La caravana no es autoconvocada

Pedro Joaguin Cachamorro.

Pedro Joaquín Chamorro
Managua, Nicaragua

Son muy pocos entre los cerca de 8 mil inmigrantes que marchan por suelo mexicano y pretenden llegar a los Estados Unidos, los que pudieran tener motivos suficientes para recibir asilo político y seguramente la mayoría de esos son nicaragüenses.

Serán como la familia Velásquez Molina que reporta LA PRENSA en su edición del lunes 5, entre los cuales va Axel, un adolescente de 14 años que usa muletas desde hace 3 meses porque recibió un charnelazo en el pie derecho por parte de paramilitares cuando estos llegaron a “limpiar” los tranques de Carazo.

Las fotografías de Axel y su padre Lesther Velásquez aparecieron en volantes y postes de luz en Diriamba acusados de “terroristas” por haber levantado barricadas y eso, el temor a caer presos o a perder su propia vida, los ha obligado a emigrar hacia el norte y meterse en una caravana de migrantes hondureños que partió el 13 de octubre de San Pedro de Sula.

La inmensa mayoría de los integrantes de la caravana no son autoconvocados, ni huyen de la persecución, ha sido planificada, financiada con propósitos oscuros para influir en contra de los republicanos en las elecciones de medio término en los Estados Unidos que tuvieron lugar ayer.

Siendo tan masiva esta ola de inmigrantes, sus oportunidades de ser admitidos en los Estados Unidos legalmente, por la vía del asilo político, son ínfimas. Por eso, y para cooperar con la política migratoria de los Estados Unidos, el presidente saliente de México, Enrique Peña Nieto, les está ofreciendo una visa de trabajo, para que se asienten en territorio mexicano y desistan de su propósito de ingresar masiva e ilegalmente a los Estados Unidos.

Muchos han aceptado, pero la mayoría ha seguido su paso, lo que ha puesto a la administración Trump en una disyuntiva: si los deja entrar malo y si no los deja entrar las posibilidades de violencia o incluso, muerte de inmigrantes, son también muy altas, entonces malo también.

El presidente Donald Trump ha desplegado 5,200 militares en la frontera con México y ha asegurado vehementemente que la caravana de inmigrantes no entrará a los Estados Unidos, así tenga que usar la fuerza. ¿Quién se beneficia esta situación? Lógicamente que quienes han promovido, organizado y financiado, con una logística impresionante las caravanas de inmigrantes.

En las redes sociales y en los medios de comunicación hemos visto videos de gente en Honduras repartiendo dinero a los inmigrantes, o sea que hay organización y financiamiento, también hay manipulación abierta de la pobreza de la gente, con el ofrecimiento de sueños incumplidos, que muy pronto caerán como castillos de naipes, provocando en ellos una frustración social aún mayor que cualquier motivo que hayan tenido para abandonar su patria.

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