Ecuador, domingo 18 de febrero de 2018

La visita de Tillerson a América Latina

Luis Fleischman
Washington, Estados Unidos

Recientemente, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson visitó varios países de América Latina.

El objetivo principal de su viaje era llegar a un consenso sobre un posible embargo petrolero contra Venezuela.


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Las reacciones a esta idea fueron positivas en términos generales. A pesar de la existencia de algunos obstáculos, la visita de Tillerson lanzó un proceso importante.

En Argentina, Tillerson y su homólogo Jorge Faurie anunciaron que estudiarían la posibilidad de imponer sanciones petroleras a Venezuela con el propósito de forzar al régimen de Nicolás Maduro a restablecer el orden constitucional y permitir elecciones libres. Es importante señalar que la administración de Mauricio Macri ya expresó su apoyo en el pasado al embargo petrolero a Venezuela. El enfoque argentino podría ser una adición importante a la coalición que Estados Unidos busca armar para lograr su objetivo.

Efectivamente, un día después de su regreso a Washington, el secretario Tillerson anunció un diálogo estadounidense con Canadá y México para tratar el tema del embargo petrolero a Venezuela. La principal preocupación en este momento es como mitigar las consecuencias que dicho embargo podría tener sobre la población venezolana y sobre los países que dependen del petróleo venezolano.

Es por eso que Tillerson visitó Jamaica, justamente uno de los países que dependen del petróleo venezolano. El primer ministro jamaiquino Andrew Holness señaló que la región podrá sobreponerse a la dependencia del petróleo venezolano ya que el país puede adquirir petróleo de otros países, incluido Estados Unidos, que “se está convirtiendo en un exportador neto de fuentes de energía”.

La declaración del primer ministro jamaiquino es crucial porque sugiere que todo el grupo de países caribeños que se benefician de la generosidad petrolera venezolana tienen alternativas. El verano pasado, los países del Caribe abortaron las condenas a Venezuela en la Organización de Estados Americanos (OEA), principalmente debido a su dependencia del petróleo venezolano.

Si México junto con Canadá se convierte en uno de los proveedores de petróleo para estos países caribeños, México podría jugar un papel importante en la deposición de un régimen que se ha convertido en una importante amenaza regional. El presidente mexicano Enrique Peña Nieto ya ha  sugerido que su país se compromete a desempeñar un papel activo en el caso venezolano.

Tillerson también visitó Colombia y Perú. Estos dos países junto con México se mantienen firmes en su oposición al gobierno de Maduro.

Es importante señalar que un embargo petrolero puede no ser suficiente. En reacción al esfuerzo de Tillerson, Maduro señaló que “si Estados Unidos decide sancionar el petróleo, nuestros barcos irán a otros lugares y continuaremos vendiendo petróleo”. Es por eso que sería prudente que EE UU también apoye, junto con el embargo petrolero, un bloqueo naval y ofrezca incentivos para que los oficiales del ejército venezolano deserten al presidente Maduro y le retiren el apoyo que le permite al régimen sobrevivir. Yo he desarrollado esta idea en un artículo anterior.

Curiosamente, mientras Tillerson visitaba la región, algo no menos importante sucedió en esta: los ciudadanos de Ecuador votaron en un referéndum para aprobar cambios constitucionales que efectivamente impedirían a Rafael Correa postularse nuevamente a la presidencia.

Esta votación fue aprobada con una abrumadora mayoría del 67%. Esto representa una gran victoria para la democracia en la región. El referéndum fue apoyado por el actual presidente Lenin Moreno, que una vez fue vicepresidente de Correa. El voto en Ecuador pone fin al “correísmo” y efectivamente priva a los países del ALBA, encabezada por Venezuela, de uno de sus aliados más “valiosos”.

En otras palabras, la región en general se está volviendo en contra de las fuerzas antidemocráticas. Los Estados Unidos se encuentran frente a una oportunidad única. Aun así, los EEUU no deben actuar de manera que parezca hipócrita o poco confiable.

Los comentarios del presidente Donald Trump, quien amenazó con cortar ayuda financiera a países donde se producen o se trafican drogas contradicen los magníficos esfuerzos de Tillerson. Los países amigos como Perú, Colombia y México se encuentran entre esos países y ellos deberían considerarse como parte de la solución no del problema.

Estos países merecen el beneficio de la duda y merecen ser tratados como aliados. De lo contrario, ¿cómo podemos esperar que minimicen sus relaciones con China y Rusia y mucho menos apoyen nuestros esfuerzos en Venezuela? La Doctrina Monroe, emitida en 1823 e invocada por Tillerson en un discurso pronunciado antes de su partida a la región, proclamaba que el hemisferio occidental es un área natural de influencia estadounidense. Esta doctrina estaba originalmente dirigida a prevenir una intervención europea en la región. Esta vez, Tillerson reafirmó la Doctrina Monroe no contra Europa, sino contra la influencia china y rusa.

Sin embargo, la naturaleza de la presencia china y rusa en América Latina dependerá mucho de lo que hagamos. No estamos en condiciones de prohibir a los países de la región fortalecer las relaciones con estas potencias mundiales. Habrá que ganar sus corazones y su voluntad. La manera de hacerlo es mediante la cortesía y la buena vecindad. Después del doloroso dominio de la de la izquierda autoritaria en varios países de la región, Estados Unidos resulta más atractivo para los gobiernos Latinoamericanos porque ambos comparten valores de libertad y democracia. Estados Unidos es el poder que garantiza estos valores. Es por eso que deberíamos ser sensibles. Mal manejo de las relaciones con países latinoamericanos podría ser muy perjudicial. La moderna Doctrina Monroe debe basarse en objetivos comunes, no en amenazas.

En general, Tillerson tuvo una buena gira. Sin embargo, el trabajo solo ha comenzado. Ahora se necesita una continuidad constante y coherente.