Ecuador, jueves 18 de enero de 2018

“Yo no he ordenado atacar”

Alberto Molina
Quito, Ecuador

Así declaró el ex-dictador Hosni Mubark, durante el juicio que se le siguió por haber dado órdenes de atacar y asesinar a los manifestantes durante los disturbios de llamada “Revolución del 25 de enero” (2011) que acabó en Egipto con 30 años de un gobierno represivo y corrupto.

Alberto Molina

Alberto Molina
Quito, Ecuador


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Así declaró el ex-dictador Hosni Mubarak, durante el juicio que se le siguió por haber dado órdenes de atacar y asesinar a los manifestantes durante los disturbios de llamada “Revolución del 25 de enero” (2011) que acabó en Egipto con 30 años de un gobierno represivo y corrupto. Con total desparpajo y cinismo dijo: “Yo en mi vida jamás he estado implicado en el asesinato de algún ciudadano egipcio y yo en mi vida jamás me he apoderado de algún fondo del Estado y tampoco he obtenido nada de forma ilegal”.

Cuando los dictadores son llevados al banquillo de los acusados, dicen que jamás han abusado del poder, jamás han reprimido al pueblo, jamás han cometido acto alguno de corrupción, sus familiares y amigos jamás se han enriquecido con los dineros del erario nacional. Han sido respetuosos de los Derechos Humanos, de la libertad de prensa. etc. La realidad es otra, los dictadores han cometido todo tipo de abusos, han asaltado las arcas públicas, han mandado a asesinar y torturar sin piedad, no han respetado ningún derecho, por éste y mil motivos han pasado al tacho de basura de la historia.

A propósito de la publicación del libro Testimonio de un Comandante, cuyo autor es el mismísimo Jefe del Comando Conjunto de las FF.AA. General Ernesto González, que dirigió la operación militar que le rescató al Presidente Rafael Correa el 30S, levantó el avispero. Ese día el Presidente había estado retenido por más de 10 horas en el hospital policial.

Las indagatorias y los juicios sobre el 30-S son múltiples; incluso se nombró un comisión especial para que investigara los sucesos de ese aciago día, la conclusión de dicha comisión, ratificaba lo que el gobierno sostenía: que hubo secuestro, intento de golpe de Estado (golpe blando) e intento de magnicidio.

La pregunta del millón ha sido recurrente a través del tiempo: ¿quién mismo dio la orden de realizar el operativo militar del 30-S para “rescatar” al presidente?

Me permito recordar que el diario Expreso en su publicación del 13-XI- 2010 y con el título: “30-S: Correa y Ponce decidieron operativo”, en el desarrollo de la noticia, el diario señala: “Más de dos horas demoró el ministro de Defensa, Javier Ponce, en rendir su versión sin juramento sobre los hechos del 30-S. El ministro de Defensa, Javier Ponce, ratificó que fue él y el presidente, Rafael Correa, quienes decidieron sobre el operativo que permitió sacar del Hospital de la Policía al mandatario, la noche del 30 de septiembre. La orden vino del mando político. La conversé con el Presidente y después hablé con el Comando Conjunto, dijo, a su salida de la Fiscalía, adonde acudió ayer para dar su versión”.

El General González, en su libro, nos relata el diálogo telefónico que tuvo con el Presidente Correa: “me manifestó que él era el Presidente de la República, que ha permanecido vejado, ultrajado y retenido por más de diez horas; que no podía continuar en esa situación ante lo cual que se lo rescate lo más rápido posible.”…”. (pag.195).

Valioso documento para la historia, el libro del General González, que algunos agenciosos altos funcionarios del gobierno ya lo descalificaron antes de su lanzamiento y sin haber leído; una vez que bajen la intensidad del tsunami que ha provocado su publicación, con seguridad, servirá como punto de partida para el debate serio, ponderado y sin sesgos políticos interesados ya que los temas abordados por el General son de interés para civiles y militares.

Ya es hora de restañar las heridas del 30-S; El oportuno artículo de la Doctora Nila Velázquez, “Válida para todos”, es válido para el Ecuador, “cuánto tiempo hemos perdido en nuestros países ‘atrapados’ por el pasado, rumiando venganzas y rencores, esperando desquites y retrasando la historia.