Un Cannes feminista clausura su primera edición post Weinstein

Cinematographer Fabrice Aragno (R) poses with the Special Palme d'Or award on behalf of director Jean-Luc Godard for his film 'The Image Book' (Le Livre D'Image) at the 71st annual Cannes Film Festival in Cannes, France, 19 May 2018. (Cine, Cine, Francia) EFE/EPA

Cannes (Francia), .- La elección de Cate Blanchett como presidenta del jurado había marcado el tono al Festival de Cannes antes de su inicio, y su clausura hoy confirmó que en un certamen donde el productor Harvey Weinstein era un habitual, este ha pasado página.

La actriz australiana, bandera del movimiento feminista surgido en esa industria tras las denuncias contra Weinstein por abuso sexual, personificó el cambio en un año en que ganó la Palma de Oro el japonés Hirokazu Kore-eda por “Manbiki kazoku” (“Shoplifters”).

Pero fue la directora italiana Asia Argento, la primera en delatarle oficialmente, quien dio la cara con más fuerza, al recordar que en 1997 fue violada por él en Cannes.

Argento apostó durante la ceremonia de clausura porque Weinstein nunca más sería bienvenido allí, aunque advirtió de que “hoy se siguen sentando entre nosotros otros que han tenido un comportamiento indigno con las mujeres”.

Sabéis quiénes sois. Y, lo más importante, nosotras lo sabemos, y no vamos a permitiros vivir en la impunidad”, señaló la directora italiana.

El festival se había prometido ser “ejemplar” y lo dejó claro también con un folleto que recordó a los acreditados que el acoso está penado por ley y una línea telefónica abierta para denunciar abusos.

En un Cannes reivindicativo, la foto con la que se recordará esta 71 edición estuvo protagonizada por 82 mujeres, representantes en la alfombra roja de las 82 directoras que han competido hasta ahora, frente a los 1.688 realizadores que han optado a premio.

Los símbolos fueron importantes en un año escaso de estrellas y la imagen de la también jurado Kristen Stewart descalzándose al subir al Palacio de Festivales fue leída como una denuncia contra la obligación de llevar tacones a los estrenos.

Esa alfombra roja, plataforma de la causa feminista, fue inaugurada por Penélope Cruz y Javier Bardem, protagonistas de “Todos lo saben”, con la que el iraní Asghar Farhadi se fue de vacío.

Lukas Dhont (L) poses with Ursula Meier and Victor Polster during the Award Winners photocall after he won the Camera d’Or Prize for ‘Girl’ at the 71st annual Cannes Film Festival in Cannes, France, 19 May 2018. (Cine, Francia) EFE/EPA

Martin Scorsese, premio honorífico de la Quincena de Realizadores, o John Travolta, que ofreció una clase magistral, fueron otros nombres que acapararon la atención, al igual que el director de “Black Panther”, Ryan Coogler, que invitó a su charla a un nutrido grupo de estudiantes de cine negros.

Junto a ellos, el reparto de “Solo: A Star Wars Story” escoltado por los soldados imperiales, pero si en el certamen no hubo mucha más dosis de fantasía, esta tampoco sobró en el resto de la Croisette, otrora copada de publicidad de grandes producciones.

La presentación comercial de “Hotel Transylvania 3: A Monster Vacation” y las protagonistas de la futura película de espionaje “555″, con Cruz y Jessica Chastain entre ellas, suplieron parte de esa ausencia.

Medio siglo después de las protestas estudiantiles en París, que por solidaridad de algunos cineastas acabaron cancelando la edición de aquel, en Cannes reapareció uno de los directores más comprometidos de entonces: Jean-Luc Godard.

Con “Le livre d’image”, Palma de Oro especial, ofreció una propuesta más artística y filosófica que cinematográfica, y marcó historia también al protagonizar a distancia una conferencia de prensa por teléfono móvil.

El papa Francisco fue otro protagonista virtual, en su caso mediante el documental “Pope Francis. A Man of his Word”, con el que Wim Wenders acerca al público su mensaje ecologista y de fraternidad.

Y en plena apuesta por filmes de alto contenido político y anticapitalista y por la renovación, con ocho cineastas nuevos en la competición oficial, la atención se desvió también hacia la polémica por excelencia de esta edición, en manos de Terry Gilliam y de su exproductor, Paulo Branco.

Tribunales mediante, Cannes pudo proyectar en la clausura “The Man who Killed Don Quixote“, víctima de un reguero de vicisitudes desde que fue ideado hace dos décadas.

Conciliador llegó en cambio el danés Lars Von Trier, persona non grata desde 2011 por sus declaraciones de apoyo a Hitler, y al que el festival perdonó con “The House that Jack Built” fuera de competición.

Polémica fue además la ausencia del iraní Jafar Panahi y del ruso Kirill Serebrennikov por problemas con la justicia de sus países, y reivindicativo el estreno de “Rafiki”, vetada en Kenia por su temática homosexual.

Una temática también defendida por la española “Carmen y Lola”, filme de amor entre dos adolescentes gitanas dirigido por Arantxa Echevarría y proyectado en la Quincena, sección paralela de Cannes que ganó el franco-argentino Gaspar Noé con “Clímax”.

El cine iberoamericano logró también un premio la sección oficial Una Cierta Mirada, con la distinción otorgada a “Chuva é cantoria na aldeia dos mortos”, de la brasileña Renée Nader Messora y el portugués João Salaviza. EFE

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