Algunos factores a considerar detrás de la recuperación del mercado laboral

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16 Abr 2018

Los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo que presentó esta mañana el INEC muestran una recuperación en los principales indicadores del mercado laboral: la tasa de empleo adecuado pasó de 38,5% en marzo de 2017 a 41,1% en marzo de 2018 y la tasa de subempleo se redujo de 21,4% a 18,3% en el mismo período[1]. En ambos casos la variación es estadísticamente significativa. Si bien esta mejora es, sin dudas, una noticia positiva, creemos que para ponderarla adecuadamente hay que tomar en cuenta tres factores que la explican, al menos en parte.

El primer aspecto se refiere al período con el que nos estamos comparando. En marzo de 2017 los indicadores laborales presentaban resultados críticos. En ese mes la tasa de empleo adecuado (38,5%) fue la más baja para un mes de marzo desde que se tiene información comparable. Si, en cambio, tomamos en cuenta la tasa de empleo adecuado de marzo de 2014 (45,5%), la de marzo de este año es casi cuatro puntos y medio menor. Lo contrario sucedió con el subempleo: en marzo de 2017 la tasa alcanzó un nivel récord de 21,4% y la tasa actual (18,3%) sigue siendo significativamente mayor que la registrada antes del inicio de la recesión económica (12,6% en marzo de 2014). Cabe recordar que el empleo adecuado se refiere a las personas que trabajan la jornada legal de 40 horas semanales y perciben ingresos no menores al salario básico unificado (SBU) o que, teniendo ingresos no menores al SBU trabajan menos que la jornada legal pero no quieren o no están disponibles para trabajar más. El subempleo, en tanto, se refiere a las personas que perciben ingresos inferiores al salario mínimo y/o trabajan menos de la jornada legal y tienen el deseo y la disponibilidad de trabajar más.

Otro factor que hay que tomar en cuenta es qué actividades impulsaron la recuperación del empleo adecuado. Según el INEC, la cantidad de personas con un empleo adecuado aumentó en alrededor de 240.000 entre marzo de 2017 e igual mes de 2018. Los sectores que más contribuyeron a ese crecimiento fueron la industria manufacturera (con 90.000 empleos adecuados nuevos, según las cifras oficiales) y el comercio (con casi 60.000 empleos adecuados nuevos). Al analizar el desempeño de ambas actividades en base a la información de cuentas nacionales que publica el Banco Central, se encuentra que ambas están muy estrechamente correlacionadas con el consumo privado[2]. Es decir, su dinamismo se explica en buena parte por la recuperación del consumo de los hogares. Ahora bien: ¿qué tan sostenible es esa recuperación? Las cifras de 2017 parecen mostrar que el consumo privado se recuperó gracias a la inyección a la economía de recursos procedentes del agresivo endeudamiento público. Cabe recordar que entre marzo de 2017 e igual mes de 2018 el Gobierno consiguió más de $8.000 millones por concepto de nueva deuda externa. Si ese fue el factor predominante en el repunte del consumo (y, por tanto, en la demanda laboral de las empresas comerciales y manufactureras), entonces el aumento en el número de empleos adecuados podría detenerse o incluso revertirse si ese financiamiento se corta[3].

Finalmente, si bien es destacable que, según las cifras oficiales, el crecimiento del empleo adecuado en el último año responde enteramente a la generación de nuevos puestos de trabajo en el sector privado (por el contrario, el número de empleos adecuados en el sector público habría caído), también hay que tomar en cuenta que casi una tercera parte del crecimiento en el número total de empleados adecuados se explica por un aumento en el empleo adecuado informal (es decir, personas que trabajan 40 horas a la semana y ganan más que el SBU, pero trabajan en una empresa o en un emprendimiento personal que no tiene RUC). De hecho, la participación de los informales en el total de empleados adecuados pasó de 14,5% en marzo de 2017 a 15,4% en igual mes de 2018. Esto va de la mano con el aumento en el porcentaje de empleados adecuados que no tienen un seguro (ni del IESS ni privado).

En conclusión, si bien la recuperación de los principales indicadores del mercado laboral en el último año es un hecho positivo, todavía no se puede asegurar que el repunte del empleo adecuado y la caída del subempleo se vayan a mantener en los próximos meses. Ese es justamente el principal desafío del nuevo programa económico: asegurar un flujo permanente de inversión privada que permita sostener la creación de nuevos empleos.

 

[1] La tasa de desempleo se mantuvo en 4,4%, aunque, como hemos sostenido en anteriores columnas sobre este tema, en el caso del Ecuador la tasa de desempleo (que no incluye a quienes hacen trabajos de subsistencia mientras encuentran algo mejor) no es relevante.

[2] En ambos casos, usando datos trimestrales de crecimiento, la correlación con el consumo privado es alta y estadísticamente significativa. Un tercer sector que aportó mucho al aumento en el número de empleos adecuados fue el de hoteles y restaurantes, que, por intuición, también parecería depender en gran medida del consumo privado, pero en este caso la correlación es baja.

[3] En su última columna, Abelardo Pachano explica las posibles consecuencias del informe de Contraloría sobre la deuda pública. Ver: http://www.elcomercio.com/opinion/columnista-abelardopachano-inquietudes-nacionales-deudapublica.html

 

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