Ecuador, lunes 22 de enero de 2018

Sector Eléctrico, un problema de oferta y demanda

Gonzalo Orellana
Londres, Reino Unido

Uno de los pedidos recurrentes del sector privado al gobierno es la reducción de las tarifas eléctricas para las empresas para ayudarlas a ser más competitivas.

Adicionalmente en los últimos días varios medios de comunicación han resaltado como la oferta de electricidad del país está muy por encima de la demanda. Para resumirlo, Ecuador tiene una capacidad instalada para producir 7.573 megavatios (MW) diarios de energía, pero la demanda nacional en el 2017 ha sido de 3.692 MW, esto significa que alrededor del 49% de la capacidad no se utiliza. ¿Cómo entender que la electricidad sea abundante y al mismo tiempo cara?


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Para explicarlo podemos poner un ejemplo: imaginen que tienen una fábrica con capacidad de producir 100 pares de zapatos por día pero al mercado solo le pueden vender 50, el resultado es cobrar más caro los 50 pares que vendes para compensar las pérdidas en los otros 50 que no vendes. Tener un 49% de la capacidad sin usar perjudica al país porque se pudo haber invertido ese dinero en otros rubros y también porque esa inversión se la hizo con deuda que debe pagarse aun cuando la infraestructura este subutilizada. El otro impacto que esto tiene es que vivimos en la paradoja de tener gran capacidad de producción de electricidad que no se traducen en precios bajos.

¿A qué se debe esta situación? A un incremento notable de la producción de energía durante el gobierno de Rafael Correa, sobre todo el proyecto Coca Codo Sinclair, que no se alineó con el crecimiento de la demanda. Como en otros aspectos del gobierno anterior, se sobredimensionaron las necesidades y terminamos con un incremento de la capacidad productiva que no se tradujo en crecimiento de la producción. Es cierto que la recesión del 2015 y 2016 también contribuyeron, pues durante esos años la demanda de energía se mantuvo paralizada o se redujo, recién en el 2017 volvimos a ver una leve subida.

Evidentemente habrá quien argumente que es mejor tener capacidad sobrante que faltante, lo que es cierto. También se puede prever que en los próximos 24 meses algunos proyectos con alta demanda eléctrica empezarán a operar: metro de Quito, tranvía de Cuenca, Aerovía en Guayaquil, así como operaciones mineras. Sin embargo esto no será suficiente para reducir el exceso de capacidad a niveles razonables de entre un 10% o 20% que es el estándar internacional, dado que adicionalmente dos hidroeléctricas (455MW) se supone que deberán empezar a operar en 2018.

¿Cuál es la solución? Cambiar otras fuentes de energía por electricidad. Recientemente se han dado algunos pasos: la conexión de varios campos petroleros así como productores camaroneros a la red eléctrica, estos sectores normalmente utilizaban combustibles fósiles para operar por ubicarse en zonas de difícil acceso. Otro paso importante aunque por ahora tímido es el uso de transporte público eléctrico en algunas ciudades, desde hace algunas semanas en Guayaquil se está probando un bus eléctrico, y en Quito se lo hace con un bus articulado. Si los resultados son positivos, la idea es que estos buses limpios reemplacen a algunos de los actuales buses a diésel. Habría que también retomar el proyecto de impulsar el uso de autos eléctricos mediante exoneración de impuestos.

¿Porque le conviene al país cambiar de fuentes contaminantes de energía como el petróleo hacia la electricidad? Pues porque alrededor del 62% de nuestra capacidad instalada es energía renovable, porcentaje que aumentará con las dos hidroeléctricas que según el gobierno empezaran a operar el próximo año. Reducir el uso de combustibles además nos ahorraría la importación de derivados de petróleo que impactan negativamente en la balanza comercial así como nos permitiría reducir el gasto en subsidios que deterioran las cuentas fiscales. Adicionalmente el incremento de la demanda de  electricidad puede ayudar a reducir el costo por kilovatio que pagamos los ecuatorianos.

Ecuador es un país afortunado en términos de energía renovable, la suma de abundancia de agua junto a la geografía montañosa brinda un potencial hidroeléctrico enorme, a lo que habría que sumar el evidente potencial de energía solar. A diferencia de otros momentos en que la demanda de electricidad superaba a la oferta y obligaba al país a importar de sus vecinos, y en algún momento a medidas más drásticas como los racionamientos eléctricos, hoy Ecuador tiene un problema de sobre oferta. Para resolverlo debemos alinear nuestra forma de producir y transportarnos con la nueva infraestructura construida, si lo hacemos no solo resolveremos el problema del sector eléctrico sino que obtendremos beneficios económicos y medioambientales.