Arte del exilio y la represión dictatorial en España y Chile pide voz en EEUU

Fotografía del 6 de diciembre de 2017, de una persona observando unos cuadros de la exposición "Palimpsesto: imagen y memoria" en el Museo de Arte de las Américas en Washington, DC (EE.UU.). El arte de quienes en países como Chile o España sufrieron el exilio para huir de las dictaduras y plasmaron las imágenes de la represión de esos regímenes piden voz frente al oficialismo en una vibrante exposición en Washington. Con obras que abarcan la fotografía, el dibujo, la pintura o la escultura, el Museo de Arte de las Américas acoge la muestra "Palimpsesto: imagen y memoria", en la que también tiene protagonismo el arte latinoamericano del siglo XX. EFE/Javier Pachón

El arte de quienes en países como Chile o España sufrieron el exilio para huir de las dictaduras y plasmaron las imágenes de la represión de esos regímenes piden voz frente al oficialismo en una vibrante exposición en Washington.

Con obras que abarcan la fotografía, el dibujo, la pintura o la escultura, el Museo de Arte de las Américas acoge la muestra “Palimpsesto: imagen y memoria”, en la que también tiene protagonismo el arte latinoamericano del siglo XX.

La exposición del museo, dependiente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), estará abierta al público hasta el próximo 25 de marzo.

La reivindicación de las voces que cimentaron su arte desde la experiencia del exilio y la reproducción de las distintas formas de violencia del hombre se contraponen con el oficialismo de las vanguardias latinoamericanas del siglo XX para conformar el hilo conductor de la muestra, coordinada por el comisario hispanoestadounidense Alejandro de Villota.

La exposición rescata obras del propio padre del comisario, Javier de Villota, bajo la serie de “Los grises”, elaborada desde su perspectiva como profesor de la Escuela Politécnica de Madrid sobre la represión policial hacia los estudiantes.

El título se refiere al nombre popular de la Policía Armada del régimen de Francisco Franco y la serie marca el principio de un convulso periodo iniciado por los movimientos estudiantiles a finales de los años sesenta.

Los dibujos, en ocasiones plasmados en las páginas del bloc oficial de la escuela, rescatan las imágenes de violencia de los últimos años del franquismo en escenas dominadas por una monocromía que solo rompen los tonos rojo y amarillo de la bandera nacional española.

Estas escenas están acompañadas por un compendio de fotografías de otra represión, la del Chile del dictador Augusto Pinochet.

Con esta mezcla de conceptos y de violencias en diferentes contextos históricos, al muestra pretende “oxigenar” la asimilación de la propia memoria mediante la comparación de acontecimientos que ayudan a su comprensión, según señaló a Efe el comisario.

“La unión de todas estas piezas enriquecen sus contextos y las expande”, afirmó De Villota, quien ha logrado aunar en una misma sala los conceptos de la violencia, la oscuridad y la muerte desde los entornos de España, México y Chile.

En “Palimpsesto: imagen y memoria” se hace un llamamiento al reconocimiento de los artistas del exilio, especialmente de aquellos que nacieron en España y que como niños zarparon a otro país, el llamado exilio de segunda generación, enfatizó De Villota, quien se está doctorando en este ámbito.

Con las artistas españolas Marta Palau (Premio Nacional de Ciencias y Artes de México 2010) y Roser Bru (Premio Nacional de Artes Plásticas de Chile 2015) como exponentes, De Villota reitera la necesidad de reinsertar en la identidad y la cultura de cada país la obra de quienes se desarrollaron como artistas en el exilio.

Ambas creadoras, que no se conocen entre ellas, están conectadas en la muestra por su exilio cuando eran niñas, ejemplificado en el fondo sobre el que se cuelgan sus obras: una serie de imágenes de las hojas informativas que se imprimían durante su desplazamiento a su país de destino: México y Chile, respectivamente.

También está presente el fallecido José Balmes, el artista español que tuvo que huir del franquismo a Chile, donde se topó con Pinochet para volver a escapar.

En total, la muestra está compuesta por 30 artistas y 70 obras creadas entre 1900 y 2014, de las que 50 pertenecen al propio comisario y 20 a la colección del Museo de Arte de las Américas, que nutren la sala destinada a reproducir la oficialismo.

Entre estas piezas destaca el arte cinético del venezolano Carlos Cruz-Díez, con su “Physichromie, no 965”, o “Hermala II”, de Roberto Matta. EFE

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