La presentación de las cuentas nacionales deja más preguntas que respuestas

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4 Ene 2018

Según el calendario de publicaciones del Banco Central del Ecuador (BCE), los resultados de las cuentas nacionales (crecimiento de la economía) del tercer trimestre de 2017 se debían dar a conocer el viernes 29 de diciembre. Hoy, 2 de enero, al iniciar la rueda de prensa de presentación de esos datos, la gerente del BCE, Verónica Artola, dijo que el retraso se debió a un cambio en la metodología de cálculo. ¿Significa eso que el cambio se implementó sobre la hora y que los funcionarios del BCE trabajaron durante el feriado de fin de año en unas estadísticas que se publican tres meses después de concluido el período de análisis? ¿Se realizaron las consultas respectivas a expertos nacionales y extranjeros para certrificar la validez de ese cambio? Pero sobre todo, ¿en que consistió ese supuesto cambio metodológico en una de las principales publicaciones estadisticas del BCE y del cual los usarios nos enteramos recién hoy?

Lamentablemente, el supuestocambio metodológico no es, ni de lejos, la única interrogante que dejó la presentación de las cuentas nacionales del tercer trimestre de 2017. Otra duda importante tiene que ver con la enorme inconsistencia entre los resultados que se publicaron esta mañana y las previsiones de crecimiento para el año completo, en las que la gerente del BCE insistió durante la rueda de prensa. Según el organismo oficial, en el tercer trimestre de 2017 la economía ecuatoriana registró un crecimiento de 3,8% frente al tercer trimestre de 2016. Es decir, el crecimiento interanual acumulado para los primeros nueve meses de 2017 fue de 2,9%. Para llegar al 1,5% de crecimiento que el propio BCE prevé para el año completo, la economía debería haberse CONTRAÍDO casi 3% en el cuarto trimestre de 2017 frente a igual período de 2016, cosa que evidentemente no ocurrió. ¿A la gerente del BCE no le saltó a la vista esa inconsistencia (sobre la que ya advertimos en una columna anterior) antes de presentar las cifras del tercer trimestre? ¿Cómo se explica una incoherencia tan grande al interior de una misma institución? ¿Está mal la proyección de 1,5% para el año completo o las erradas son las cifras trimestrales que se han publicado hasta ahora?

En realidad, lo más probable es que, por un lado, la proyección oficial sea demasiado conservadora y el crecimiento para el año completo supere el 2%, pero por otro lado también es muy factible que los resultados trimestrales se revisen a la baja en los próximos meses. De hecho, lo que ha ocurrido con el crecimiento del primer trimestre de 2017 sustenta esa probabilidad: el primer resultado que publicó el BCE para ese trimestre indicaba un crecimiento interanual de 2,6%; en el siguiente boletín se lo revisó a 2,2% y ahora a 2%. Asimismo, el crecimiento del segundo trimestre de 2017 se revisó de 3,3% a 2,9%. Es decir que el 3,8% que el BCE calcula para el tercer trimestre del año pasado (y que el equipo económico, en el contexto de la campaña para la consulta popular, seguramente expondrá como una muestra de los supuestos éxitos de su gestión) debe ser tomado con pinzas porque muy probablemente será revisado a la baja en los próximos boletines.

Pero más allá de eso, al analizar en detalle los factores que explican el crecimiento de la economía surgen algunos aspectos que ponen en evidencia la fragilidad de ese repunte y otros que resultan llamativos. El primero tiene que ver con los factores que contribuyeron al crecimiento de 3,8% de la economía en su conjunto. Según el BCE, el componente del PIB (por el enfoque del gasto) que más aportó al crecimiento de la economía fue el consumo de los hogares, que contribuyó con 3,2 puntos porcentuales, gracias a su crecimiento interanual de 5,3%. En este punto cabe mencionar, sin embargo, que ese repunte en el consumo privado (frente al tercer trimestre de 2016, cuando se contrajo 3,1%) no fue resultado de una mejora en los indicadores laborales. De hecho, según el INEC entre septiembre de 2016 y el mismo mes de 2017 la tasa de empleo adecuado no mostró una variación estadísticamente significativa, es decir, se mantuvo prácticamente sin cambios, con apenas 4 de cada 10 personas que trabajan o están disponibles para hacerlo con un empleo adecuado. Es más, las cifras del INEC muestran que en septiembre de 2017 el nivel de informalidad se ubicó en máximos históricos y que el porcentaje de trabajadores con afiliación a la seguridad social siguió bajando. ¿Cómo pudo haber crecido el consumo en ese contexto? Una posible explicación está en el crecimiento del gasto público (financiado en gran medida con nueva deuda), puntualmente el gasto corriente, que implica una inyección de recursos a la economía. De hecho, según el mismo BCE, el gasto de consumo del gobierno creció 4,8% en el tercer trimestre de 2017, el mayor crecimiento en 10 trimestres. Por otro lado, en la rueda de prensa la gerente del BCE dijo que el crecimiento del consumo privado también se explicaría por el mayor acceso al crédito por parte de los hogares. En efecto, según las cifras de Asobanca, en septiembre de 2017 el saldo de la cartera de consumo creció casi 13% frente a igual mes de 2016 (sin tomar en cuenta a Diners Club, que se convirtió en banco a finales de mayo del año pasado). No obstante –más allá de que un aumento del crédito de consumo en un contexto de estancamiento del mercado laboral puede derivar en un aumento de la morosidad–, un crecimiento del consumo privado basado en un incremento de los créditos tampoco es sostenible, ya que, según las mismas cifras de Asobanca, la cartera bruta de los bancos ha crecido mucho más que los depósitos, tendencia que no se puede mantener por mucho tiempo porque provocaría una caída de la liquidez de los bancos.

