Las (dudosas) cifras del Banco Central reflejan la desaceleración de la economía

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28 Sep 2018

Según el informe de cuentas nacionales trimestrales publicado esta mañana por el Banco Central, la economía ecuatoriana creció 0,9% en el segundo trimestre de 2018 respecto a igual período de 2017. La tasa de crecimiento interanual del primer trimestre fue corregida a la baja de 1,9% a 1,6%. Es decir, si bien se trata de cifras preliminares, en la primera mitad de 2018 la economía ecuatoriana habría crecido 1,3% respecto al primer semestre de 2017. Estos resultados muestran una clara desaceleración del nivel de actividad, ya que según el mismo Banco Central en 2017 (cifras también sujetas a revisión) el crecimiento económico fue de 2,4%, habiendo alcanzado las tasas interanuales más altas justamente al final del año: 2,9% en el tercer trimestre y 2,8% en el cuarto (Gráfico 1).

El 0,9% de crecimiento interanual del segundo trimestre de 2018 (la tasa más baja desde las registradas a lo largo de 2016, año en que la economía ecuatoriana se contrajo) responde fundamentalmente a una desaceleración en la demanda interna, que creció 3,3% frente al segundo trimestre de 2017, muy lejos de las tasas en torno al 6% registradas en los últimos tres trimestres de ese año y también por debajo del 3,9% observado en el primer trimestre del presente. Según el Banco Central, el consumo de los hogares creció 3,3% en el segundo trimestre, con lo que acumuló un crecimiento de 2,9% en la primera mitad del año respecto a igual período de 2017. Por su parte, la formación bruta de capital fijo (FBKF, la inversión física principalmente en construcción y en maquinaria y equipo) habría crecido 2,4% en el segundo trimestre, acumulando un crecimiento interanual de 3,2% en el primer semestre, pese al desplome que muestra el gasto en inversión del Gobierno Central. En lo referente al gasto de consumo del Gobierno General (que incluye también a los gobiernos seccionales y los fondos de la seguridad social), el Banco Central registra para el segundo trimestre de 2018 un crecimiento interanual de 3,9%, muy superior al 1,2% reportado para el primer trimestre.

Las exportaciones de bienes y servicios, en tanto, muestran una sensible desaceleración, al pasar de una ya modesta tasa de crecimiento interanual de 1,3% en el primer trimestre de este año a una de apenas 0,2% en el segundo (la tasa más baja desde inicios de 2016). Por el contrario, las importaciones, si bien se muestran menos dinámicas que en 2017, registraron en el segundo trimestre de este año un crecimiento interanual de 8,6%, acumulando un aumento de 9,1% en el primer semestre.

A nivel de industrias, diez de las dieciocho que se detallan en el boletín de cuentas nacionales registraron en el segundo trimestre de este año una tasa de crecimiento interanual menor a la observada en el primero y en doce de las dieciocho el crecimiento del segundo trimestre fue menor que el registrado a lo largo de 2017. Entre estas actividades están agricultura, petróleo y minas (que acumula seis caídas interanuales consecutivas), refinación de petróleo (que se habría desplomado 36% en el segundo trimestre), manufactura, comercio, servicios financieros y alojamiento y servicios de comida. Por el contrario, entre las industrias cuyo crecimiento interanual en el segundo trimestre de 2018 fue mayor que el registrado a lo largo de 2017 están construcción (que el año pasado se contrajo 4,4% y en el segundo trimestre de este año registró un modesto crecimiento de 1,1%), transporte, administración pública y “enseñanza y servicios sociales y de salud”, que habría registrado un notorio crecimiento interanual de 5,7% en el segundo trimestre.

El uso del modo condicional (que bien podría extenderse a todo el texto) no es casual, sino que responde a las dudas que, lamentablemente, siguen generando las estadísticas del Banco Central. Más allá de que la tasa de crecimiento para 2017 fue corregida (nuevamente a la baja, como ya viene siendo casi una costumbre en las estadísticas de cuentas nacionales) de 3% a 2,4% en el informe de cuentas anuales que se publicó a finales de julio, la presentación de las cuentas trimestrales (que ahora coinciden con el crecimiento anual corregido) muestra la magnitud de las revisiones que el Banco Central llevó a cabo en las estimaciones trimestrales del PIB, tanto por el enfoque del gasto como por el del valor agregado.

Así, por ejemplo, el crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2017 se corrigió de 2,7% a 1,7%, una corrección equivalente al 37% del valor originalmente publicado. La tasa del segundo trimestre del año pasado pasó de 3% a 2,1% y en los dos siguientes trimestres, si bien en magnitudes menores, también se registran correcciones, siempre a la baja (Gráfico 2). En algunos elementos puntuales del PIB las correcciones son incluso más pronunciadas: en el consumo de los hogares los cambios en los resultados de los dos primeros trimestres del año pasado rondan los 2 puntos porcentuales, mientras que en las importaciones (cuyo valor no debería sufrir grandes cambios), la tasa de crecimiento del último trimestre de 2017 se corrigió de 6,9% a 11,8%. Pero el elemento del PIB por el enfoque del gasto que sufrió las mayores modificaciones fue la FBKF, que hasta el boletín anterior registraba tasas de crecimiento que promediaban el -0,5% en los cuatro trimestres de 2017 y que ahora muestra, para el mismo período, crecimientos en torno al 5,3%.

Por el lado de las industrias se ve algo similar. En refinación de petróleo, por ejemplo, la tasa de crecimiento del segundo trimestre de 2017 se corrigió de -0,9% a 18,9% y en el primer trimestre de este año se dio una corrección también importante: de 3,1% (positivo) a -7,7% (negativo). En otras industrias como acuicultura, suministro de electricidad y agua, transporte, correo y comunicaciones y servicios financieros también se observan modificaciones muy notorias. Incluso en los “otros elementos del PIB”, que se refieren básicamente a impuestos sobre bienes y servicios (IVA, aranceles, entre otros) y, por tanto, deberían registrar cifras cercanas a las definitivas desde el primer momento, las correcciones son enormes: en los dos últimos trimestres de 2017 las tasas de crecimiento interanual de ese componente del PIB se corrigieron en más de 30 (TREINTA) puntos porcentuales.

La incertidumbre sobre las estadísticas ahora se extiende, además, a las de la balanza de pagos, que también han sufrido grandes modificaciones en algunos de sus elementos. Por ejemplo, según el boletín de balanza de pagos publicado a finales de junio, en el primer trimestre de este año el componente “moneda y depósitos” de la cuenta financiera registró un valor de $333 millones (positivo), pero según el nuevo boletín, publicado ayer, el valor revisado es de -$605 millones (negativo). ¿Cómo se explica una corrección de casi $940 millones?

Que la economía ecuatoriana, como consecuencia principalmente del sensible ajuste en el gasto de inversión, se está desacelerando no parece estar en duda (de hecho, otras cifras, como las recaudaciones de IVA interno o las del mercado laboral, sugieren lo mismo). En ese sentido, las estadísticas del Banco Central señalan, al menos, la tendencia correctamente. Sin embargo, la magnitud de las revisiones a las cifras previas vuelve a dejar en claro la necesidad de una revisión integral de las estadísticas de cuentas nacionales (y, al parecer, también de la balanza de pagos). Tal vez por la desconfianza en sus propias cifras es que hasta el cierre de esta edición de Cordes Opina el Banco Central seguía sin publicar las proyecciones de crecimiento para 2018.

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