Nuestros ministros de Defensa y Relaciones Exteriores

Alberto Molina

Según informaciones, los diplomáticos “constataron  el ‘notable impulso’  de los vínculos bilaterales desde la apertura  en 2014 de misiones diplomáticas en Quito y Minsk, con logros en los ámbitos político, económico, comercial y de cooperación”. Y según dicha información, la Canciller, María Fernanda Espinosa, tiene programado un viaje a Bielorrusia en mayo próximo, durante el cual «se concretarán acuerdos y programas para profundizar los vínculos bilaterales».

Veamos algunas perlas del país que nuestra Canciller va a “profundizar los vínculos bilaterales»: Alexander Lukashenko, es Presidente de Bielorrusia desde 1994. Desde esa fecha Lukashenko ha “ganado” todas las elecciones presidenciales con porcentajes superiores al 80 por ciento.

En Bielorrusia la oposición vive silenciada, no hay libertad de prensa y está en vigor la pena de muerte. En 1996 Lukashenko convocó a un referendo que aumentó su mandato de 4 a 7 años y le dio poderes absolutos. Tras el referendo, envió a la policía al Parlamento y detuvo a 89 de 110 diputados a los que acusó de “desleales”.

Sus principales aliados son presidentes como el ruso Vladimir Putin y el venezolano Nicolás Maduro. En el pasado lo fueron el iraní Mahmud Ahmadineyad, el iraquí Sadam Husein y el libio Muamar Gadafi.

Bielorrusia se ha convertido en paria de Europa y está sujeta a sanciones, Lukashenko no puede viajar a ningún país de la Unión Europea y es considerado como el último dictador de Europa.

La única vez en toda la historia republicana de nuestro país que se instaló lo que se llama “Base Militar Norteamericana”, fue durante la II Guerra Mundial, en 1942. El gobierno de Carlos Alberto Arroyo del Río cedió la isla Baltra en Galápagos a donde se instaló la base Beta; también funcionó en Salinas una base aeronaval denominada Gama; ambas se mantuvieron hasta 1946.

En 1999, un Puesto de Operaciones Avanzadas de Estados Unidos (FOL) se instaló en Manta. Ecuador firmó un convenio  para que elementos de las fuerzas norteamericanas utilicen las instalaciones de la Fuerza Aérea Ecuatoriana y monitoreen el tráfico de la droga en la región y en forma especial la narcoguerrilla colombiana.

Es importante señalar que no se puede hablar de Base militar norteamericana de Manta, porque la Base siempre estuvo bajo el control militar nacional, el comandante de la Base siempre fue un oficial ecuatoriano; igual, para todas las operaciones se cumplieron protocolos muy estrictos, bajo nuestra vigilancia. Si bien es cierto, el Gobierno del Presidente Correa estaba en la potestad constitucional de no renovar el convenio con los norteamericanos, al menos se debió tener una alternativa. Al no tener, quedamos en la indefensión y las narco-avionetas tuvieron entrada libre a nuestro territorio y ahora estamos inundados de droga.

El Ministro de Defensa Patricio Zambrano ha señalado que no se instalarán bases militares extranjeras en nuestro país, ya que la Constitución prohíbe expresamente su presencia en el territorio nacional y acotó, “Nosotros no estamos de acuerdo con la injerencia de militares de otros países en nuestro suelo, en nuestro espacio territorial, reivindicamos nuestra soberanía como país”.

No obstante estas declaraciones, en días anteriores, en el marco del VI  gabinete Binacional Colombia Ecuador, se  propuso la creación de una fuerza de tarea conjunta entre las Fuerzas Militares de Colombia y las de Ecuador para “reforzar” la seguridad en la frontera.

De hacerse realidad la creación de esta Fuerza de Tarea Conjunta, el Ecuador se estaría involucrando en el conflicto interno de Colombia y el peligro de tener tropas militares extranjeras aunque sea por efectos de las operaciones conjuntas, sería gravísimo y se atentaría a nuestra soberanía.

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