De acuerdo con las cifras del BCE, el segundo componente del PIB con el mayor aporte al crecimiento económico en el tercer trimestre fue la variación de existencias, con una contribución de 2,9 puntos porcentuales. Ese concepto se refiere principalmente a los inventarios de las empresas y a algunos trabajos en curso y su participación en el PIB global suele ser marginal. No obstante, para el acumulado de los tres primeros trimestres de 2017, cuando, como se mencionó previamente, el PIB registró un crecimiento de 2,9% frente a los tres primeros trimestres de 2016, la contribución de la variación de existencias fue de 2,5 puntos, igual que la del consumo privado. ¿Esta inusitada contribución de la variación de existencias (cuyo resultado es muy difícil de contrastar con indicadores alternativos) significa que las empresas se llenaron de inventarios en 2017? No sólo que las encuestas que hace el mismo BCE a los empresarios no muestran eso, sino que resulta difícil creer que las empresas acumularían inventarios en medio de una caída persistente de la tasa de inflación que puede derivar en un proceso deflacionario. El BCE debería dar alguna explicación sobre este tema.

Por el contrario, los componentes del PIB que permitirían pensar en un crecimiento económico sostenible en el largo plazo, las exportaciones y la inversión física, contribuyeron de manera negativa al resultado del PIB global en el tercer trimestre de 2017. Respecto a la inversión física en construcción o en maquinaria y equipo (la denominada formación bruta de capital fijo), conviene recordar que la contracción interanual de 2,3% registrada en el tercer trimestre del año pasado fue la décima caída consecutiva y que el volumen de inversión del tercer trimestre de 2017 fue similar al de igual período de 2011. Respecto a las exportaciones, no sólo cabe señalar que la caída de 0,5% reportada en el tercer trimestre de 2017 enciende una señal de alerta sobre la viabilidad de las ventas al exterior con un sector productivo muy poco competitivo, sino que también vuelve a poner de manifiesto las inconsistencias entre las proyecciones de crecimiento del BCE y las cifras que publica la misma institución: en los tres primeros trimestres de 2017 las exportaciones acumulan un crecimiento de apenas 0,8%, pero el BCE prevé que en el año completo crecerán 7,4%. ¿Qué factores hacen prever semejante repunte? Finalmente, las importaciones, que contablemente aportan de manera negativa al PIB, crecieron 8,8% en el tercer trimestre del año pasado (y acumularon un crecimiento de 8,4% en los tres primeros trimestres), lo que, además de resaltar las presiones que existen sobre la balanza de pagos por la mencionada pérdida de competitividad del Ecuador, sugiere, en un contexto de caída de la inversión, que una buena parte del crecimiento del consumo de los hogares se destinó a la compra de bienes importados (que en gran parte se adquieren con crédito).

Durante la rueda de prensa, la gerente del BCE destacó que la tasa de crecimiento que el Ecuador alcanzó en el tercer trimestre de 2017 fue la segunda más alta de la región. Más allá de las dudas sobre el resultado que publicó el BCE y sobre la sostenibilidad de ese crecimiento, hay que considerar que, contrario a lo que ocurrió en Ecuador, las economías de la mayoría de los países de la región, entre ellos Colombia y Perú, no se contrajeron en el tercer trimestre de 2016. Por tanto, el resultado que ellos alcanzaron en el tercer trimestre de 2017 es una continuación del crecimiento de años anteriores y no una recuperación frente a un período de contracción. Pero evidentemente en esos detalles no conviene entrar cuando lo importante es sumar argumentos para el engañoso discurso de recuperación.

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