Graves inconsistencias en las nuevas proyecciones oficiales de crecimiento

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8 Dic 2017

El Banco Central del Ecuador (BCE) acaba de publicar sus previsiones de crecimiento actualizadas para 2017 y 2018. Si bien la nueva tasa de crecimiento proyectada para este año es más consistente con los resultados publicados por el mismo BCE hasta el primer semestre, las previsiones oficiales actualizadas siguen mostrando enormes incoherencias que parecen reflejar serias deficiencias técnicas al interior de una institución que está a cargo de generar buena parte de las cifras económicas del país y cuyas proyecciones de crecimiento no sólo se toman en cuenta en la elaboración del Presupuesto General del Estado (PGE) sino también en la toma de decisiones de distintos agentes económicos.

Según el BCE, este año la economía ecuatoriana crecerá 1,5%, el doble del 0,7% que estimaba previamente y en base al cual se elaboró, ya en el tercer trimestre (por tratarse de un año con cambio de gobierno), la Proforma Presupuestaria para 2017. En una declaración que fue reproducida en la cuenta oficial de Twitter del BCE, la gerente de la institución, Verónica Artola, dijo: “Como BCE hemos realizado una nueva actualización de las previsiones económicas, se muestra que la economía se está recuperando ya que se estima un crecimiento de 1,5% (en 2017)”. En realidad, las nuevas proyecciones oficiales, pese a ser más optimistas que las anteriores, desmienten rotundamente el discurso de recuperación.

Según el BCE, en el primer semestre de 2017 (última información disponible) la economía ecuatoriana acumuló un crecimiento de 2,8% frente a la primera mitad de 2016. Para llegar al 1,5% de crecimiento para el año completo, en el segundo semestre la economía tendría que crecer apenas 0,1%. ¿Cómo se puede hablar de una economía que “se está recuperando” y, a la vez, proyectar semejante desaceleración? ¿Los funcionarios del BCE revisan la consistencia de sus proyecciones de crecimiento con los resultados de cuentas nacionales que publica la misma institución? ¿O los resultados del primer semestre, que han servido de sustento al discurso de la supuesta recuperación, van a ser revisados a la baja de manera significativa cuando se publiquen, a finales de mes, los resultados del tercer trimestre?

En un análisis que publicamos hace apenas dos días[1], mencionamos que nuestra proyección de crecimiento para todo 2017 (asumiendo que las cifras publicadas por el BCE para el primer semestre son correctas) es de 2,4%. Pero a la vez advertimos que ese crecimiento no implica una verdadera recuperación de la economía ecuatoriana porque se basa, principalmente, en un aumento insostenible del gasto público (financiado con nueva deuda) y no en una mayor inversión. De hecho, según el BCE en la primera mitad del año la formación bruta de capital fijo (FBKF, es decir, la inversión física principalmente en construcción y en maquinaria y equipo) cayó 2,8% frente al primer semestre de 2016, cuando a su vez había caído 11% frente a la primera mitad de 2015. Pero más grave aún: según las nuevas proyecciones del BCE, en todo 2017 la FBKF se contraerá 13% frente a 2016. Para llegar a esa caída, en el segundo semestre de este año la inversión se debería desplomar 23% en términos interanuales. ¿Se puede hablar de una economía que “se está recuperando” cuando, al mismo tiempo, se proyecta semejante contracción en la inversión, que en buena medida determina las capacidades productivas del país para los próximos años?

Por otro lado, según las nuevas proyecciones del BCE, este año las exportaciones crecerán 7,4%. Tomando en cuenta que, según la misma institución, en el primer semestre de 2017 las exportaciones crecieron apenas 1,9%, para llegar a la cifra proyectada para el año completo las ventas al exterior deberían crecer 12,8% en la segunda mitad del año. ¿Hay algo que justifique ese optimismo? No. De hecho, según otra publicación del BCE, la Evolución de la Balanza Comercial (que quienes realizan las previsiones de crecimiento deberían revisar) en el tercer trimestre de 2017 (frente a igual período de 2016) las exportaciones de bienes (que representan la mayor parte de las exportaciones totales del Ecuador) cayeron 1,8% medidas en volumen (que es lo que se toma en cuenta al calcular el PIB).

Si las proyecciones del BCE para este año, que ya está a punto de acabar, lucen tan inconsistentes, ¿cómo confiar en las previsiones de la misma institución para 2018 (que forman parte del engañoso PGE que acaba de ser aprobado por la Asamblea), según las cuales el próximo año la economía ecuatoriana crecerá 2%? ¿Cómo llega el BCE a ese resultado si, a la vez, cree que la economía se estancó en la segunda mitad de este año? ¿Por qué espera un buen desempeño de la inversión (crecimiento de 3,6%) cuando espera que esa misma variable caiga 13% este año y 23% sólo en el segundo semestre? ¿En qué factores concretos, que no sea una confianza injustificada en el “programa económico”, se basa el BCE para prever, según asegura en un comunicado[2], un buen desepeño de la inversión privada en 2018?

La ejecución del Presupuesto General del Estado hasta noviembre muestra que las proyecciones del Ministerio de Economía y Finanzas sobre los ingresos y los gastos de 2017 estuvieron muy lejos de lo que finalmente ocurrió, pese a que sólo se tenían que proyectar los últimos meses del año. Lamentablemente, las proyecciones de crecimiento del BCE (seriamente inconsistentes con otras cifras de la misma institución) tampoco se muestran confiables. Con proyecciones oficiales de ese nivel, los agentes deben tomar sus decisiones económicas casi a tientas.

 

[1]Ver: https://goo.gl/mPAiKG

[2] Ver: https://www.bce.fin.ec/index.php/boletines-de-prensa-archivo/item/1024-la-previsi%C3%B3n-de-crecimiento-de-ecuador-se-ajusta-a-15-en-2017

 

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