Carlos Velasco, el sargento físico de Ecuador

Viamao (Porto Alegre, ), 12 jun (EFE).- «¡Uno, dos, uno dos! ¡Vamos Ecuador! ¡Estiren más! ¡Uno, dos, uno, dos! ??¡Vamos!!!». Carlos Velasco, preparador físico de Ecuador, no da un respiro a sus jugadores. No llega al nivel del sargento Hartman, que acosaba al recluta «Bufón» en «La chaqueta metálica» de Kubrick, pero sin duda consigue mantener tensos a unos futbolistas que jamás se despistan.

Cumplen a rajatabla todas las órdenes de uno de los apéndices de su jefe, el seleccionador Reinaldo Rueda, que para sus retos más importantes siempre ha confiado en un hombre trabajador, meticuloso y concentrado en mantener en un estado de forma física tremendo a unos futbolistas con una genética excepcional.

El dúo Rueda-Velasco no es novedoso. Juntos llevaron a Honduras hasta el Mundial de Sudáfrica en 2010 después de seis citas ausente. Desde España 82, el cuadro centroamericano no llegaba tan lejos. Ellos lo consiguieron.

Después, asumieron el reto de conducir a Ecuador hacia el Mundial de Brasil. El 16 de agosto de 2010, los dos empezaron una nueva etapa que culminaron con éxito. Una fase de clasificación excelente, creando un fortín inexpugnable en Quito, llevó a la «Tri» a disputar su tercera fase final de la historia.

Es el tercero de Velasco. Con Colombia, en Francia 98, estuvo al frente del apartado físico del conjunto «cafetero». Él es colombiano, como Rueda, y están unidos a Ecuador y a todo un grupo de jugadores que le respeta.

Rodeado de sus jugadores, no deja de mandar ejercicios. Su voz se oye perfectamente en los alrededores del lugar de entrenamiento del complejo de Vila Ventura, donde se aloja Ecuador, en Viamao, a 30 kilómetros de Porto Alegre.

Un campo de fútbol y un gimnasio con una cristalera inmensa con vistas al césped fueron construidos especialmente para la ocasión en un lugar destinado al turismo de lujo. Allí, Velasco se encuentra como pez en el agua. Tiene unas instalaciones perfectas, como todos querían en la expedición.

En ellas sigue con un sistema que ha conseguido crear uno de los equipos más físicos de Sudamérica. Con Ecuador, aplica otra metodología diferente que con los jugadores de Honduras. La genética de muchísimos jugadores de la «Tri» es especial porque muchos proceden de la región de Esmeraldas, donde en el siglo XVI encalló un barco de esclavos africanos que, después de rebelarse, consiguieron asentarse en la zona.

Por eso, muchos jugadores de Ecuador son negros y Velasco potencia la fuerza física que ya tienen de nacimiento. Él mismo lo ha reconocido a lo largo de los cuatro años de trabajo en la «Tri»: «El ecuatoriano es un jugador con una raza étnica importante, con una cultura étnica importante. Con un biotipo y una genética que han sabido utilizar. Jugadores con mucha nobleza y calidad en todos los aspectos».

A lo largo de cada temporada viaja a Europa dos meses para aprender nuevas técnicas de trabajo. Siempre está al tanto de las últimas tendencias en la preparación física de deportistas de alto nivel. Las aplica en Ecuador, que espera estrenarse con una victoria frente a Suiza en el primer partido que disputará en Brasil.

Mientras llega esa cita, ha conseguido con su intensidad mantener fuerte a un grupo que desea que llegue el choque ante el conjunto helvético. Sus órdenes no dejan de sonar por todo el complejo de Vila Ventura.

«¡Arriba, abajo! ¡Separen bien esas piernas! ¡Flexionen! ¡Vamos Ecuador!. Aunque pueda parecerlo, jamás será el sargento Hartman. Pese a que ordena y manda, es todo lo contrario. Un día, antes del Mundial de Sudáfrica en el que participó con Honduras, declaró que preferiría el fin de las guerrillas colombianas antes que ganar el torneo. Es un sargento físico, pero antibelicista. Es Carlos Velasco, uno de los secretos de Ecuador.

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Foto: Tomada de la página web www.lared.com.ec.

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