Argel rememora un año más el cautiverio de Miguel de Cervantes

Foto tomada de internet.

Argel, 23 abr (EFE).- Argel rememoró una año más la historia de su cautivo más famoso a través de la tradicional ruta “Tras los pasos de Cervantes“, que cuenta los cinco años que el novelista español pasó preso en la ciudad magrebí entre 1575 y 1580.

Con motivo del Día del Libro y para conmemorar el 402 aniversario de la muerte del autor, el Instituto Cervantes propuso un original itinerario para recorrer algunos de los lugares que quedaron plasmados en sus obras, como “Los baños de Argel” o “La historia del cautivo”, incluidas en “El Quijote”.

Su director, Antonio Gil de Carrasco, recordó que “Cervantes no es patrimonio de España ni de Argelia sino de la humanidad” y aseguró que “éste no sería Cervantes si no hubiera pasado por Argel, se inspiró de este país“.

Así mismo, Gil de Carrasco lanzó un llamamiento a las autoridades argelinas para preservar y reformar los diferentes sitios históricos, lo que en su opinión ayudaría a atraer un mayor número de turistas.

La visita arrancó desde el Palacio de Rais, conocido como “Bastión 23”, uno de los últimos vestigios de la época otomana y Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1992.

Este edificio, que acoge hoy en día el Centro de Artes y de la Cultura, está situado en la histórica ‘Casbah’ y desde él se puede ver el islote sobre el que los españoles construyeron en 1510 la fortaleza de la bahía de Argel.

“Cervantes, junto a su hermano Rodrigo, llegó al puerto de Argel tras ser apresado en las costas catalanas y vendido a finales del mes de septiembre de 1575 al corsario turco Mami Arnaut”, explicó el historiador y arqueólogo Abderrahman Jelifa, que hizo de guía durante la visita.

Para Jelifa, su paso por la conocida como ciudad blanca “fue una experiencia llena de emoción porque siempre tenía la esperanza de huir, Argel fue un daño colateral” y recordó que fue Cervantes el primero en realizar la topografía de la antigua Argel.

Una de las numerosas paradas es “Dar el Hamra” (la Casa Roja), palacio de Arnaut, donde se encarcelaba a los presos en los “hamam” (baños), antes de ser trasladados al “Hamam Sidna”, uno de los baños más importantes de Argel construido en 1575 y que sigue actualmente en funcionamiento.

Durante sus años de cautiverio, el español recibió un trato privilegiado puesto que fue encontrado en posesión de dos cartas de recomendación, una de Don Juan de Austria, por lo que sus captores lo consideraron como hombre importante en España y por el que podían pedir un buen rescate.

No estaban equivocados. En 1580 dos monjes trinitarios pagaron por él 500 escudos de oro al Dey Hasan el Veneciano, el “rey de Argel”.

Una experiencia que marcaría su vida y su obra, resumida en un sólo párrafo: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre”. EFE

(I)

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