Inédita exposición de arte amazónico en la Casa de la Cultura de Quito

Vista de la obra "Rendición", de Gonzalo Sánchez Freire, en la primera exposición de artistas plásticos amazónicos que alberga la Casa de la Cultura, en Quito (Ecuador) este jueves, 13 de diciembre de 2018. El verde del paisaje selvático, la denuncia de la contaminación petrolera, troncos retorcidos que envuelven figuras humanas y mucha viveza cromática, pueden verse en la primera exposición de artistas plásticos amazónicos que alberga Quito. Bajo el título de "Kawina, el espíritu de la Amazonía", esta colectiva inédita en la capital ecuatoriana aglutina a más de un centenar de obras pictóricas y 30 esculturas, de un total de 28 artistas indígenas, colonos y mestizos de las provincias amazónicas. EFE/José Jácome

El verde del paisaje selvático, la denuncia de la contaminación petrolera, troncos retorcidos que envuelven figuras humanas y mucha viveza cromática, pueden verse en la primera exposición de artistas plásticos amazónicos que alberga Quito.

Bajo el título de “Kawina, el espíritu de la Amazonía”, esta colectiva inédita en la capital ecuatoriana aglutina a más de un centenar de obras pictóricas y 30 esculturas, de un total de 28 artistas indígenas, colonos y mestizos de las provincias amazónicas.

“Kawina es mezcla, y puedes tomarlo como una mezcla de colores, culturas y tendencias”, explicó a Efe el comisario de la exhibición, Carlos Coronel, responsable de Cultura y Turismo del Consorcio de Municipios de la Amazonía y Galápagos (Comaga).

Inaugurada recientemente en la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) y que cerrará sus puertas el 18 de diciembre, la muestra recoge una variedad de obras de diversa temática entre las que destacan los paisajes y la denuncia.

“Gran parte de los artistas amazónicos se dedican prácticamente a un realismo exacto de lo que es su entorno y que los ubica geográficamente”, con el río como protagonista absoluto, añade.

Este es el caso del más reconocido, Ramón Piaguaje, el pintor amazónico por excelencia cuyos cuadros retratan de forma detallista el paisaje ribereño donde impera el verde, imitado por su sobrina Ana Paulina Piyahuaje, también paisajista, autodidacta y con espacio propio en la exposición.

Junto a sus obras alternan otras que retratan la flora y la fauna amazónica, donde están presentes los colibríes, loros, monos o el jaguar, además de retratos de los pobladores originarios y sus costumbres.

Así, el joven pintor Jordy Yucailla plasma en su cuadro “Zanza“, “la costumbre de nuestros ancestros de la amazonía que consistía en la reducción de las cabezas de las personas”, explica a Efe Grima Tapia, colaboradora de la exposición, que recopila autores de las seis provincias amazónicas ecuatorianas.

Alguna pieza ha sido incluso pintada sobre hoja de palma y muchas tienen llamativos marcos con maderas de la región selvática, lo que pone de manifiesto la riqueza y a la vez precariedad de los materiales empleados por sus autores.

Otro grupo de artistas pinta en forma figurativa y muchos se acercan al realismo mágico como Ruperto Raúl Alvarado con un óleo sobre lienzo nombrado “Pachamama” (madre tierra, en quichua) en el que aparece una mujer indígena cuya larga cabellera añil da lugar a un bosque amazónico.

“Queremos mostrar que en nuestra Amazonía hay belleza, cultura y ancestrabilidad”, refiere el pintor Ernesto Hernández junto a una de sus obras, “Sombras del tiempo”.

De paleta cálida y ciertos toques de abstracción, el cuadro es una reflexión sobre “cómo ha ido pasando el tiempo y nuestra cultura evolucionado”, indica su autor, que ha vivido una década en España.

La más joven exponente es Ariana Cazar, de nueve años, que con dos cuadros de intenso cromatismo se hace un hueco entre los plásticos amazónicos más prometedores.

Destacan asimismo los “óleos” de algunos artistas como Carlos Sánchez, que emplea una base de lodo de petróleo, o Elías Mamallacta, el único que usa pigmentos naturales como el achiote o la cúrcuma, además de frutos amazónicos.

Pero no menos impactantes son las obras de denuncia, en las que el color negro del combustible y el rojo refuerzan el dramatismo que han querido imprimir los autores oriundos de regiones donde el extractivismo petrolero y minero hace mella en el entorno.

La mirada penetrante de una niña tras una reja y con el cartel colgado al cuello que lleva la leyenda de “All you need is peace”, de Walter Paúl Toledo, es solo un ejemplo de esta temática y de un autor que abarca desde el indigenismo hasta los animales en peligro de extinción.

Gonzalo Leonel Sánchez con su “Ecolocausto”, incluye elementos tan amazónicos como las pirañas, la caña, sapos y torres petroleras junto con una alegórica Amazonas, para plasmar el impacto de los vertidos en la región considerada el pulmón del planeta.

Las esculturas, principalmente talladas en madera, sintetizan una temática indígena, folclórica y expresionista en la que la figura humana aparece muchas veces atrapada en el propio tronco.

“Estas obras representan un poco la cosmovisión de los pueblos ancestrales”, concluye la directora del Museo de la CCE, Patricia Noriega, sobre una miscelánea única que confía reeditar en Ecuador.

Daniela Brik, EFE

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