Y llegó la proforma del 2019

Jorge Calderón Salazar

Jorge Calderón Salazar

Guayaquil, Ecuador

El 2018 va llegando a su fin y con ello inician otro ciclos que año a año los vemos, ¿tendrán algo distinto está vez? El tiempo lo confirmará.  Como lo señalan las disposiciones constitucionales vigentes debe presentarse en estos días la proforma presupuetaria a la Asamblea Nacional para que conozca y apruebe la misma, si bien le da limitada capacidad de maniobra al legislativo para modificarla, en está ocasión la novedad que trae es que la proforma se condiciona a lo dispuesto en el Plan de Prosperidad del Gobierno en torno al tamaño del déficit que puede tener el gobierno para llegar a los niveles establecidos durante los próximos 3 años.

Respecto a las cifras de la proforma tenemos las siguientes, la misma llega a poco más de 31 mil millones de dólares (sin incluir la Cuenta de Financiamiento de Derivados Deficitarios que se ubica en casi 4,500 millones de dólares), es decir la proforma del 2019 es 2.8% menor con respecto a la aprobada para el 2018 y representa 27.7% del PIB (incluyendo gastos y amortizaciones); un Producto Interno Bruto que alcanza los 113 mil millones de dólares, esto quiere decir que la economía crecerá 1.43%, ubica el precio del barril de petróleo en 58.29 dólares por barril, una inflación del 1.07%, se incluye el pago del 40% de las pensiones jubilares al IESS que equivale a 1,240 millones de dólares y la entrada en vigencia de la Ley Amazónica aprobada en mayo de este año que significa 278 millones de dólares adicionales.  Según el Ministerio los ingresos alcanzarán los 22 mil millones de dólares, los gastos totales sumarán 26 mil millones, trayendo consigo  un déficit global de aproximadamente de 3,6 mil millones, que equivale a 3,2% del PIB; tratando de cumplir con la meta respecto al déficit primario, el mismo llega a 290 millones de dólares, esto es 0.26% del PIB.

Ahora bien, ¿es posible que se alcancen todas estás cifras? Veamos, el gobierno es optimista en considerar que la economía crecerá al 1.43%, pues el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta para el 2019 un crecimiento de apenas 0.7% para nuestra economía, además se consideramos las revisiones a la baja que ha realizado el Banco Central en los últimos meses sobre cifras anteriores del crecimiento del PIB, la que siempre se mantuvo fue la del FMI, por lo que hay más confianza en el análisis del organismo multilateral de crédito, llevando a que los potenciales inversionistas extranjeros se orienten por la recomendación de la entidad financiera. Y ahí empieza el problema, pues la economía podría no generar los ingresos suficientes que necesita el país para el 2019, aumentando la brecha del déficit y las necesidades de financiamiento.  El gobierno pretende alcanzar la meta del déficit primario cero, pero está podría verse comprometida con lo indicado anteriormente.

Las fuentes de financiamiento siguen siendo las mismas, no se aprecia la búsqueda por lo menos en esta coyuntura de nuevas alternativas, esperemos las condiciones de mercado durante el 2019 ayuden a mejorar los términos de los diferentes tramos de deuda.  Adicional a ello, el gobierno actual comete el mismo error de su antecesor al subir el precio de barril de petróleo en la proforma del próximo año, esto derivado del aumento en el precio que registra a nivel mundial en los últimos meses y en las proyecciones de OPEP para el corto plazo, la decisión de esto puede ser porque en la ley de fomento productivo se constituyen nuevamente los fondos petroleros hacia donde deben direccionarse los excedentes por la venta de crudo, y al tener un precio más alto presupuestado en la proforma, lo que vaya al fondo será menor.  Nuevamente la dependencia del petróleo se hace presente, se ha pensado en el ajuste posterior en el presupuesto y en la economía en general que deberá hacerse si el precio del petróleo cae (por alguna situación ajena a nuestro control, cómo normalmente ocurre).

En fin, nuevamente hay mucho optimismo y sobreestimaciones en la proforma presupuestaria, ante la situación del país debemos pensar y actuar bajo un escenario no tan optimista. Las autoridades económicas deben ser más cautelosas y recordar la lección que nos dejo Correa y es justamente lo que no debe hacerse en economía. (O)

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