Portugal: el mito de una recuperación económica sin sacrificios

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6 May 2019

Desde hace algunos meses, distintos analistas locales, tanto de izquierda como de derecha, mencionan a Portugal como un ejemplo de lo que debería hacer el Ecuador para salir del estancamiento económico en el que se encuentra desde 2015 y mejorar sus indicadores laborales. Desde ambos espectros, que también coinciden en criticar el acuerdo que el Gobierno firmó con el FMI, aseguran que Portugal consiguió mejorar su desempeño económico alejándose de “las recetas” del organismo multilateral. Es decir, se sugiere que ese mejor desempeño se alcanzó por haber dejado atrás el ajuste fiscal que suele venir de la mano con los créditos del FMI. Se trata, sin embargo, de un discurso engañoso, pues no considera el esfuerzo fiscal que ha llevado adelante Portugal, país que, además, tiene otras ventajas de las que el Ecuador carece: condiciones de financiamiento favorables y un tipo de cambio real que se ha depreciado, lo que ha permitido un boom en el sector turístico.

En 2011 Portugal, después de que lo hicieran Grecia e Irlanda, pidió un rescate a la Unión Europea y al FMI. En 2009 y 2010, según cifras oficiales compiladas por el FMI, Portugal había registrado déficits fiscales (a nivel de Gobierno General) de 9,8% y 11,2% del PIB, respectivamente, que derivaron en elevadas necesidades de financiamiento y en un deterioro de las condiciones de las nuevas deudas. A esto se sumaba una pérdida de competitividad que afectaba al crecimiento de ese país (entre 2000 y 2010 el tipo de cambio real de Portugal, según el Banco Mundial, se apreció más de 7%). Entre 2010 y 2015 (el actual ministro de Hacienda de Portugal, Mário Centeno, al que los analistas locales consideran el mentor del “éxito” portugués, asumió su cargo el 26 de noviembre de ese año) el déficit fiscal de ese país se redujo en casi siete puntos del PIB, de 11,2% a 4,3%. En ese período la economía portuguesa se contrajo a una tasa promedio anual de -0,4%, si bien cabe señalar que en 2015 el crecimiento ya fue positivo: 1,8%

Esa última tasa no es muy inferior al 2,3% anual observado entre 2016 y 2018, durante la gestión de Centeno, en la que, además, el déficit fiscal continuó reduciéndose: de 4,3% del PIB en 2015 a 0,7% en 2018[1]. Cabe señalar, por otro lado, que en los últimos años los ingresos tributarios de Portugal se han mantenido en torno al 25% del PIB (lo que echa abajo el discurso según el cual en ese país se fomentó el crecimiento con reducciones impositivas), pero ha cambiado ligeramente su composición: los impuestos indirectos (a la producción y a las importaciones) pasaron del 14,5% del PIB en 2015 al 15,1% en 2018, mientras que los impuestos directos (a los ingresos, la riqueza, al capital, etc.) redujeron su participación del 10,9% al 10% del PIB. Respecto a los impuestos indirectos, también conviene señalar que el IVA, cuya tasa se elevó del 19% al 21% en 2005 y del 21% al 23% en 2010, no se ha reducido, a diferencia de lo que proponen algunos analistas locales para el caso ecuatoriano. Por el lado del gasto, que entre 2015 y 2018 se redujo de 48,1% a 43,9% del PIB, destacan los recortes en intereses (de 4,6% a 3,5% del PIB), beneficios sociales (del 19,3% al 18,3%) y en transferencias de capital (de 1,9% a 0,9%).

También se menciona, como un ejemplo que Ecuador debería seguir, que Portugal precanceló su crédito con el FMI. En efecto, saldó esa deuda a finales del año pasado, pero el punto importante es que lo hizo porque tenía opciones de financiamiento más baratas. De hecho, una nota de la agencia EFE al respecto señala: “Centeno explicó que el préstamo otorgado por el FMI -con un interés del 4,3%- era «caro» comparado con las tasas a las que se financia actualmente Portugal en los mercados de deuda”[2]. Claramente esa no es la situación del Ecuador. Por otro lado, cabe preguntarse qué rendimientos se le habrían exigido a Portugal si no llevaba adelante el fuerte ajuste fiscal que empezó en 2011 y continuó durante la gestión de Centeno.

Finalmente, las mejores tasas de crecimiento en Portugal (y la consecuente caída del desempleo) responden en gran medida al boom del sector turístico. Según el Banco de Portugal, las exportaciones de turismo de ese país pasaron de representar el 4,2% del PIB en 2010 al 8,4% en 2018[3]. A esto, además de un deterioro en las condiciones para el turismo en el norte de África que benefició a Portugal, contribuyó también la recuperación de la competitividad, expresada en una depreciación del tipo de cambio real cercana al 3% entre 2015 y 2018.

En conclusión, más allá de que Portugal ha continuado ajustando sus cuentas públicas en los últimos años, no se puede decir que la recuperación en las tasas de crecimiento de ese país se dio por “abandonar las recetas” del FMI. Cualquier análisis económico medianamente serio debe considerar también la fuerte reducción del déficit fiscal que se dio a partir de 2011 y que permitió, por un lado, mejorar las condiciones de financiamiento para Portugal y, por otro, ir recuperando competitividad a costa de un sacrificio de la sociedad en su conjunto (incluso con reducciones salariales en el sector público).[4] Querer poner a ese país como ejemplo de lo que supuestamente debería hacer el Ecuador, sin considerar la historia completa y los factores que diferencian a ambas naciones (Portugal también tiene un prestamista de última instancia), carece de sustento. En realidad, el caso de Portugal demuestra, una vez más, que poner en orden las finanzas públicas es un paso inevitable para alcanzar un crecimiento sostenible y que para una situación como la que enfrenta el Ecuador no existen recetas mágicas y sin sacrificios.

 

[1] Ver: https://www.imf.org/~/media/Files/Publications/CR/2018/cr18273.ashx

[2] Ver: https://www.efe.com/efe/portugal-en-espanol/portada/portugal-liquido-los-4-700-millones-de-deuda-que-le-quedaban-con-el-fmi/50001001-3838435

[3] Ver: https://www.publico.pt/2018/12/18/economia/noticia/turismo-vai-continuar-crescer-acima-economia-portuguesa-1855065

[4] Ver: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/andres-malamud-para-argentina-es-imposible-aplicar-nid2242067

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