Ministro dice que muerte de concejala no «pone en jaque» intervención en Río

Mataron a Marielle Franco, una concejal feminista en Brasil. Un auto paró al lado del suyo en el barrio en Río de Janeiro y desde allí recibió al menos 5 impactos de bala. Investigaba a la Policía Militar en las favelas y la violencia institucional de la intervención federal

El ministro de Justicia de Brasil, Torquato Jardim, dijo hoy que el asesinato de la concejala Marielle Franco, que ocurrió anoche en Río de Janeiro, no «pone en jaque» la «eficacia» de la intervención federal en el área de seguridad que el Gobierno decretó hace casi un mes en ese estado.

«Es una tragedia. Una tragedia más diaria en Río de Janeiro. Lamentable. Es preciso conocer bien las razones e ir detrás de los responsables. Eso no pone en jaque la eficacia de la intervención federal», comentó el ministro tras su participación en el Foro Económico Mundial, que concluye hoy en Sao Paulo.

Franco, que fue la quinta más votada en las elecciones de 2016 para el Concejo de Río de Janeiro y había denunciado con insistencia los excesos de la policía y el ejército en las comunidades, fue tiroteada en la noche del miércoles cuando transitaba en un vehículo por el centro de la ciudad tras haber participado en un acto político.

«El hecho es una tragedia, es una más dentro de las centenas que están ocurriendo en Río de Janeiro. Vamos por partes e investigar caso por caso», señaló el titular de la cartera de Justicia.

«La Policía Federal ya está actuando en el caso (de la concejala) dando apoyo a la Policía Militar y Civil de Río de Janeiro», agregó.

El suceso se produjo cuando falta un día para que se cumpla el primer mes de intervención federal decretada por el presidente del país, Michel Temer, con objeto de poner fin a la ola de violencia que sufre Río desde hace meses.

Esa decisión dejó en manos del Ejército el control de la seguridad del estado de Río, una medida criticada por la concejala asesinada en un vídeo en el que participaron artistas e intelectuales que calificaron la intervención de «farsa».

Sectores opositores y movimientos sociales también han cargado duramente por la intervención al considerar que estuvo motivada por factores políticos dado que Brasil celebrará elecciones presidenciales el próximo octubre, tesis rechazada repetidas veces por el propio Temer. EFE

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