Ecuador, lunes 22 de enero de 2018

Star Wars: The Last Jedi

Carlos Jijón Jurado
Guayaquil, Ecuador

Es inevitable que hacer películas de Star Wars todos los años termine haciendo que pierdan un poco de su magia.

Tiene que pasar en algún momento, pero definitivamente aun no pasa. Cuando fui a ver Star Wars: The Last Jedi, la nueva entrega de la franquicia, parecía que había un disturbio en el cine. Había tantas personas con capas negras y espadas de juguete que, en cualquier otra situación, no me habría acercado.


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Y tiene sentido, a diferencia de otras entregas de la saga donde lo mejor que tienen son el nombre “Star Wars”, si había razones para estar emocionado por The Last Jedi. El director es Rian Johnson (LooperBreaking Bad), que es uno de los cineastas más interesantes del momento. Y también tenemos buenos personajes, pues es la secuela de The Force Awakens, que los introdujo pero solo los hizo dramatizar eventos de A New Hope. Ahora tenemos a esos mismos personajes pero podemos verlos hacer cosas nuevas y más interesantes.

La película empieza inmediatamente después de Episodio VII. La Resistencia está en peligro de ser destruida por el malvado Primer Orden y nuestros héroes tienen que buscar alguna manera de evitar que eso pase. Entonces vemos a nuestros héroes de la película anterior embarcarse en nuevas aventuras que probablemente involucran sables de luz, la fuerza y criaturas sospechosamente adorables.

Y creo que es lo mejor que pudo resultar de una secuela de The Force Awakens. Esa película trajo personajes y conceptos interesantes, pero es The Last Jedi la que les saca brillo. Es sin problema la entrega más innovadora de la saga desde Empire Strikes Back, y esa película salió hace como cuarenta años.

Lo que más me sorprendió es la extrema tensión que tiene toda la película. Es muy larga (y se siente larga) pero siempre me tuvo enganchado. En gran parte, supongo, por lo impredecible que es. No tenía idea de qué iba a pasar de minuto a minuto.

Pero también puede ponerse un poco abrumadora. Tantas cosas pasan que a veces parece más el final de temporada de una serie larga que una película. Siento que tengo que volver a verla para procesar correctamente todo lo que sucedió. Y hay gente que dirá que eso es bueno, que significa que la película es tan buena que requiere varias idas al cine para apreciarla del todo. Pero no concuerdo con eso. Creo que cuando compras una entrada al cine está implícito que eso es todo lo que tendrás que pagar para disfrutar de la experiencia. Aun así, si lo peor que puedo decir de una película es que me hizo querer verla otra vez, no estamos tan mal.

En resumen, si te gusta Star Wars o ir al cine, diría que la veas. Es un verdadero espectáculo cinematográfico y uno de los raros casos en los que la franquicia más grande del mundo es también una de las más arriesgadas.