El Banco Central siembra más dudas sobre sus propias estadísticas

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2 Ago 2018

El 29 de marzo de este año, en un comunicado de prensa con un tono mucho más político que técnico, el Banco Central aseguraba: “Ecuador creció 3% en 2017 y confirma el dinamismo de su economía”. Ayer por la tarde, el Central publicó un nuevo comunicado de prensa, esta vez con un título bastante más parco: “El BCE actualiza la cifra de crecimiento de la economía en el 2017”. La nueva tasa es de 2,4%, lo que implica la mayor corrección de los últimos años[1].

Dado que el resultado de 2016 también fue revisado, pero al alza (de -1,6% a -1,2%), el Banco Central podría aducir que sus estimaciones sobre el tamaño de la economía en 2017 no sufrieron grandes modificaciones. Es decir, según los cálculos anteriores, en 2017 el PIB nominal del Ecuador sumó $103.057 millones y ahora se lo estima en $104.296 millones, lo que implica una variación de 1,2%. Sin embargo, si se revisan los resultados a nivel de los distintos componentes del PIB, algunas correcciones  en las tasas de crecimiento son muy llamativas.

La más notoria se registra en la Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF, concepto que se refiere a la inversión física principalmente en construcción y en maquinaria y equipo). Según los resultados publicados en marzo (y ratificados en el boletín de cuentas trimestrales publicado en junio), la FBKF se contrajo 0,5% en 2017, sin embargo, ahora el Banco Central dice en su comunicado de prensa que ese componente del PIB creció 11,7% el año pasado y que, gracias a ese notorio repunte, contribuyó en 2,6 puntos porcentuales al crecimiento de la economía en su conjunto. Aquí hay varios puntos que merecen ser señalados. El primero, que muestra un preocupante desliz técnico en la publicación del Central, es que se incluyó dentro de la FBKF a la variación de existencias, es decir, los inventarios que acumulan (o reducen) las empresas y que se conciben como un componente de la inversión total, pero no puntualmente de la FBKF, ya que no implican acumulación de capital para el largo plazo. De hecho, en comunicados anteriores el mismo Banco Central ha señalado: “La inversión de un país, de acuerdo a la Contabilidad Nacional, corresponde a la Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) y la Variación de Existencias.” Si se revisan los boletines en Excel que acompañan al comunicado de prensa, se puede constatar que la mayor parte del repunte de 11,7% (y del aporte de 2,6 puntos porcentuales al crecimiento del PIB) que según el Banco Central corresponde a la FBKF, en realidad se explica por un notorio aumento en los inventarios. En 2017 la FBKF creció, según las cifras del mismo Central, 5,3% y no 11,7% y su aporte al crecimiento de la economía fue de 1,2 puntos y no de 2,6. La diferencia en el aporte (1,4 puntos) corresponde a la variación de existencias, es decir, a los inventarios que los empresarios habrían acumulado en 2017 (y que no van a seguir acumulando indefinidamente). Al respecto, también conviene señalar que en mayo de este año CORDES publicó en Carta Económica una nota con dudas sobre los resultados de la variación de existencias[2] (que, pese a ser un componente marginal del PIB, fue en 2017 el segundo con el mayor aporte al crecimiento de la economía en su conjunto, detrás del consumo de los hogares) y esas dudas fueron enviadas al Banco Central, que nunca las absolvió.

Por otra parte, incluso dejando de lado el crecimiento de 11,7% en la FBKF y tomando en cuenta el de 5,3% (que es el correcto), llama la atención la magnitud de la corrección respecto al resultado que se manejaba hasta hace poco (-0,5%). Los cuestionamientos aumentan si se considera que, según el mismo Central, entre 2016 y 2017 la FBKF del sector público no financiero se contrajo 16% en términos reales y que el sector de la construcción lo hizo en 4,4%. ¿La FBKF privada creció tanto como para compensar el desplome en la pública, que en 2016 representaba el 45% de la FBKF total? ¿La inversión en maquinaria y equipo fue tan grande que compensó la caída de la construcción?

Otra corrección importante en las cifras del Central se da en el consumo de los hogares, cuyo crecimiento en 2017 pasó de 4,9% a 3,7%, es decir, el resultado del principal componente del PIB sufrió una corrección equivalente al 25% del valor original (en parte porque la caída del consumo en 2016 no habría sido tan pronunciada como se pensaba). Si se analizan los resultados a nivel de industria, también saltan a la vista algunas correcciones frente a los resultados que se manejaban hasta ahora: transporte (de 4,4% a 0,1%), correo y comunicaciones (de 6,7% a 1,1%), servicios financieros (de 10,9% a 6,3%), refinación de petróleo (de 1,6% a 9,5%), entre otras.

En el comunicado de prensa de ayer, el Banco Central dice que el nuevo crecimiento del PIB en 2017 (publicado siete meses después de que terminara ese año[3]) “se obtiene una vez que las principales fuentes públicas y privadas han enviado su información actualizada y completa con una mayor desagregación, más cobertura, reprocesos de cifras, datos de balances anuales de empresas públicas y privadas, análisis de estadísticas espejo de comercio exterior, resultados de encuestas enviados por entidades oficiales, entre otros”. Lo cierto es que más allá de esa explicación, que se lee como una justificación, la magnitud de las últimas correcciones no sólo habla mal de la forma en que el Central procesa las cuentas nacionales (desde CORDES hemos planteado nuestras dudas a los resultados a partir de 2015), sino que también resta validez a esas estadísticas como insumos para la política pública. ¿Tiene el mismo sentido fomentar la inversión si ésta se contrajo 0,5% que si ésta creció 5,3% (o 11,7% según el comunicado de prensa del Central)? Evidentemente no. ¿Y qué sectores necesitan más incentivos si los resultados cambian tanto?

En vista de esta situación, esperamos que el nuevo equipo económico, que se ha mostrado comprometido con la transparencia, solicite una auditoría internacional a las estadísticas de cuentas nacionales, para que los empresarios, los hacedores de política pública y la ciudadanía en general sepamos con certeza cuál ha sido el desempeño de la economía en los últimos años.

 

[1] Entre el primer resultado anual publicado en base a las cuentas nacionales trimestrales y el primero proveniente de las cuentas anuales (este resultado puede volver a revisarse hasta tener una cifra definitiva, recién después de dos años).

[2] Ver: http://cordes.org/images/publicaciones/otras/Nota-VDE.pdf

[3] El 27 de julio los agentes económicos en EE.UU. ya conocían la tasa oficial de crecimiento de la economía para el segundo trimestre de este año.

 

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