Continúa la desaceleración económica y el deterioro de la cuenta corriente

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4 Jul 2019

Con un nuevo retraso respecto a lo establecido en el calendario de publicaciones, el Banco Central dio a conocer el martes 2 de julio los resultados de cuentas nacionales (crecimiento del PIB) y de balanza de pagos correspondientes al primer trimestre de 2019. El boletín de cuentas nacionales ratifica la previsible continuidad en la desaceleración de la actividad económica; de hecho, el crecimiento interanual de 0,6% podría ser incluso menor, si se toman en cuenta algunas inconsistencias entre distintas publicaciones del propio Banco Central. Por su parte, el boletín de balanza de pagos muestra un deterioro en el resultado de la cuenta corriente que, al igual que en los últimos años, fue compensado principalmente por la vía de mayor endeudamiento con el exterior.

Cuentas nacionales

Según el Banco Central, en el primer trimestre de 2019, respecto a igual período de 2018, la economía ecuatoriana creció 0,6%, continuando con la desaceleración que inició en el último trimestre de 2017. A nivel de componentes del PIB por el enfoque del gasto, el mejor resultado lo presentan las exportaciones, cuyo crecimiento interanual fue, según el Central, de 3,5%, la tasa más alta desde finales de 2016. Ese resultado es consistente con el crecimiento de 4,2% que las exportaciones de bienes, medidas en volumen, registraron en el primer trimestre (impulsadas por las exportaciones petroleras, que crecieron 6,6%, mientras que las no petroleras se contrajeron 0,2%).

Por el contrario, la formación bruta de capital fijo (FBKF, que se refiere a la inversión física principalmente en construcción y en maquinaria y equipo) se contrajo, 2,3% en el primer trimestre, siempre en términos interanuales. En este caso, se trató de la primera caída desde el -5,4% registrado en el último trimestre de 2016. Esta nueva caída en la FBKF se explicaría por la contracción de 20% en términos reales[1]  que presentó la FBKF del sector público, que a su vez se explica en su totalidad por una menor inversión del Gobierno Central (Presupuesto del Estado). No obstante, la caída de 2,3% en la FBKF total también supone un crecimiento de la inversión privada, del cual no disponemos de información para contrastar.

En cuanto al consumo de los hogares, el principal componente del PIB por el enfoque del gasto, el resultado del primer trimestre (crecimiento interanual de 1%) también refleja una marcada desaceleración, ya que en 2017 el consumo privado creció casi 4% (si bien frente a un mal año como fue 2016) y en 2018 creció casi 3%.  Esa desaceleración va de la mano con el ajuste fiscal (que ha incluido una reducción en la nómina del sector público) y con el deterioro de los indicadores laborales que el INEC reportó para el primer trimestre de este año. Algo similar pasó con el consumo del gobierno general, cuyo crecimiento interanual en el primer trimestre de 2019 fue de apenas 0,3%, muy por debajo de las tasas en torno al 3% observadas en 2017 y 2018. La corrección fiscal acordada entre el Gobierno y el FMI demandan no sólo un ajuste en el gasto de inversión, sino también en el gasto corriente, que incluye intereses, sueldos y salarios, transferencias corrientes y compra de bienes y servicios de consumo. Este último rubro sigue mostrando aumentos, por lo que es esperable un ajuste también en ese gasto y, por tanto, resultados negativos en el gasto de consumo del gobierno general, seguramente para la segunda mitad del año.

El resultado más llamativo del último reporte de cuentas nacionales, y que podría alterar la tasa de crecimiento de la economía en su conjunto, es el de las importaciones. Según el Banco Central, las importaciones (de bienes y servicios) crecieron en el primer trimestre de este año apenas 0,7% frente a igual período de 2018. Ese resultado, sin embargo, no luce consistente con otras publicaciones de la misma institución. Según los reportes de balanza comercial, en el primer trimestre de 2019 las importaciones de bienes, medidas en volumen, crecieron 6,1% frente al mismo período de 2018, empujadas por las importaciones de bienes de consumo y de combustibles y lubricantes. Si las importaciones de bienes crecieron más de 6%, ¿cómo se explica que las importaciones totales lo hayan hecho a menos del 1%? Para eso debería haberse registrado un desplome en las importaciones de servicios, sin embargo, según el último boletín de balanza de pagos, eso no pasó. De hecho, las importaciones de servicios, en valores nominales, crecieron 4,5% (muy por encima del 1,9% de las exportaciones de servicios). Es más, según el mismo Banco Central, las importaciones de bienes crecieron más que las exportaciones (ambas medidas en volumen) y lo mismo ocurrió con los servicios (en este caso en valores nominales). No se entiende, por tanto, por qué en las cuentas nacionales las exportaciones totales (bienes y servicios) tienen una tasa de crecimiento cinco veces mayor que la de las importaciones. Si el resultado de las importaciones hubiera sido mayor (manteniendo todo lo demás constante), la tasa de crecimiento del PIB habría sido más baja que el 0,6% calculado por el Banco Central. Esperamos que la institución oficial pueda aclarar estas dudas.

