Valor valor valor

Maríasol Pons
Guayaquil, Ecuador

Esa debe ser la máxima de vida, que todo lo que hacemos, consumimos, contratamos, pensamos y construimos sea con valor. El tiempo pasa demasiado rápido como para que no sea de esa manera.

En la educación infantil y de adolescentes tenemos la oportunidad de ubicar el concepto de valor en la mente de quienes a están a cargo nuestro, pero también tenemos la oportunidad de sembrar el valor alrededor nuestro cuando lo requerimos en las decisiones que tomamos a diario. No se trata de quejarse de todo, sino de acostumbrarnos a sopesar, continuamente, la relación precio-calidad de absolutamente todo lo que tiene que ver con la existencia.

Profesionalmente es un ejercicio de mejoramiento continuo y como cliente, una buena empresa sabrá apreciar lo que su cliente le enseña o pide para mejorar su servicio. Requerir valor debe ser una forma de vivir, el intercambio de valor como elemento único  de enriquecimiento económico y personal.

A groso modo, a nuestro país le falta valor, caímos -hace no sé cuanto tiempo- en una dinámica negativa de cultura mafiosa que se empeoró en los últimos 12 años. Quizá hoy sentimos que, como ciudadanía, levantamos cabeza porque la opresión disminuyó así como las persecuciones a dedo. Este síntoma nos permite levantar la mirada, asimilar el momento y tomar decisiones ¿Queremos más de lo mismo? ¿Queremos más refinerías del Pacífico? ¿Queremos más Yachay? ¿Queremos más burocracia? Entendida la burocracia como aquellos empleados del estado que no generan valor. ¿Queremos más obras con 200% de sobreprecio? ¿Queremos un sistema judicial entrampado por agentes ajenos a la justicia? ¿Queremos más escuelas del milenio que alejan a los niños de su núcleo familiar? ¿Queremos más  regulaciones que entorpecen la creación de valor? ¿Queremos más absurdos escondidos en las leyes para poder alimentar las arcas del erario para su posterior desaparición inexplicable? Cada cual responderá las preguntas mientras las lee, yo escribo que no quiero más de eso.

Necesitamos revertir los daños que hemos permitido con una dinámica diaria de evaluación y regulación de errores, este artículo no pretende ser un saludo a la bandera, mas bien pretende, que por un día, señor lector, usted haga una evaluación del valor que recibe a su alrededor, si el resultado no le satisface, sépase que está en usted cambiarlo. Cambie de marca de ropa, cambie de supermercado, cambie de banco, cambie de cine, cambie de mercado, cambie de taller, cambie de imprenta, cambie, cambie cambie, porque si no cambiamos y nos quedamos allí sentados acostumbrados y vencidos ante la inoperancia del sistema, entonces no obtendremos el mejoramiento que el país y su gente necesita. La responsabilidad está, en mayor proporción, en quienes están en capacidad de verlo. Cambiar para obtener valor, porque en el valor está la clave de la superación.