Cómo dueles Venezuela

Jorge Calderón Salazar

Jorge Calderón Salazar

Guayaquil, Ecuador

No sabía como llamar al artículo de está ocasión, sin duda lo que se ve y se siente de Venezuela nos hace poner especial atención sobre lo que ciertos caudillos impulsan en sus países para someterlos de tal manera que resquebraja, incluso, la dignidad humana.  Venezuela desde hace casi 20 años no deja de ser noticia diaria, pues es el ejemplo perfecto de lo que en economía no debe realizarse.  El desplazamiento de (casi) toda actividad económica privada para que el Estado ocupe un papel hegemónico llevo al colapso de ese país.

Pero, ¿cómo empezó? Igual que en muchos países donde se repitió similares hechos, una sociedad descontenta del status quo, producto de casos de corrupción, equivocado manejo de la política económica, crisis financiera, alto desempleo, limitadas oportunidades de crecimiento profesional, etc., llevó a que una ola populista se instale de a poco en América Latina. Se empezaron a observar políticos con tintes de “líder mesiánico (o mediático)¨, que vendió un “milagro económico” a los distintos segmentos de la población y que colocaba al Estado como centro del modelo económico, que a su vez coincidió con una bonanza económica de los precios de las materias primas, permitió que estos gobernantes puedan prometer todo lo impensable.

Para mantener la hegemonía política decidieron “refundar” el país a través de la redacción de nuevas constituciones, luego la elección presidencial con las nuevas reglas, tomarse los diferentes poderes del Estado, hacer nuevamente cambios constitucionales para facilitar la reelección indefinida, entre otras estrategias. Todo esto se ratificaba con constantes llamados a las urnas y así de a poco ir desapareciendo todo tipo de oposición que pudiera ser mella. Este libreto político, sin lugar a duda a pasado factura al campo económico, pues el Estado se encargó de distorsionar el mercado laboral, la oferta y demanda, etc.

Los niveles de subsidios (justificados o no) alcanzaron niveles récords en todo sentido. La gasolina llegó a ser más barata que un litro de agua, el venezolano tenía como su principal contratante al Estado a través de las diferentes instituciones públicas, donde PDVSA jugaba un rol fundamental, pues para ser contratado en el sector público, debía jurarse una suerte de “lealtad” al Movimiento V República (extinto), después al Partido Socialista Unido de Venezuela y sin lugar a duda a la figura del “Comandante” Chávez. Una suerte sombría se tejía sobre la sociedad venezolana.

Con el ascenso de Maduro a la presidencia (alcanzada por una muy controvertida elección presidencial) no quedaron atrás los problema económicos, más bien se dio una espiral de incertidumbre que socava hasta la actualidad a este frágil país. Desde el gobierno del extinto Chávez se dice que enfrentan una guerra económica, que el sector empresarial pretende tomarse el poder a toda costa, y demás parafernalia para justificar que la situación económica del país se debe a terceros (incluso al “Imperio”) y no a los e(ho)rrores que vienen desde el antecesor hasta el actual presidente en materia económica.

Maduro otra vez ¨pretendiendo” corregir la economía lanza un plan de reconversión monetaria, creyendo que eliminando los ceros se resolverá el problema, o multiplicar por 60 el salario podría llevar a un proceso hiperinflacionario más grave aún, o “motivar a ahorrar” a través de “ lingoticos”,  entre otras medidas. La escasez de alimentos, medicinas o de respuestos para máquinas, sumados a los constantes apagones, presiona la paciencia de los venezolanos que cada vez en mayor medida desean huir de su país en busca de mejores oportunidades, Venezuela pierde a profesionales valiosos que aportarán a las economías de otros países.

Siempre recordemos que la ¨farra” (económica) se paga de entrada o de salida, y lo que sucede en Venezuela no se corregirá aproximadamente en 25 años, a partir de que se tomen las medidas correctas, pero esto significará un cambio de gobierno que lamentablemente no se conseguirá a través de las urnas, porque es terrible ver una tierra tan rica manejada por cerebros tan pobres. (O)

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