La inmigración venezolana y la falta de empleo

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20 Feb 2018

Según el registro de entradas y salidas internacionales que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en 2013, último año en que la economía de Venezuela registró una tasa de crecimiento positiva (1,3%, según el FMI), 101.643 venezolanos ingresaron al Ecuador y 101.142 registraron luego su salida. Es decir, en ese año, según las estadísticas de migración, 501 venezolanos se establecieron en el Ecuador. En 2014, cuando la caída del precio del petróleo hizo que la crisis que se había ido gestando a lo largo de los años de chavismo (por su dispendiosa política fiscal, su permanente acoso al sector privado y su manejo discrecional y corrupto del acceso a divisas, entre otros factores) finalmente se manifestara en una contracción del PIB cercana al 4%, el número de venezolanos que decidieron quedarse en Ecuador aumentó a 3.112. A medida que la crisis en Venezuela se profundizaba, el número de los ciudadanos de ese país que venían a establecerse en Ecuador fue creciendo: 9.650 en 2015, 23.611 en 2016 (siempre según los registros del INEC) y 61.138 en 2017 (según una nota publicada la semana pasada en El Comercio y que cita como fuente al Ministerio del Interior).

El notorio aumento en el número de venezolanos que, escapando de la violencia, la escasez y el desplome de la actividad en su país, han llegado al Ecuador en busca de mejores oportunidades ha empezado a generar, sin embargo, algunas reacciones de rechazo. Un comentario que se escucha cada vez con mayor frecuencia se refiere a la “amenaza” o la “competencia desleal” que los venezolanos representan para los ecuatorianos que están buscando un trabajo. Ese comentario sugiere que las dificultades que enfrentan muchos ecuatorianos para conseguir un empleo adecuado se debe en parte a la presencia en el país de miles de venezolanos, quienes estarían dispuestos a hacer un mismo trabajo por un ingreso menor.

En realidad, el deterioro del mercado laboral en el Ecuador (que se traduce en las dificultades para encontrar un trabajo) empezó mucho antes de que se registrara el masivo ingreso de venezolanos al país, según lo muestran las propias cifras oficiales. A lo largo de 2015, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo del mismo INEC, la población económicamente activa (PEA), concepto que engloba a quienes trabajan (ya sea en condiciones adecuadas o inadecuadas) y a quienes están buscando un trabajo, aumentó en más de 300.000 personas (cabe recordar que en ese año apenas 9.650 venezolanos se establecieron en el Ecuador y que, además, no todos pasaron a formar parte del mercado laboral, por ejemplo los niños). Ese significativo aumento de la PEA, sin embargo, no estuvo acompañado por un crecimiento similar en la demanda de empleados por parte de las empresas. Por el contrario, en ese año se registró una caída en el número de empleados adecuados (es decir, quienes ganan al menos el salario mínimo y trabajan la jornada legal de 40 horas, o trabajan menos horas pero no quieren trabajar más). Lo mismo ocurrió en 2016: creció fuertemente la PEA (a lo que la llegada de venezolanos contribuyó de manera reducida) y nuevamente se destruyeron puestos de empleo adecuados.

¿Es entonces el ingreso masivo de venezolanos al Ecuador, donde tienen acceso a una moneda estable[1] y donde la complicada situación económica no es equiparable a la crisis de su país, lo que está frustrando los deseos de cientos de miles de ecuatorianos por encontrar un empleo adecuado? ¿O es más bien el manejo económico que se aplicó durante el anterior gobierno, y continúa vigente en el actual, el que no genera los incentivos para que el sector privado invierta y cree nuevas plazas de trabajo? O, desde otra perspectiva: ¿si los miles de venezolanos que se han establecido en el Ecuador en los últimos años no hubieran podido hacerlo, los indicadores del mercado laboral fueran mejores? Con certeza, y basándonos en las cifras oficiales, podemos decir que no, que los indicadores a diciembre de 2017 seguirían siendo igualmente pobres (con apenas algo más del 40% de la PEA con un empleo adecuado).

Pero eso tal vez no sea lo más importante. Sino que si el Ecuador –que tiene a cientos de miles de compatriotas viviendo en otros países (incluyendo Venezuela)– cerrara las puertas a los venezolanos, nos veríamos privados del enriquecimiento de ideas y costumbres que las migraciones traen consigo y, sobre todo, eso nos pintaría como un pueblo indolente, incapaz de solidarizarse con un país hermano que en épocas mejores fue el destino escogido por muchos ecuatorianos y que, en medio de una crisis generada enteramente por un gobierno incompetente y corrupto, tiene a millones de sus ciudadanos haciendo lo que sea para escapar[2], no sólo hacia el Ecuador, sino a muchos países de América Latina y el Caribe[3] (no a Cuba, evidentemente).

De modo que quienes se sienten comprensiblemente frustrados por no encontrar un trabajo, no deberían buscar en los inmigrantes venezolanos a los culpables de su situación, sino recordar a quienes, mediante una política económica errada y decisiones con un claro afán electoral (por ejemplo, en materia laboral), restaron –y siguen restando– incentivos al sector privado para que invierta y demande los servicios de más trabajadores, incluyendo los venezolanos.

 

[1] En 2017 la inflación en Venezuela habría superado el 2.400% y el FMI proyecta una tasa de 13.000% para 2018. Ver: https://elpais.com/economia/2018/01/25/actualidad/1516888617_768999.html

[2] Esta nota publicada en Mediato muestra el vía crucis que sufren los venezolanos por llegar al Ecuador: http://www.mediato.com.ec/ruta-venezolanos-ecuador/

[3] Ver: https://peru21.pe/mundo/exodo-venezuela-396323

1 Response para La inmigración venezolana y la falta de empleo

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FARIAS SALAMEA ISIS ROMINA

julio 30th, 2018 a las 21:44

Buenas, quisiera saber el día exacto de la nota periodística del diario El Comercio. gracias

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