Ecuador, miércoles 17 de enero de 2018

Todos vamos a ser felices

Alberto Molina
Quito, Ecuador

Hace pocos días, el Presidente Correa a su llegada de su gira por Europa, en su estilo y parafraseando el grito que se volvió emblemático en la Guerra del Cenepa, dijo que no dará “ni un paso atrás” en sus proyectos de ley sobre la herencia y plusvalía,  y que las manifestaciones en su contra, no eran más que maniobras desestabilizadoras de la oposición.

Alberto Molina

Alberto Molina
Quito, Ecuador


Publicidad

Hace pocos días, el Presidente Correa a su llegada de su gira por Europa, en su estilo y parafraseando el grito que se volvió emblemático en la Guerra del Cenepa, dijo que no dará “ni un paso atrás” en sus proyectos de ley sobre la herencia y plusvalía,  y que las manifestaciones en su contra, no eran más que maniobras desestabilizadoras de la oposición; sin embargo, pocas horas después, decidió  “retirar temporalmente” dichos proyectos. Una de las razones para “retirar temporalmente” los proyectos, según él, era “buscar un ambiente de paz, regocijo y reflexión” ante la visita del Santo Padre.

Sin duda, el detonante de las protestas ciudadanas han sido las dos leyes de marras, no es menos cierto que las protestas son la sumatoria de razones que los manifestantes esgrimen y me permito transcribir un correo electrónico que recibí:

“No, las protestas no son por la Ley de Herencias.

No es por la Ley de Plusvalía.

No es por el retiro del 40% a la Jubilación.

No es por quitarles utilidades a los trabajadores.

No es por las absurdas salvaguardias.

No es por la Ley de Régimen Especial de Galápagos.

No es por el atraco a los fondos privados de Cesantía.

No es por pagar a estrellas de Hollywood con MC Squared.

No es por la Corte Cervecera.

No es por el peculado en chalecos, GPS y cámaras de Ricardo Antón.

No es por el avión presidencial de 50 millones!

No es por el edificio de la UNASUR de 43.5 Millones!

No es por sacar 600.000 dólares a Bélgica.

No es por ir de shopping a malls de lujo en Ámsterdam.

No es por regalar 800.000 dólares a Duzac.

No es por hacerse de oídos sordos con el caso COOPERA.

No es por decir que se protege el Yasuní y luego explotarlo.

No es por tener bachilleres de dirigentes asambleístas.

No es por proteger al pederasta Glas Viejó.

No es por los helicópteros DHRUV y el asesinato del General Gabela.

No es por las exportaciones ficticias a Venezuela con el SUCRE.

No es por las ambulancias con sobreprecio de la exministra de salud Chang.

No es por las multimillonarias transferencias desde China a Glas.

No es por el primo Pedro Delgado.

No es por endeudar al país en más de 30 mil millones de dólares.

No es por regalar ECUDOS.

No es por las narco avionetas, en caso RESURGIR y Walker Vera.

No es por malgastar semanalmente millones en sabatinas y cadenas.

No es por el fraude en el caso petrolero IVANHOE.

No es por el billonario sobreprecio en el costo de las “lindas carreteras”.

No es por el comecheques.

No es por los 10 de Luluncoto, los apresados por el 30S.

No es por obligar a los empleados públicos a asistir a sus marchas.

Ni por ocho años de corrupción, insultos, prepotencias, chantajes y extorsiones…

Es por dignidad”.

La maquinaria del gobierno  de inmediato se ha puesto a trabajar en la “invitación” al diálogo -ministros y asambleístas- con la condición de que sea “sólo con aquellos de buena fe” (Sería recomendable que el gobierno nombre una comisión para que califique quienes son, los ciudadanos u organizaciones de buena fe, por lo tanto, “idóneos” para dialogar con el gobierno).

En declaraciones del Canciller Patiño, nos recordó que cuando el presidente dijo retiro temporal también dijo: “el tiempo que sea necesario, hasta que la sociedad ecuatoriana entienda que esto es lo que le conviene , esto es lo que nos conviene a todos, porque todos vamos a ser felices”.

Conclusión: la suspensión de los proyectos de ley, será hasta “que todos los ecuatorianos entendamos” y luego “todos seremos felices”.