El Central suspende la entrega de información relevante

En: Sin categoría

5 Ago 2019

Hace un año, a inicios de agosto de 2018, el Banco Central publicó el boletín de cuentas nacionales anuales con información hasta 2017. Según esa publicación, la economía ecuatoriana creció 2,4% en 2017, cifra que implicaba una corrección importante respecto al crecimiento de 3% que el mismo Banco Central había anunciado pocas semanas antes, en función de la suma de los resultados trimestrales. En una entrevista publicada en El Telégrafo, la gerente del Banco Central justificaba la magnitud de la corrección, alegando que “responde a que los datos finales fueron tomados de la información anualizada, por ser más actualizada y completa a diferencia de la trimestral”[1].

Tradicionalmente, el Banco Central publica dos tipos de boletines de cuentas nacionales (crecimiento del PIB): las cuentas nacionales trimestrales, que por lo general se publican tres meses después de terminado el trimestre; y las cuentas nacionales anuales, que se han venido publicando en los meses de julio del año inmediatamente posterior a aquel al que corresponden los resultados. Como en 2017, también en otros años los boletines anuales han corregido, de manera más o menos significativa, los resultados obtenidos a partir de la suma de los crecimientos trimestrales. Siguiendo la costumbre, a finales de julio de este año, es decir, la semana pasada, el Banco Central debía publicar el boletín de cuentas nacionales anuales con información hasta 2018. No obstante, la institución ha colgado en su página web un comunicado en el que indica que, como consecuencia del proceso de cambio de año base en el que se encuentra trabajando, proyecto que “tiene un horizonte de alrededor de tres años”, durante ese período no publicará los boletines anuales sino únicamente los trimestrales[2].

Esa decisión del Central merece varios comentarios. El primero es que en los últimos cambios de año base que se han llevado a cabo[3] no se han dejado de publicar los boletines de cuentas anuales. Es decir, el proceso de cambio de año base no ha implicado históricamente la suspensión en la publicación de los boletines anuales. Esta suspensión, que duraría “alrededor de tres años” implica que los agentes económicos (autoridades, empresarios, analistas y ciudadanía en general) no podrán disponer de esa información “más actualizada y completa”, en palabras de la gerente del Banco Central, que contienen los boletines anuales.

Otra duda tiene que ver con toda la información que se dejará de difundir hasta que termine el proceso de cambio de año base. Porque las cuentas nacionales anuales incluyen no sólo los resultados del PIB por el enfoque del gasto y el valor agregado de las diferentes industrias (lo que también se encuentra en las cuentas trimestrales), sino que también presentan, por ejemplo, las tablas de oferta y utilización, en las que se puede conocer el consumo intermedio de las distintas industrias (cuánto demandan de otros sectores, lo que muestra los niveles de encadenamiento de la economía), cuánto de la oferta total de un producto (a un nivel de desagregación mucho mayor que el que se presenta en las cuentas trimestrales) corresponde a importaciones y cuánto a producción local, y quienes consumen esa oferta (hogares, gobierno, otras industrias, exportaciones, etc.). De modo que la suspensión de las cuentas anuales implicaría dejar a los agentes sin información básica para entender el desempeño de la economía ecuatoriana.

Finalmente, un último comentario se refiere a la pertinencia de emprender, en las actuales condiciones, un proyecto como el cambio de año base. Al respecto, en su comunicado el Central justifica esta decisión de la siguiente manera: “Las cuentas nacionales y la evolución de la economía ecuatoriana se miden, actualmente, con referencia a una estructura productiva del año 2007, es decir de hace 12 años atrás. Ello significa que el comportamiento de los principales indicadores macroeconómicos como: el Producto Interno Bruto (PIB), valor agregado, ingreso disponible, ahorro y capacidad o necesidad de financiamiento, entre otros, se analizan con referencia a un año distante del actual, sin considerar por lo tanto, los cambios e innovaciones tecnológicas, en generación de servicios, en mejoras de procesos productivos, entre otros factores”. Si bien en los últimos años ha habido, en efecto, importantes cambios tecnológicos que han modificado los métodos de producción (habría que conocer el impacto de esos cambios en el caso puntual de la economía ecuatoriana), la estructura productiva, como muestran las propias cifras del Central, no ha sufrido grandes variaciones. Pero más importante aún: un año base para el cálculo de las cuentas nacionales debería ser un año “estable”, por llamarlo de algún modo, es decir, un año sin grandes cambios, por ejemplo, en el precio del petróleo, o sin contracciones o crecimientos económicos fuera de lo usual, cosa que es difícil encontrar para los últimos años, a partir de la caída del precio del crudo a finales de 2014. Y se esperaría que el Central no seleccione un año anterior a 2014, porque hasta que el proceso de cambio de año base concluya, nuevamente tendríamos una distancia temporal cercana a los diez años.

En conclusión, el Banco Central, asesorado como dice estar por la CEPAL, el FMI y el Banco Central de Chile, debería evaluar la pertinencia de emprender en la actualidad un cambio de año base para las cuentas nacionales y, si la decisión es seguir adelante, debe encontrar la forma para seguir publicando durante ese proceso la información contenida en las cuentas anuales.

 

[1] Ver: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/economia/4/pib-ecuador-proyeccion-bce

[2] Ver: https://contenido.bce.fin.ec/documentos/Administracion/AvisoUsuariosCN.pdf

[3] Los últimos años base han sido 1993, 2000 y 2007.

Formulario de Comentarios