M. Snow explora en el Guggenheim Bilbao la faceta “voyeur” del espectador

El Museo Guggenheim Bilbao ha presentado hoy la exposición "Circuito cerrado", que reúne cuatro obras del artista multidisciplinar canadiense Michael Snow, una figura clave en el desarrollo del cine experimental desde los años sesenta. EFE/Miguel Toña

Bilbao (España),  (EFE).- El artista canadiense Michael Snow explora en el Guggenheim de Bilbao (norte de España) el lado “voyeur” del espectador en su videoinstalación “Circuito cerrado”, que proyecta imágenes de lo que ocurre en el exterior del Museo sin que los viandantes sepan que están siendo observados desde dentro.

“Circuito cerrado” es una instalación compuesta por cuatro obras de distintos formatos realizada por el nonagenario artista canadiense a lo largo de su carrera artística, que tienen en común provocar una reflexión sobre las distintas maneras de representar la imagen y su conexión con el espectador.

Michael Snow (Toronto-Canadá, 1928) es una de las figuras clave en el desarrollo del cine experimental en los años sesenta y de la videoinstalación en las décadas siguientes, que ha explorado también las facetas escultórica, pictórica y fotográfica de la imagen.

La exposición, que permanecerá en el Guggenheim Bilbao desde mañana hasta el 1 de julio, fue presentada hoy a los medios por el director del centro expositivo, Juan Ignacio Vidarte; el comisario de la muestra, Manuel Cirauqui, y el artista, quien, pese a su avanzada edad, se desplazó a Bilbao para la inauguración.

El título de la exposición hace referencia no sólo al clásico “circuito cerrado” de televisión o de cámaras de videovigilancia, como pueda parecerle al espectador de la obra, sino también como “espacio de reflexión de la obra de arte en sí misma”, precisó Cirauqui.

La exposición comienza en la antesala de la cámara de visionado con la instalación arquitectónica titulada “Sight” (1968), en la que una estructura de plástico y aluminio montada sobre una ventana delimita y restringe la visión del espectador de lo que ocurre en el exterior del Museo.

El recorrido prosigue ya dentro de la cámara de visionado, que recibe al espectador con una pequeña videoinstalación titulada “Observer” (1974) en la que, al detenerse en ella, el observador de la obra es observado a su vez por una cámara cenital que proyecta su imagen contra el suelo de la sala.

El juego de la perspectiva que practica Snow en esta obra ofrece al “mirón” la “inquietante” y “perturbadora” experiencia de ver su figura aplastada contra el suelo en una inusual imagen plana de su cuerpo.

Frente a esta instalación se encuentra la obra principal y protagonista de la muestra, la videoinstalación titulada “La esquina de las calles Braque y Picasso” (2009), que proyecta sobre unos cubos procedentes de exposiciones anteriores en el Guggenheim Bilbao la imagen, en tiempo real, de lo que ocurre en el exterior del Museo a través de una cámara fija.

La obra, además de alentar la faceta “voyeur” del espectador, es un guiño al género cubista de la pintura y a dos de sus principales exponentes, Picasso y Braque, a través de la imagen proyectada sobre los cubos que hacen la vez de pantalla y que otorgan un volumen “cubista” a la imagen.

La exposición se completa con una pieza escultórica conformada por una estructura de acero inoxidable anclada a una de las paredes de la sala bautizada por el autor como “Site” (1969) a la que acompaña un pequeño texto que refleja “el humor satírico y en cierta medida cruel, de Michael Snow, para con el espectador”. EFE

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