon necesitó tirar de micromecenazgo para financiar parte del coste del estadio en marzo de 2019 y volvió a requerir 11 millones de libras en noviembre del mismo año.

Como el club es propiedad de los aficionados, lanzaron la pregunta de cómo proceder. Pedir un préstamo e hipotecar el club durante su aventura en la cuarta división inglesa, construir el campo con lo que hay, como se pueda, o incluir a algún nuevo inversor que entienda que el equipo va a seguir perteneciendo al pueblo.

Una vez más, los aficionados se unieron para recaudar parte de la ayuda financiera necesaria, mientras que el resto del dinero lo aportó un empresario local.

Y ahora sí, el estadio está finalmente construido y después de que el Wimbledon haya jugado sus cuatro primeros partidos en casa en Loftus Road, campo del Queen’s Park Rangers, este martes debutarán en Plough Lane dentro de la League One (tercera división).

Sin gente en las gradas que pueda apreciarlo, pero con la satisfacción de haber completado un camino lleno de obstáculos.

Como dijo un aficionado del Wimbledon a la BBC: «Volvemos a Plough Lane estando por encima en la tabla del Milton Keynes. Es la confirmación de que hemos hecho lo correcto». EFE (D)

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