Nicholas Murray Butler

Su respuesta: las sociedades de responsabilidad limitada.

Invento es la palabra adecuada.  Las compañías limitadas son ficciones que tienen la capacidad de ejercer derechos y contraer obligaciones.  Son distintas a las personas naturales que trabajan en ella o a los socios que las conforman.

Los legisladores ingleses crearon este tipo de empresas en el año 1599 y con ella, permitieron la constitución de la compañía Británica de las Indias Orientales.

En el año 1600, la reina Isabel I le otorgó a esa empresa el permiso para comerciar durante quince años en Asia.  El resto es historia.

Antes de la creación de la sociedad limitada, los inversionistas respondían con su patrimonio y si lo superaba, terminaban en la cárcel.  Podríamos decir que esa no es la forma más adecuada de motivar la inversión.

En cambio, las compañías limitadas restringen el riesgo de sus socios hasta el monto total del capital que cada uno aportó.  No todos los emprendimientos tienen éxito.  Existe la posibilidad de quiebra.  En este país, es más difícil liquidar una empresa frente a otros, que ofrecen un ecosistema apropiado para la inversión.

El Derecho debe evolucionar constantemente.  Es la base de la innovación.  Si tenemos una legislación que reprime al libre comercio o que promulga normas para la excepción y no para la generalidad, no podremos prosperar.  Se debe respetar el derecho constitucional de presunción de inocencia.  La culpabilidad tiene que ser probada por quien la alega.

Nicholas Murray Butler, obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1931 por su apoyo al pacto Briand-Kellog o también llamado pacto de París, en el que quince naciones se comprometieron a no usar la guerra como un mecanismo para soluciones a conflictos internacionales.   También presidió las conferencias del Lago Mohonk sobre Arbitraje Internacional y la sección americana de Conciliación Internacional.  Además fue presidente de la Universidad de Columbia.  Se hubiera llevado muy bien con nuestro presidente.

Murray Butler tiene varias frases célebres, pero esta me llamó la atención: “hay tres grupos de personas: los que hacen que las cosas pasen; los que miran las cosas que pasan y los que se preguntan qué pasó”.  No seamos los del último grupo.  Innovemos a través de leyes que nos permitan competir y producir.  Evitemos legislar para las excepciones.  Construyamos un poder judicial independiente que imparta justicia.  Función primordial del Estado.  Promovamos el arbitraje nacional e internacional como una forma alternativa de resolver los conflictos en forma expedita para ofrecer seguridad jurídica a los capitales que quisieran venir.  El mundo favorece a los países que ofrecen confianza.

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