México: ¿Una nueva oportunidad para la izquierda latinoamericana?

Jorge Calderón Salazar

Jorge Calderón Salazar

Guayaquil, Ecuador

Días atrás observamos la investidura de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como presidente de México, que al tercer intento logró alcanzar la tan esquiva presidencia de ese país. Nacido políticamente en el PRI, fue candidato por PRD y ganó la última elección con el Partido MORENA.  Su victoria, como fue la corriente en los últimos años, es producto del descontento político, económico y social vivido en ese país que se refleja en una corrupción galopante, delincuencia organizada, carteles de la droga que cada vez suman más poder y territorio, y un deterioro de la institucionalizad; todo esto fue  catalizado por AMLO que por la sociedad mexicana fue visto como el candidato antisistema.  Si bien el primer campanazo fue dado por el PAN cuando le arrebató la presidencia al PRI que la mantuvo por 70 años, la victoria de AMLO responde a la victoria de la corriente de izquierda en ese país.

La primera reacción de los mercados fue el claro nerviosismo no solo por la victoria de AMLO, sino por el resurgimiento de la corriente populista en América Latina.  Por las declaraciones del actual presidente mexicano quiere marcar relativa distancia de otros gobiernos de igual línea, y por ello ha indicado que será pragmático en el manejo de la política económica, claro está que el rostro social será evidente durante su mandato.  Está transformación “profunda y radical” como la ha denominado López Obrador conlleva mantener un delicado equilibrio en las finanzas públicas, evitando así seguir el ejemplo de lo que otros países latinoamericanos con gobiernos de corte populista realizaron y que terminaron desestabilizando sus economías y pasando la factura a su población, al parecer el presidente mexicano no desea repetir los e(ho)rrores de otros exmandatarios de izquierda de la región.

El equipo económico del nuevo mandatario ha buscado calmar los mercados, pero a pesar de los esfuerzos realizados, se redujo las perspectivas de inversión extranjera para el 2019, la bolsa de valores registró una caída del 15.7%, el peso perdió casi 10% de su valor en las últimas semanas, entre otros efectos; los cuales para remediar ha planteado combatir la corrupción y llevar a cabo una política de «austeridad» que buscaría ahorrarle millones de dólares al Estado (estima 25 mil millones de dólares durante sus 6 años de gobierno) que será destinado a programas sociales y de infraestructura, por lo que no será necesario recurrir al incremento de impuestos para cubrir alguna brecha fiscal.  Asimismo, respetará la independencia del banco central y desarrollará estrategias para atraer un mayor flujo de inversión extranjera hacia el país.

México es así otro país latinoamericano que experimentará la corriente populista, y que a pesar de mostrar (al menos en el discurso) una visión pragmática, solo el tiempo determinará que sendero seguirá la nación.  Esperemos por el bienestar de ese país que predomine la racionalidad económica al momento de tomar las decisiones importantes, actuando de manera técnica y no ideológica. (O)

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