Ecuador, miércoles 17 de enero de 2018

Las vacaciones de Greta Garbo y Marlene Dietrich en Paraguay

Greta Garbo

El hallazgo de un libro de firmas de un hotel paraguayo, que ya no existe, plantea una hipótesis que hará las delicias de los cinéfilos: Greta Garbo, Marlene Dietrich, Joan Crawford y Ramón Novarro estuvieron juntos en San Bernardino, que en 1935 era un exótico punto turístico visto desde Hollywood.


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Osvaldo Codas, asesor cultural de la intendencia de San Bernardino, explicó a Efe que se llevó toda una sorpresa cuando encontró las firmas de esos cuatro mitos del cine en el registro de huéspedes del hotel Waldfrieden, uno de los más lujosos de Paraguay hasta su cierre, en 1943.

El libro estaba en una dependencia del Museo Histórico de la Ciudad y fue encontrado por Codas cuando hacía el inventario de sus objetos y piezas, que ahora pasarán a la Casa Buttner, su nuevo emplazamiento, que será inaugurado a principios de enero.

Hasta ahora se creía que Marlene Dietrich había permanecido unos días en San Bernardino en la década de los 30, según cuenta Christian Ganser en su “Historia Documental de San Bernardino”, publicado en 1997.

Sin embargo no existen documentos o fotografías que certifiquen que el cuarteto de estrellas estuvo en pandilla en la ciudad paraguaya disfrutando de las aguas del lago Ypacaraí, su principal atractivo turístico.

Codas está convencido de ello después del análisis caligráfico de las firmas, escritas con una estilográfica.

Las mismas aparecen junto a un texto en español que Codas atribuye a Novarro, que había nacido en México con el nombre de José Ramón Gil Samaniego y alcanzó la fama como protagonista de la versión muda de “Ben-Hur” (1925).

“No hay duda de que la dedicatoria la hizo Novarro, y se puede comprobar su caligrafía y su firma en internet. La de Garbo apenas cambió a lo largo de su vida. Crawford fue cambiando de firma, pero el análisis grafotécnico indica que la misma es auténtica, al igual que la de Dietrich”, dijo Codas.

La fuente fecha la presunta estancia en Paraguay de esas glorias del celuloide entre agosto y septiembre de 1935.

Presume además que los cuatro pudieron hacer parte del viaje en un Clipper, uno de los cuatrimotores de la Pan American Aircraft, que en 1932 lanzó el vuelo directo entre Nueva York y Río de Janeiro.

Hasta la capital paraguaya debieron haber volado en otro aparato, aunque Codas admite que “solo hay vagos recuerdos de algunas personas que venían en hidroavión a Asunción, era algo muy avanzado y raro”.

En cuanto a la razón de escoger San Bernardino, Codas señala que pudo deberse a las raíces de la propia ciudad, que fue fundada en 1881 por colonos alemanes.

Según aventura, la visita de Dietrich a San Bernardino citada en el libro de Ganser es la misma que les reunió a todos en el Waldfrieden.

“En San Bernardino nunca hubo cine, lo que explica que la gente solo se fijara en Dietrich y no conocieran al resto de sus acompañantes. Dietrich si podría ser conocida como alemana, ya que San Bernardino estaba poblada de alemanes y era un idioma muy común”.

Resta por conocer las razones que unieron a esas glorias del cine en un viaje conjunto, máxime cuando la relación entre Dietrich y Garbo es un tema que todavía apasiona a estudiosos y mitómanos.

“Garbo y Dietrich no se llevaban ante el público, pero la chismografía dice que eran algo más que amigas”, recordó Codas, en referencia a las afirmaciones de que las dos actrices mantuvieron un romance en Alemania, antes de dar el salto a Hollywood.

Para Codas, la clave del enigma sería Novarro, quien murió asesinado en 1968 por dos jóvenes cuyos servicios sexuales había alquilado.

El ídolo, encasillado en el papel de “latin lover”, parecía tener buenas relaciones con Garbo, de quien sus biógrafos aseguran que era también homosexual y con la que rodó “Mata Hari” (1932), uno de los grandes éxitos de la actriz sueca.

Novarro rodó también con Crawford, su compañera en la película muda “Across to Singapore” (1928), aunque nunca filmó con Dietrich, quien en 1935 estaba a punto de finalizar su colaboración con el director Josef von Sternberg, que fue quien labró para el celuloide su ambigua imagen sexual.

“Creo que fue una escapada a Sudamérica. Que buscaban algo absolutamente exótico y aquí lo encontraron”, concluyó Codas.