La apropiación de la apropiación

Gina Montaner

Gina Montaner
Miami, Estados Unidos

El gobierno de Manuel López Obrador (AMLO) no da abasto en el departamento de los desagravios. Sin ir más lejos, hace unos meses le exigía a España una disculpa por los daños que causó la conquista en la nación azteca.

Remontándose a 500 años atrás, el presidente mexicano le envió una carta al Rey de España, Felipe VI, en la que exhortaba a que se reconocieran los abusos cometidos por los conquistadores y se extendiera una disculpa por los excesos que sin duda se perpetraron en el contexto de una época en la que los derechos humanos no eran una prioridad ni en uno ni otro continente.

Hubo entre los españoles, para quienes hasta el día de hoy es objeto de debate la “leyenda negra” que rodea la aventura de la conquista, todo tipo de reacciones. Al final se impuso un cierto malestar ante el reclamo por atropellos de tiempos remotos. Abusos que, por otra parte, no se han ocultado en la madre patria a la hora de analizar y poner en perspectiva uno de los hechos de mayor trascendencia de la historia.

Tres meses después de esta polémica que no llegó a ninguna parte, la secretaria de Cultura del gobierno mexicano ha acusado a la diseñadora venezolana Carolina Herrera de “apropiación cultural” por la nueva colección que ha presentado. Se trata de diseños elaborados por Wes Gordon, su director creativo, claramente inspirados en las telas y adornos de los pueblos indígenas.

Sin perder tiempo, la funcionaria envió una carta a la reconocida modista en la que le pide que dé explicaciones por esta suerte de usurpación cultural y aclare si las comunidades indígenas obtendrán beneficios por las ventas. En un comunicado, Herrera ha puntualizado que la colección se concibió como un tributo a la “riqueza cultural” de México.

El asunto de la apropiación cultural –que se define como la adopción o uso de elementos culturales por parte de miembros de otra cultura– hoy en día forma parte de una discusión permanente en Estados Unidos. Por poner un ejemplo, los creadores del Hip Hop ponen en duda la validez de que cantantes blancos adopten los modismos, atuendos y temática que surgieron de la realidad que se vive en barrios mayormente afroamericanos. Cabe destacar una de las controversias más sonadas en los últimos años: la que protagonizó Rachel Dolezal, quien llegó a presidir la Asociación Nacional Para El Avance De Personas De Color (NAACP). Finalmente se supo que Dolezal, contrario a lo que apuntaba su biografía, no era afroamericana, sino una mujer blanca que fingía ser negra. No obstante, hasta el día de hoy defiende la identidad racial que en un momento dado decidió adoptar.

Volviendo a la colección de Carolina Herrera, no hay duda de que los modelos tienen las señas de identidad de los textiles que se ven en puestos de artesanía en los pueblos mexicanos. Es más, uno de los vestidos más llamativos lleva el estampado de un popular sarape de Saltillo. Es tan evidente la fuente de inspiración, que no tiene sentido dar a entender que había la intención de ocultar el origen de esta colección. Todo apunta a que, en efecto, se enaltece el patrimonio cultural de México, pero la frontera entre el homenaje y lo que se denomina apropiación cultural es cada vez más difusa.

No deja de ser irónico que el gobierno de México se queje por unas prendas prohibitivas y de alta costura que supuestamente se apoderan de la creatividad de sus comunidades indígenas. Las grandes casas de modas no se cansan de poner el grito en el cielo al ver en los escaparates de grandes cadenas de tiendas vestimentas inspiradas en las pasarelas de Milán. Mal que le pese a la alta costura, el prêt-à-porter impuso la democratización en la moda.

En este mundo global la superposición de culturas es inevitable. Apuesto a que cuando se extinga el último berrinche del gobierno de AMLO, veremos en las calles un modelo muy parecido (pero mucho más barato) al que despertó la imaginación del equipo de CH visitando algún mercadillo de México. A veces no hay otra forma de apropiarnos de lo que nos gusta, pero no está a nuestro alcance. [©FIRMAS PRESS]

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