Ecuatoriano asilado en el Ecuador

Alberto Molina

El escritor costarricense Wilfredo Acevedo Mojica, en su artículo “El derecho de asilo: o ¿la búsqueda del Edén perdido?, nos hace una síntesis de la novela “El derecho de asilo” del escritor cubano Alejo Carpentier (1904-1980), que nos relata las peripecias de un asilado político. No nos debe extrañar que el realismo mágico sea nuestra “realidad” cotidiana.

Aquí cabe decir que cualquier coincidencia es pura realidad; el relato de Acevedo Mojica coincide con las peripecias de Julian Assange que resulta ser un ecuatoriano asilado en nuestra embajada acreditada en el Reino Unido: “El cuento muestra los conflictos de un país y de su personaje principal: el Secretario de la Presidencia y Consejo de Ministros. El general Mabillán se levantó en armas contra el gobierno constitucional; encarceló a todo el gabinete, pero el Secretario logró escapar y pidió asilo político en la embajada del vecino país, con el cual existía una querella de fronteras. Mientras se procesa la petición, el Secretario permanece en la embajada, y producto del aislamiento, se sume en una abrumadora atemporalidad de la que solo la compañía de la embajadora y ciertas obligaciones que, de manera progresiva fue asumiendo, y las cuales lo sacarían de una especie de congelamiento temporal.

Luego de un periodo de inactividad, producto del encierro, y con el incentivo de la atención de la esposa del embajador, comienza a aprehender el tiempo y desempeñarse activamente en los quehaceres de la embajada. Cuando asume casi todo el trabajo del embajador y sus ánimos se van reponiendo, decide tramitar la nacionalidad en el país fronterizo. Pronto surge una relación amorosa entre embajadora y asilado; más tarde planean la forma de deshacerse del embajador, lo cual no es necesario ya que éste fue llamado por su Cancillería a rendir cuentas, viaje del cual ya no regresaría pues análogamente había sido nombrado agente consular en Gotemburgo. Paralelo a esto, el cónsul del país fronterizo le anuncia al Secretario que ha obtenido no solo la nacionalidad solicitada, sino el puesto del embajador ausente, con la embajadora como secretaria. Más tarde y luego del aviso respectivo, el placet fue otorgado y el asilado salió a presentar sus credenciales de nuevo embajador ante el gobierno golpista de su ahora «ex país».

Visto así no sería nada raro, al igual que en la novela de Carpentier, Julian Assange presente cartas credenciales como embajador del Ecuador ante el Reino Unido.

Los ecuatorianos tenemos varias interrogantes sobre él ahora, nuestro compatriota: ¿Cuál es el verdadero motivo por el que los gobiernos de Rafael Correa y de Lenín Moreno le dan todas las garantías y facilidades para que Assange sea un asilado especial? ¿Cuenta la Canciller con la venia del Presidente Moreno, considerando que constitucionalmente es el único responsable de las relaciones internacionales?

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