El marketing o la política maquiavélica

Ángel Gaibor Orellana
Guayaquil, Ecuador

Nicolás Maquiavelo afirmaba que el estado debe precautelar el bienestar de todos, y para ello, no importaba los medios que utilizaren sus gobernantes para lograr tal fin.

Si bien, varios historiadores han afirmado que la frase “el fin justifica los medios” no fue inventada por él, su pensamiento sí está englobado en esta filosofía de vida.

Este pensamiento es vivido en todo ámbito: familiar, económico, laboral, y por supuesto, en el político. Siempre habrán individuos a los que solo les interesa alcanzar sus fines, así destruyan al otro, con base a viles invenciones y/o acciones.

En esta semana, los ecuatorianos hemos podido observar que en el quehacer político local, el pensamiento de Maquiavelo sigue conquistando las conciencias de determinados personajes. Proferir mentiras en contra de otro candidato, injuriarlo, vulnerar su honor con falsedades siguen siendo parte de las “estrategias” que se aplican para aplastar al oponente.

Con decepción he escuchado las declaraciones de la actual Presidenta de la Asamblea Nacional, Elizabeth Cabezas, quien justificó las falsas acusaciones que la candidatura de Lenín Moreno hizo en contra el ex candidato Guillermo Lasso, durante la campaña presidencial del año 2017, alegando que “Es un marketing. La campaña política es marketing”.

Estas declaraciones acentúan la desilusión que muchas personas sienten respecto del modus politicus ecuatoriano. Jamás la mentira puede considerarse marketing, porque incluso en esta rama también está condenada la publicidad que tiende a engañar al cliente. Esta forma de hacer política, es clásica de los diez años de “maquiavelicracia”, y del estado de propaganda que vivió el Ecuador.

Es lamentable, que públicamente se descubra que la mentira es el principal caballo de batalla de una contienda política. Decía George C. Lichtenberg: “cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”. Por ende, esto solo genera mayor desconfianza hacia los funcionarios que estuvieron en dicha campaña, y disminuye su legitimidad, porque detrás de una tarima y un micrófono, lo que los sostenía era la farsa y el engaño.

Esta es una de las causas por la que muchas personas que poseen muchas cualidades para ejercer una dignidad pública, se abstienen de participar en política, ya que so pretexto del “marketing”, su honor puede ser manchado de supuestos delitos o demás falsedades.

Como joven, demando mayor seriedad de los actores políticos ecuatorianos, a fin que sus campañas, “no sean solo marketing,” si no propuestas y enunciados verdaderos, que generen confianza en el elector. Basta de mentir a sangre fría.

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