Ministro revela una “deuda histórica con la educación intercultural bilingüe”

Primera entrega del equipamiento tecnológico del proyecto Aula Digital Móvil-1-23 | Foto tomada del Ministerio de Educación. 16/01/2018

El ministro de Educación de Ecuador, Fander Falconí, aseguró hoy que existe “una deuda histórica con la educación intercultural bilingüe” y aseguró que su potenciación exige una política de Estado que podría implementarse en el mediano plazo.

“Nosotros tenemos una deuda histórica con el Sistema de Educación Intercultural Bilingüe (SEIB) del país, en efecto, del diagnóstico que hemos hecho al llegar al Ministerio, tenemos una infraestructura que está en muy malas condiciones“, reconoció el responsable en una entrevista con Efe en su despacho ministerial.

Ese sistema que abarca las nacionalidades y pueblos indígenas de Ecuador, en total 14, gran parte de cuyos centros educativos están ubicados en áreas rurales y de difícil acceso, comprende desde la estimulación temprana de las lenguas originarias en paralelo al castellano, hasta el nivel superior.

Se trata de un marco educativo en sintonía con la Constitución de 2008, que reconoce al Estado ecuatoriano como plurinacional e intercultural.

Sin embargo, dirigentes indígenas se han quejado de que las nuevas generaciones han perdido el dominio de sus lenguas, que faltan docentes en diferentes niveles educativos y que, al mismo tiempo, los miembros de sus comunidades se topan con severas limitaciones en el manejo del castellano a la hora de acceder a estudios superiores o al mercado institucional y laboral.

Al hilo de las críticas, Falconí incide en que en los primeros siete meses de gestión se han atendido los “elementos más urgentes, pero no hemos concluido evidentemente“, y recalca que “este proceso va a demandar una política de Estado de mediano plazo”.

Entre los problemas que afectan al desarrollo del programa educativo se cuentan la falta de entrega de textos en lenguas originarias o la precaria formación de docentes, muchos de los cuales, destaca, no han terminado el bachillerato.

En estas circunstancias -señala- nosotros decidimos intervenir integralmente en la educación intercultural bilingüe, tratando de sellar esta deuda histórica“.

Para ello, el SEIB recibirá este año una inversión de 120 millones de dólares por parte del Estado para su repotenciación.

Se trata de un incremento sustantivo de unas 15 veces en el presupuesto destinado al programa idiomático, que se ha visto acompañado por la entrega de textos en lenguas originarias shuar y quichua, que ya se ha aplicado en el ciclo de la sierra.

En Ecuador conviven dos ciclos lectivos, el de la sierra-amazonía, que va de septiembre a junio, y el de la costa que se inicia en abril y concluye a principios de febrero.

En el terreno del bilingüismo educativo, el Ministerio lleva a cabo “un ambicioso programa de capacitación en la Universidad Nacional de Educación pública (UNAE) para profesionalizar a 23.000 docentes”, mencionó el alto funcionario.

Con ello se pretende llenar el vacío existente en la formación del profesorado a la hora de impartir en las diferentes lenguas, así como en su propia capacitación en el campo del magisterio.

Falconí defendió que desde su cartera de Estado existe el compromiso de que todos los distritos educativos, donde hay predominio intercultural, “haya cuadros de dirigentes educativos que estén vinculados con la educación intercultural bilingüe”.

Por otra parte, urgió a la necesidad de “engranar de mejor manera el bachillerato con el sistema de educación superior” al objetivo de que, una vez licenciados, los estudiantes puedan insertarse con mejores posibilidades al mundo laboral.

Y sobre uno de los programas públicos estrella para la enseñanza del inglés “It’s time to teach”, quiso dejar claro que concluirá su programa el próximo 9 de febrero, cuando acabe el curso escolar en la zona costera, que es donde se imparte.

Medios locales informaron de que dicho programa se cerró de forma abrupta por supuestas irregularidades en el manejo de fondos.

El ministro confirmó que solicitó una auditoría sobre el convenio que se firmó en 2016 con la fundación Educar para la implementación del programa, valorado en 40 millones de dólares, ante la sospecha de mala gestión.

Consideró, con todo, que sigue siendo una buena estrategia para el aprendizaje del inglés y que su Ministerio tiene intenciones de contratar directamente a los docentes, profesionales extranjeros, a partir del próximo curso escolar. EFE

(I)

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