Dónde tirar la basura

Un par de días atrás publicó un dibujo en el que se veía a un hombre cargando varias bolsas de basura mientras dice: “Estoy harto de tener que sacar la basura. A partir de mañana la voy a tirar a Internet como lo hace todo el mundo”. Con pocas palabras y un dibujo en el que solo se recogen, con trazos muy gruesos lo esencial para entender de qué se trata, estaba exponiendo una preocupación que se viene extendiendo como mancha de aceite en los últimos meses.

No se trata solamente de los casos de espionaje y robo de información de Julián Assange y de Edward Snowden sino de la manera en que, a través de noticias falsas, hay grupos que están interviniendo en la vida política de muchos Estados. Tal es el caso de las elecciones presidenciales norteamericanas en las que ganó Donald Trump sobre su contrincante Hillary Clinton y del proceso independentista de Cataluña. Si bien no se llegó a concretar la escisión, muchos aseguran que tendrá que pasar mucho tiempo, quizá años, antes de que se pueda recomponer la convivencia entre catalanes. Los investigadores están de acuerdo en que tales campañas proceden de territorio ruso y venezolano. Lo que no se puede determinar es si atrás de esto se encuentra o no la mano de Vladímir Putin y sus sueños de recomponer la grandiosidad del antiguo imperio ruso.

Lo que puede dar una idea más amplia de esta preocupación son las declaraciones hechas por Chamath Palihapitiya que fue una de las personas que colaboró de manera esencial con Mark Zuckerberg en la creación de Facebook entre 2007 y 2011. Incluso llegó a ser vicepresidente de crecimiento de usuarios de esa compañía. Ofreció una charla en la Escuela de Negocios de Stanford, posiblemente el centro académico de mayor prestigio de la costa oeste de los Estados Unidos. Sus palabras fueron reproducidas luego por la web de tecnología “The Verge” y periódicos como “The Guardian”. Últimamente ha sido el diario “El País” de España que se hizo eco de tales declaraciones. Palihapitiya afirma que “las campañas de intoxicación rusas en Facebook es un problema global. Está erosionando las bases fundamentales de cómo las personas se comportan ante sí y entre ellas… Las interacciones humanas se están limitando a corazones y pulgares hacia arriba y de cómo las redes sociales han conducido a una grave falta de ‘discurso civil’, a la desinformación y a la falsedad”. Mencionó como ejemplo lo ocurrido en un estado de la India, Jharkhand, donde el pasado mes de mayo unos mensajes falsos de WhatsApp sobre la presencia de supuestos secuestradores de niños, concluyeron con el linchamiento de siete personas inocentes. “A esto nos enfrentamos –dijo– que este caso llevado al extremo implica que unos delincuentes puedan manipular a grandes grupos de personas que hagan lo que ellos quieran”. Y concluyó advirtiendo que los comportamientos de las personas están siendo programados sin que se den cuenta.

Pero no se trata solamente de este aspecto, sino además la agresividad con que se trata a personas de cierta notoriedad con la que no se comparten las mismas ideas. Esto es posible ver en estos días en el caso de Cataluña donde algunos independentistas no tienen empacho en recurrir a los peores insultos y a deplorables bajezas para descalificar a gente que no piensa como ellos. Así, de la jueza Carmen Lamela que en un principio llevó el juicio por sedición a los cabecillas independentistas fue el blanco de un humorista, Toni Albá, quien dijo algo así como “a la jueza le gusta la mierda, tanto que lame la mierda” y sin citarla directamente la unión de “lame” y “la” reconstituyen, sonoramente, su apellido. Debido a estas declaraciones, ahora deberá responder ante los tribunales acusado de alentar el odio, una figura penal que tendríamos que tener en cuenta como arma al alcance de los ciudadanos para la defensa de su integridad. De lo contrario seguiremos tirando la basura no al raudal en los días de lluvia, sino simplemente en Internet. (O)

  • Jesús Ruiz Nestosa es periodista paraguayo. Su texto ha sido publicado originalmente en el diario ABC Color, de Paraguay.
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