En cuanto al desempeño de las distintas actividades económicas, el boletín de cuentas nacionales del primer trimestre de este año registra una caída interanual de 3,3% en el sector de la construcción, consistente con la caída en la FBKF, y también un resultado negativo (-0,7%) para el sector comercial, lo que va de la mano con la desaceleración del consumo privado; esa desaceleración también se refleja en un modesto crecimiento de apenas 1,8% en el sector de hoteles y restaurantes. A nivel de sectores el peor resultado lo presenta la refinación de petróleo (-28,2%), mientras que acuicultura y pesca de camarón registra un crecimiento de 12,2%. También los servicios financieros habrían registrado en el primer trimestre de 2019 un desempeño destacable (4,3% de crecimiento), pese a la desaceleración en la cartera de créditos. En cambio, el sector industrial creció apenas 0,9% en el primer trimestre de 2019, resultado similar al observado a lo largo de 2018.

 

Balanza de pagos

En cuanto a las cuentas externas del país, el boletín de balanza de pagos que publicó también ayer el Banco Central muestra un deterioro en el resultado de la cuenta corriente, cuyo déficit pasó de $79 millones en el primer trimestre de 2018 a $262 millones en igual período de 2019. Esto a su vez se explica principalmente por una reducción en el superávit comercial (de $284 a $58 millones) y una profundización en el déficit de la balanza de renta, donde se contabilizan los intereses que el país debe pagar por las onerosas emisiones de bonos llevadas a cabo en los últimos años. Según la información del Central, en el primer trimestre de este año la renta pagada por “inversión de cartera” sumó $312 millones, es decir, $117 millones más que en igual período de 2018. Si bien el resultado de las transferencias corrientes mejoró (en parte porque aumentaron los envíos de dinero de los ecuatorianos residentes en el exterior y también porque el gobierno hizo menos transferencias al resto del mundo), eso no bastó para evitar el deterioro ya mencionado en la cuenta corriente.

Ese déficit no derivó en un resultado negativo de la balanza de pagos global gracias al superávit alcanzado en la cuenta financiera ($1.015 millones). No obstante, nuevamente ese superávit se explica principalmente por el ingreso de dólares procedentes de nueva deuda con el exterior (cabe recordar que en enero hubo una emisión por $1.000 millones, a lo que se suman nuevos créditos con multilaterales y otras operaciones de deuda externa). Mientras tanto, la inversión extranjera directa sumó apenas $133 millones en los primeros tres meses de este año, casi $200 millones menos que en igual período de 2018. Esta caída pone en evidencia la necesidad de llevar adelante las reformas (principalmente en el campo laboral, pero también en cuanto a tramitología) que permitan atraer más inversión al país, a lo que también contribuiría promover la actividad minera ambientalmente sustentable (tema al que nos referiremos en una próxima columna).

El resultado de la balanza de pagos global en el primer trimestre de 2019 fue un superávit de $637 millones, casi cuatro veces menor que el saldo positivo de $2.422 millones registrado en igual período de 2018 (si bien ese resultado se explica en gran parte por la emisión de $3.000 millones en bonos soberanos que se hizo a inicios del año pasado). Pero más allá de que el resultado siga siendo positivo, el análisis de los componentes de la balanza de pagos deja en evidencia la necesidad de tomar medidas que fomenten el ingreso de divisas ya sea por mayores exportaciones o una mayor inversión extranjera directa, para lo cual es indispensable que el sector productivo (sobre todo el que produce transables) recupere en algo la competitividad perdida en los últimos años, tanto por el fortalecimiento del dólar como por medidas de política económica que elevaron los costos de producción.

 

[1] Para calcular la variación real de la FBKF pública se usó el mismo deflactor de la FBKF total que consta en las cuentas nacionales.

 

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